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Declaración pública: Para exigir el cese de la violencia gubernamental y la desarticulación de los grupos paramilitares

Viernes 31 de mayo de 2024, por Chiapas

Ejido Guadalupe Victoria, Venustiano Carranza, Chiapas, 31 de mayo de 2024

A los medios de comunicación
A la opinión pública

Declaración pública:
Para exigir el cese de la violencia gubernamental y la desarticulación de los grupos paramilitares

El conjunto de pueblos de esta región estamos organizados de manera independiente, quienes hoy manifestamos nuestra preocupación por el clima de violencia que existe en nuestro estado, por el avance acelerado que tiene la descomposición social, y, por la actitud del gobierno del estado de tomar partido del lado de los que promueven la violencia.

La entidad chiapaneca vive un proceso intenso de violencia que emana del gobierno, las corporaciones policíacas y los cuerpos militares ya no cumplen la función disuasoria, y conforme transita el proceso electoral diferentes grupos paramilitares surgen al amparo del silencio y la inacción gubernamental.

Desde el año pasado Chiapas es parte del escenario donde se disputan el control de las actividades económicas lícitas e ilícitas, los diferentes grupos de poder económico empresarial que existen en las distintas regiones crean grupos paramilitares para resolver sus diferencias y afianzar sus intereses.

Conforme se acercaba la coyuntura electoral la violencia fue creciendo poco a poco, donde los levantones terminaban en una desaparición forzada o ejecución extrajudicial.

En toda la región cañera y maicera del municipio de Venustiano Carranza se recrudeció el fenómeno de la delincuencia organizada, al igual que en la región fronteriza de Chicomuselo, Motozintla, Comalapa, grupos de la delincuencia comenzaban a circular con mayor regularidad, quienes no ocultaban su actividad e interés, siendo estos quienes se dedicaban a las actividades ilícitas.

Hemos sido testigos de cómo estos sujetos tienen la firme intención de llevar a la descomposición a la sociedad, principalmente a la juventud, porque ante la pobreza y miseria forzaban a los jóvenes a dedicarse a actividades ilícitas.

Lo que llamó nuestra atención es que estos sujetos podían circular por las carreteras a pesar de la existencia de distintos retenes policíacos o militares. Sus unidades no eran revisadas como cuando lo hace un campesino que lleva su maíz a la casa o a la bodega. Lo que llevó a concluir que los distintos grupos de la delincuencia y los policías y militares estaban coordinados para lograr el mismo objetivo económico.

Ante esta situación, algunos pueblos comenzaron a manifestar su firme intención de no permitir que ese problema crezca, razón por la que se comenzaron a establecer horarios para pasar por dichos poblados como Nicolás Ruiz. El aviso se hizo llegar a todos los pueblos circunvecinos, sin embargo, la delincuencia violó el reglamento e intensificó sus actividades, y las autoridades municipales, estatales, y demás cuerpos policíacos y militares no tomaban cartas en el asunto, una situación que ya mostraba complicidad gubernamental y fiel reflejo de grado de impunidad.

Estos grupos comenzaron a actuar de manera violenta, quienes llegaban a disparar con armas de fuego de grueso calibre, mientras el gobierno decía que en Chiapas todo estaba en paz. Estos grupos de la delincuencia comenzaron a mostrar su verdadero rostro, como grupos paramilitares que tratan de evitar por medio del miedo y la violencia que se organice de manera independiente y defienda sus tierras y su pueblo.

Ante la indolencia del gobierno y de no hacer caso a la petición del pueblo de proceder contra ese tipo de personas, la iniciativa se tomo del conjunto de pueblos organizados, para no permitir más el paso de ellos y de las corporaciones policíacas o militares, porque entre ellos había coordinación, por eso planteamos que el supuesto combate a la delincuencia organizada es un discurso vacío, una mentira del gobierno para aparentar que todo está en paz, cuando son ellos los que promueven eso.

Hace aproximadamente tres meses los pueblo de Nicolás Ruiz, Mariano Matamoros, Vicente Guerrero, Nuevo León, Guadalupe Victoria, decidimos establecer nuestros propias medidas de seguridad, establecer horarios de paso en la carretera y caminos principales, para evitar la circulación de los grupos paramilitares con careta de delincuencia organizada, y a los cuerpos policíaco militares por ser éstos los que coordinan a estos grupos paramilitares, se definió que todos ellos no son bienvenidos a nuestras tierras porque sólo vienen a echar a perder a la sociedad con drogas y otros vicios que no ayudan en nada.

En los diferentes pueblos se comenzaron a hacer guardias, con la participación de todos los habitantes, lo que ya significa una forma de rechazo a los paramilitares y al gobierno, porque en los hechos el gobierno no brinda la seguridad que dice ofrecer, y al contrario es quien promueve la drogadicción, el tráfico de personas, el alcoholismo y la prostitución.

