Los indígenas que derribaron a Diego de Mazariegos

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Este 12 de octubre se cumplen 24 años de que un grupo de indígenas derribó, en San Cristóbal de Las Casas, la estatua del capitán Diego de Mazariegos, fundador de esta ciudad.

El indígena tseltal Mariano, originario de la comunidad de Río Florido, municipio de Ocosingo, aseguró que fue él quien utilizó el marro para derrumbarla, como se parecía en fotografías de aquel día.

“Soy uno de los que derribó la estatua. Para qué decir mentiras, las cosas deben ser claras, los de la Organización Campesina Emiliano Zapata (OCEZ) lo hicimos; esa es la verdad histórica”, agregó.

En rueda de prensa, dijo que el marro se lo prestó un tío que vivía en Río Florido. “Como era joven (31 años) para mí era como una travesura, pero no era mi travesura porque sabíamos a qué tareas veníamos”.

La estatua de Mazariegos, “símbolo de la conquista, el colonialismo, la explotación, el racismo y el saqueo”, estaba colocada frente al tempo de Santo Domingo y fue derribada el 12 de octubre de 1992, cuando miles de personas marcharon para conmemorar los 500 años de resistencia indígena y popular, y protestar por la represión que prevalecía.

Mariano, quien pidió no citar sus apellidos, acudió a la rueda de prensa con dirigentes del Frente Nacional de Lucha por el Socialismo (FNLS), al que pertenece la OCEZ, junto al dirigente magisterial Armando Falconi Borraz, miembro también de esta agrupación, quien conserva una parte del sombrero de la estatua.

Antes de que Mariano tomara la palabra, representantes del FNLS leyeron un comunicado en el que recordaron que “la responsabilidad recayó en el estimado obispo de la Diócesis de San Cristóbal, Samuel Ruiz García, y a partir de entonces se formó la idea o leyenda acerca de que quienes habían tirado la estatua fueron los compañeros de la Alianza Campesina Independiente Emiliano Zapata (ACIEZ)”.

Aseguraron que “por prudencia, nunca lo desmentimos ni hicimos mención de ello, pero los pueblos que asistieron llevan en su memoria la verdad histórica, imborrable y con las emociones a flor de piel; inclusive hasta la base social de quienes en un momento no querían que sucediera”.

Dijeron que “a 24 años de distancia, consideramos una necesidad dar a conocer parte de los hechos que llevaron a tal suceso, pero más significativamente, transmitir la experiencia política-histórica a las nuevas generaciones de luchadores, y a la vez se aporte a la verdad histórica”.

Los integrantes del FNLS mostraron fotografías en las que aparece Mariano con el marro sobre la base de la estatua, y Falconi Borraz exhibió el pedazo de sombrero que conserva.

El indígena comentó que tres meses antes de derribar la estatua, “pasaba yo a checar qué material podíamos usar para derribarla. Cada vez que veníamos le pasábamos a tocar su pie para ver qué clase de material tenía y cómo estaba. Cuando estábamos ahí, el 12 de octubre, fue muy fácil empujarla, no nos llevó ni cinco minutos creo. Se necesitó el marro para golpear los pies. Lo primero que traía eran unos tornillos. Empecé a darle los primeros chingadazos. Ahí estaba amontonada la plebe. Teníamos una comisión de vigilancia porque se nos podía caer en la cabeza ya que estaba grande este hombre. Medía tal vez más de dos metros”.

Remarcó: “el compañero (Falconi) se llevó el pedazo de la cabeza. El resto del cuerpo saber quién lo llevó porque no era la idea llevarlo sino derrumbarlo. Era una tarea y ya. No era mi tarea cargarlo pero al compañero se le ocurrió llevarlo, a mí no me interesaba. Tal vez a la plebe le interesaba para vender el material. A mí no”.

Falconi Borraz aseveró que desde esa época apoyaba a la OCEZ, por lo que “nos dimos a la tarea de impulsar esa mega marcha histórica por los 500 años de resistencia, india y popular. Yo no sabía de la acción política de ese día por medidas de seguridad, pero cuando vi al compañero arriba me di cuenta que era Mariano. Fue una acción rápida. No tardaron ni cinco minutos los compañeros”.

Sostuvo que “el compañero Mariano fue el único que se subió porque el espacio para poner los dos pies era pequeño. Lo que hicieron fue una medida política para decir ‘aquí estamos, estamos vivos y realizando la lucha por la recuperación de la tierra’”.

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