EL DERRUMBE DEL SÍMBOLO DE LA CONQUISTA Y LA EXPLOTACIÓN COLONIAL

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Derrumbe del símbolo de la conquista en el año de 1992.

524 AÑOS DE RESISTENCIA INDÍGENA Y POPULAR

EL DERRUMBE DEL SÍMBOLO DE LA CONQUISTA Y LA EXPLOTACIÓN COLONIAL

El colonialismo tenía su expresión en el dominio caciquil en muchas de las regiones del país, que imponía flagelos y desgracias sociales para todos los pueblos; y esas condiciones solamente fueron cambiando a fuerza de organización, de lucha contra las bandas de pistoleros y guardias blancas, contra la política represiva de horca y cuchillo de los sanguinarios caciques. Organización, preparación política y consolidación ideológica, que permitiera identificar a nuestros enemigos de clase, fueron las condiciones políticas que nos daban la oportunidad de labrar nuestro propio destino, sin la existencia de un amo, patrón, o un dueño.

Con ello comprendimos que el derecho de pernada solamente tendría fin si rompíamos el miedo que nos imponían los caciques, y esto se logra mediante la preparación política, la concientización, la organización, y las acciones de masas, para recuperar nuestras tierras y seguirlas trabajando, usufructuando el producto de nuestro trabajo.

La lucha que emprendimos desde finales de los años 70´s tuvo como objetivo la posesión de la tierra por sus legítimos dueños, que ya veníamos trabajando junto con nuestros padres y abuelos, y que ésta sirviera para romper de un tajo con el peonaje, acasillamiento, explotación, humillaciones, racismo, trabajos forzados y el esclavismo; fenómenos que se fueron terminando de manera gradual, a fuerza de lucha contra los caciques de horca y cuchillo y contra sus pistoleros y guardias blancas, quienes eran los que ejecutaban la represión, a la par que enfrentamos en una lucha desigual contra las fuerzas represivas de los gobiernos en turno.

La lucha por la tierra en un primer momento, y por su defensa, aún en estos tiempos, fueron las bases por las que nos ha llevado a buscar la coordinación, alianza o unidad con nuestros hermanos de clase: los campesinos pobres, los obreros, estudiantes, profesionistas y demás sectores populares. Lucha que en estos momentos ha adquirido una nueva connotación, porque hemos comprendido, que si no luchamos por transformar la sociedad y las condiciones materiales que generan la iniquidad, la explotación; si no luchamos por una nueva sociedad, por el socialismo, nuestro esfuerzo puede haber sido en vano.

En ese proceso de coordinación que hemos llevado, nos tocó ser parte de lo que en algún momento de la historia de Chiapas se conoció como el Frente de Organizaciones del Estado de Chiapas (FOSICH), un esfuerzo político de manera temporal que nos permitió conocer el grado de madurez de la conciencia de clase de las organizaciones que existíamos hasta entonces. Estamos hablando de principios de los 90´s; en 1992 particularmente, cuando se acercaba la fecha de conmemoración de los 500 años de resistencia indígena y popular.

Eran tiempos de grandes y numerosas concentraciones de masas, fenómeno alcanzado por las condiciones propias de la lucha en el campo, lugar donde se habían consolidado los esfuerzos de organización independiente y por ser un lugar eminentemente agrario.

Los esfuerzos de coordinación se concretaron debido a la participación de varias organizaciones de masas, que aglutinaban diferentes sectores populares; por la misma característica del desarrollo de las fuerzas productivas, el contingente más amplio era el campesino. Como era de esperarse, en esa coordinación se presentaron diferentes tácticas y estrategias de lucha, algunos con la clara intención de utilizar los demás esfuerzos, y pocas organizaciones, pero con amplia base política, estaban por impulsar una verdadera coordinación que dieran paso a nuevas formas de organización política.

Para dar forma a la coordinación se empezó a discutir la fecha histórica del 12 de octubre y el papel que debíamos asumir como organizaciones sociales ante esa coyuntura, por lo que todos coincidimos en la necesidad de expresar nuestra posición con respecto a ello mediante una movilización, y es por eso que se llega a concretar la tarea de realizar una marcha en la ciudad de San Cristóbal de Las Casas, Chiapas.

Sin embargo, de allí en adelante las tácticas fueron diferentes, porque para los compañeros de la Alianza Campesina Emiliano Zapata (ACIEZ), que más tarde adquirieron una connotación nacional denominándose ANCIEZ, de la mano de algunas otras ONG´s, fueron quienes insistían en que para ese día había que marchar en silencio, que fuera pacífica, sin gritar consignas y sin acciones políticas. En tanto que como OCEZ y otras organizaciones afines optamos por realizar acciones políticas, gritar consignas, como forma de educar políticamente al pueblo y fuese adquiriendo experiencia política en el terreno de la lucha de masas. De esta manera es que, la acción política que se decidió realizar, fue la de derrumbar la estatua de Diego de Mazariegos, porque representaba el símbolo de la conquista, explotación, expoliación y racismo, saqueo y colonialismo, a la que nos oponíamos y contra las que hemos estado luchando.