También se expulsaron a varias familias que ya habían caído en los vicios y eran quienes lo fomentaban al interior de los pueblos, porque no querían dejar de hacerlo y defendían su modo inhumano de vivir. Eso motivo que surgieran amenazas de muerte y de posibles intentos de desalojos violentos a cualquiera de las comunidades organizadas, principalmente las comunidades de Nuevo León y Nicolás Ruiz, bajo diferentes siglas de la delincuencia.

Ante este escenario la actitud del gobierno, lejos de plantear una mesa de atención para resolver el problema de la drogadicción o de la delincuencia, por medio de dinero, amenazas de muerte, o con las carpetas de investigación coacciona a las autoridades para evitar que el pueblo se mantenga organizado, con el claro objetivo de anular las guardias, para que los paramilitares dedicados a la delincuencia organizada sigan en su actividad.

Como ya se avecina el día de las votaciones, el gobierno de Rutilio Escandón cito a algunas autoridades del poblado de Guadalupe Victoria para amenazarlos con que se están elaborando carpetas de investigación contra los que están organizándose de manera independiente, de manera particular hicieron hincapié en los militantes del Frente Nacional de Lucha por el Socialismo en la región, y se van ejecutar si no se permite de nueva cuenta el paso.

Este es una prueba irrefutable y un claro ejemplo de que la delincuencia organizada no es un enemigo interno, son grupos paramilitares que son creados desde el propio gobierno, y es la forma actual que tienen los empresarios y el gobierno para imponer sus intereses.

Porque este fenómeno es el mismo que se vive en los municipios Pujiltic y Socoltenango, ya que en dicha región predominan los intereses del empresario Jesús Alejo Orantes Ruiz, más conocido como Chus Orantes, quien tiene a su servicio a un grupo paramilitar popularmente conocido como Los Coyotes, quienes cometen los delitos de desaparición forzada, levantones, ejecuciones extrajudiciales, asesinatos políticos, donde las corporaciones policíacas están vinculados, ya que no ocultan su coordinación en pleno día.

Policías y paramilitares realizan las mismas prácticas para amedrentar e intimidar, a cualquier sospechoso, si no es desaparecido de manera forzada o ejecutado de manera extrajudicial, por lo menos es tableado, una práctica común entre los cuerpos represivos. ¿Por qué ante un ambiente tan violento, los negocios de Alejo Orantes no son afectados y están en crecimiento? Porque es quien financia a grupos de choque o grupos paramilitares para la defensa de sus intereses, quien además tiene fuerte vínculos gubernamentales.

Elgobierno de Rutilio Escandón es omiso y aquiescente en torno al clima de violencia y los crímenes de lesa humanidad que se cometen en los municipios de Socoltenango y Pujiltic. Ante el día de las elecciones hacemos un llamado a los pueblos que somos parte de esta organización independiente a reflexionar si vale la pena emitir el voto, cuando desde el propio gobierno condiciona la participación, amenaza e intimida, y no resuelve nuestros problemas y necesidades.

El gobierno lo único que le preocupa es mandar un supuesto mensaje de aparente paz en Chiapas, cuando en los hechos ellos tienen desplegado a policías, militares y paramilitares para ejecutar la violencia contra el pueblo. Es falso que exista la lucha por la plaza, como lo hacen ver los diferentes medios de comunicación, o como lo aseguro el presidente López Obrador, los que están asesinado y desapareciendo son los grupos paramilitares, quienes atentan contra el pueblo, es violencia gubernamental producto de la política de paramilitarismo.

Desde este lugar hacemos mantenemos nuestra exigencia de que se desarticulen los grupos paramilitares con fachada de delincuencia organizada, ya es del dominio público que detrás de cada sigla de la delincuencia existe por lo menos un mando de la policía o del ejército, así como algún funcionario público. Basta de generar terror a los pueblos, es tiempo de organizarse.

Por este escenario de violencia que afecta principalmente al pueblo, responsabilizamos al gobierno de Rutilio Escandón Cadenas, a los presidentes municipales de la región por su comisión, omisión o aquiescencia de este fenómeno. Los responsabilizamos de lo que pueda suceder contra los que nos mantenemos organizados contra la violencia, de cualquier detención arbitraria e injusta.

Exigimos que el gobierno del estado respete la decisión de los pueblos que hayan decidido no permitir la instalación de las casillas electorales, que cese las amenazas e intimidación, ya que si existe abstencionismo político consciente es porque el pueblo ya no confía en las elecciones y en la palabra del gobierno.

Quienes nos mantenemos organizados para frenar la ola de violencia y la descomposición social, lo haremos más allá de la coyuntura electoral, y exigimos el respeto a nuestras decisiones. No queremos la presencia de los policías y militares porque son los que promueven la delincuencia, los vicios, y son quienes cometen actos criminales.

El llamado a los pueblos de Chiapas y de México es a que se abstenga de votar en este proceso electoral, porque emitir el voto es avalar la política de violencia y paramilitarismo que impulsa el gobierno.

Atentamente
Comunidad Efraín Espinoza Pérez
Frente Nacional de Lucha por el Socialismo
Nicolás Ruiz
Mariano Matamoros
Vicente Guerrero
Ejido Nuevo León

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