1º de mayo combativo, teñido de rojo por la sangre obrera

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Sierra de Zongolica y sus Valles, primero de mayo de 2018

A los medios de comunicación
A las organizaciones independientes
A los obreros asalariados
Al pueblo de México

El internacional día del trabajo es una fecha que tiene origen y carácter de clase, se reivindica en todo el orbe para rememorar que la organización de los trabajadores en función de sus intereses de clase es vital para conquistar mejores condiciones de vida. Tener presente esta fecha en la memoria histórica del pueblo es importante porque recuerda que cada una de las conquistas sociales es producto de la lucha de nuestro pueblo, quien de manera organizada logró el reconocimiento de los derechos laborales.

A los asalariados del mundo nos asiste la razón en la lucha contra un régimen oprobioso, un sistema que a cada momento consume a las masas proletarias en el pauperismo social. El capitalismo a nivel mundial condujo a las condiciones socioeconómicas para la adquisición de la conciencia de clase del proletariado, mismas que se mantienen hasta nuestros días, situación que expresa la necesidad de la superación cualitativa de este régimen de explotación y opresión.

Cada conquista social estipulada en la Ley Federal del Trabajo en nuestro país se logró a través de la lucha consecuente de diferentes sectores populares y tenacidad de la gran fuerza del movimiento obrero, entre estos derechos se encuentra el reconocimiento a la seguridad social, vacaciones, aguinaldo, utilidades, jornadas de ocho horas, para el trabajador de nuevo ingreso era bajo un contrato de base, derecho a organizarse en un sindicato, por poner algunos ejemplos, mismos que con el tiempo y por las reformas a las leyes en materia del trabajo se desdibujaron con la imposición de las reformas neoliberales en el país entre ellas la reforma laboral.

Las conquistas laborales no fueron prebendas de los capitalistas y gobiernos en turno, son producto de la lucha organizada de la clase obrera, quienes en su defensa saldaron una extensa cuota de sangre materializada en masacres, tortura y represión generalizada para intentar sofocar al curso movimiento obrero, aspecto que es la manifestación puntual de la vocación profascista de quienes detentan el poder, la cual es la misma hasta nuestros días.

La masacre de obreros en la ciudad de Chicago, Estados Unidos el primero de mayo de 1886, fecha reconocida también como los “Mártires de Chicago”; en México, Cananea Sonora en 1906; Río Blanco, Veracruz en 1907, son algunos de los ejemplos que ilustran la voluntad de lucha de los trabajadores cuya respuesta gubernamental y patronal es la represión masiva con prácticas de esencia fascista.

Acontecimientos como estos no se quedaron en la historia, en la medida que las contradicciones del régimen se agudizan, las conquistas laborales son cercenadas y con ello la vida misma de los trabajadores, consumidas en jornadas extenuantes y la consabida represión ejercida contra aquellos quienes pugnan por la organización independiente.

Las leyes neoliberales impuestas en la actual administración de Enrique Peña Nieto, entre ellas la reforma laboral, anulan de tajo los derechos laborales conquistados por la clase trabajadora, en cada una de estas reformas se encuentra materializada la voluntad de un reducido grupo de oligarcas nacionales y del extranjero, quienes ven aseguradas sus jugosas ganancias en detrimento de los trabajadores.

El objetivo de esta reforma es eminentemente prooligarca, garantizar mayores cuotas de plusvalía al capitalista al quitar toda responsabilidad patronal y dejarla a disposición de empresas privadas. Esta política es una exigencia imperialista ante la crisis estructural del capitalismo, que pretenden sopesarla a base de la explotación del hombre sin importarles la precariedad material e intelectual del trabajador.

El trabajador es considerado como una mercancía más por el capitalista, con una cualidad sui generis capaz de generar valor a través del trabajo, la cual en el desarrollo capitalista es convertida en plusvalía que se acumula groseramente en manos oligarcas. En estas circunstancias el trabajador es condenado a una situación que lo degrada en su condición natural, social e histórica para bestializarlo y someterlo a un círculo enajenante subsumido en el individualismo.

El trabajo hace al hombre, a través de éste se transforma y hace lo mismo con su entorno, de esta manera contribuye al desarrollo de la humanidad, donde expresa su potencialidad intelectual y física para el beneficio común, sin embargo con el régimen neoliberal que impone el gobierno mexicano deshumaniza y enajena al ser humano, motivo por el cual siente aversión al trabajo al no corresponder el salario con el trabajo que realiza.

En el capitalismo el trabajo es reducido a un simple acto de reproducción de le especie, únicamente el medio para subsistir como fuerza de trabajo y no perecer como mercancía hombre, no hay lugar para la recreación cultural ni el acceso a servicios de salud. Esto explica el irrisorio salario mínimo, el incesante incremento en los precios de los productos de primera necesidad, y las muertes por una infinidad de enfermedades crónico-degenerativas que tienen patente en la extenuante explotación.

En la actualidad los derechos laborales son coartados mediante las reformas laborales, de manera que la mayoría de los trabajadores son obligados a trabajar más de ocho horas sin pago de horas extras, la subvaluación de la fuerza de trabajo a través de la subcontratación denominada outsourcing, eliminándo totalmente sus derechos que se habían conquistado mediante la lucha del pueblo. El salario no es suficiente para subsistir y se ven obligados a redoblar turnos, esto sucede principalmente en los países dependientes económicamente del imperialismo.

Debido a diversos mecanismos que imponen los gobiernos en turno, las masas obreras aún no logran romper con las concepciones pequeñoburguesas y los lastres del corporativismo sindical; en su mayoría se encuentran imbuidos en una vorágine consumista que los coloca como apéndices del régimen al no reconocer a sus hermanos de clase.

En su condición actual de obreros se encuentra corporativizados, enajenados y alienados al régimen, llevados a una competencia desleal entre sus iguales, la pérdida de identidad, no es consciente de que está siendo explotado por la clase burguesa. Aquellos que logran romper con estos lastres son condenados a la estigmatización y represión sistemática.

Conforme avanzan las contradicciones del régimen las condiciones objetivas para la superación dialéctica del capitalismo son más evidentes, los obreros son un factor fundamental en esta lucha, pero se hace necesario la adquisición de la conciencia de clase para construir la alianza estratégica entre los trabajadores del campo y la ciudad, para luchar en unidad contra el terrorismo de Estado, la presentación con vida de todos los detenidos desaparecidos y sentar las bases para la instauración de una nueva sociedad sin explotación.

¡POR LA UNIDAD OBRERO, CAMPESINO, INDIGENA Y POPULAR!
¡A IMPULSAR LA LUCHA POR EL SOCIALISMO!
FRENTE NACIONAL DE LUCHA POR EL SOCIALISMO
FNLS

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