Para ello, más 3 meses antes se comenzaron hacer los preparativos, los comisionados de la organización estuvieron visitando el parquecito y palpando la estatua para ver de qué material estaba hecho y cuál sería la forma de derrumbarla, los materiales necesarios, así como las comisiones de guardia necesarios para que la policía no interrumpiera o saboteara la acción. Algunos compañeros de otras organizaciones que estaban en la coordinación, emocionados, querían tirar hasta la estatua de Fray Bartolomé, pero se les compartió el análisis que eso no era correcto, porque él representaba la defensa de los derechos de los indígenas y sería contraproducente políticamente hacerlo.

Es así que, el 12 de octubre de 1992 nos dimos cita las organizaciones campesinas e indígenas y populares de las regiones Altos, Selva, Norte, Centro, entre otros, para conmemorar los 500 AÑOS DE RESISTENCIA INDÍGENA Y POPULAR, en la ciudad de San Cristóbal de Las Casas, Chiapas; en toda Latinoamérica se realizaban movilizaciones, en protesta por 500 años de dominio colonial, y por reivindicar los años de organización y resistencia popular de todos los pueblos originarios. Era una fecha en la que los propios indígenas hacían presencia para decirle a los explotadores que allí estábamos para defender nuestras tierras, nuestros derechos.

Campesinos, indígenas y sectores populares, acudimos a recorrer las calles de la ciudad en una gran megamarcha, iniciando la concentración en el monumento a Fray Bartolomé de Las Casas, defensor de los indígenas; y durante el recorrido pasamos por el exconvento de Santo Domingo, lugar donde se encontraba el símbolo de la conquista, del dominio español, del despojo, la explotación, tratos crueles e inhumanos; sintetizado en una figura, que hacía alarde del racismo y el acasillamiento, la estatua de Diego de Mazariegos.

La estatua significaba lo más recalcitrante de la reacción humana, en una ciudad donde campeaba el conservadurismo coleto. Ese día, durante la marcha, al dar con ese lugar, y bajo previa planificación, quienes somos parte de la Organización Campesina Emiliano Zapata (OCEZ), y los compañeros que habían sido comisionados para derribarla, sacaron el marro y nos salimos del contingente de la marcha para dirigirnos a donde estaba la estatua, y en poco tiempo ésta ya estaba cayendo a pedazos, mientras los compañeros habían formado un cerco para que no se acercaran los policías; los que estaban comisionados para tal acción, se llevaron como recuerdo las partes de la estatua, para darle otros usos.

Cuando a un compañero de San Felipe Ecatepec le preguntaron ¿qué pasaba con ese montón de gente?, él respondió – es que se están tirando un hijo de la chingada…

El 12 de octubre de 1992, fecha conmemorativa de los 500 años de resistencia indígena y popular, hoy denominado resistencia de los pueblos originarios, fue coronada con el derribe de la estatua de Diego de Mazariegos, que entre las masas causó furor y alegría al ver que el símbolo de la opresión y explotación había caído.

Entre los espectadores, como el fotógrafo Antonio Turok, ex corresponsal de Nicaragua, inmortalizó el acto con su oficio y su cámara.

Es de resaltar que la responsabilidad recayó en la diócesis de San Cristóbal, en el estimado obispo Samuel Ruiz, y a partir de entonces se formó la idea o leyenda, acerca de que quienes habían tirado la estatua fueron los compañeros de la ACIEZ, ahora base social de los compañeros del EZLN. Hecho que por prudencia nunca desmentimos ni hicimos mención de ello, sin embargo, los pueblos que asistieron llevan en su memoria la verdad histórica, imborrable y con las emociones a flor de piel, incluso hasta la base social de quienes en un momento no querían que sucediera.

Hoy nos encontramos en una nueva etapa, la coordinación ha rendido sus frutos y la hemos materializado con aquellos que fuimos coincidiendo política e ideológicamente, y conformamos el Frente Nacional de Lucha por el Socialismo, que éste año cumple su décimo aniversario. Mantenemos las banderas de la lucha por el socialismo en alto.

A 24 años de distancia, consideramos una necesidad dar a conocer parte de los hechos que llevaron a tal suceso, pero más significativamente transmitir la experiencia política histórica a las nuevas generaciones de luchadores que hoy se debaten en la lucha contra un Estado profascista. Y a la vez se aporte a la verdad histórica.

La lucha, ahora contra el neocolonialismo, contra el capitalismo y el imperialismo, se expresa mediante la defensa de las tierras que alguna vez las tomamos por la vía de los hechos. Contra la explotación que se mantiene bajo el régimen neoliberal, pero con nuevas formas.

La represión no ha cesado, si antes fueron los pistoleros y guardias blancas que imponían el terror para abortar todo intento de organización, ahora son los paramilitares, y el aparato policiaco-militar bajo la estrategia contrainsurgente quienes están cometiendo genocidios, en una medida pro fascista que le garantice el “control social”.

A todos los pueblos autóctonos o no, a cada uno de los miles de desplazados de manera forzada, a las familias que han sido víctimas del terrorismo de Estado, les hacemos un llamado a organizarse de manera independiente, fuera de las estructuras corporativizantes del Estado. La organización con carácter combativo es la forma por la cual se enfrenta el terrorismo de Estado.

¡Por la unidad obrero, campesino y popular!

Frente Nacional de Lucha por el Socialismo

FNLS

San Cristóbal de Las Casas, 12 de octubre de 2016

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