Sk’op klumaltik 5.- Violencia institucional en la zona norte de Chiapas

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Sk’op klumaltik
(La voz de nuestro pueblo)
Palabra y pensamiento del FNLS en la región selva norte de Chiapas #O5, Febrero de 2020

Violencia institucional en la zona norte de Chiapas

La violencia institucional que se manifiesta en contra del pueblo organizado, es el sello que distingue la actual administración estatal, ésta aplica los viejos métodos de ejercer la represión para imponer los intereses oligarcas en todo el territorio chiapaneco, más específicamente en la zona norte.

Recientemente los titulares de la Fiscalía General del Estado, Secretaria de Seguridad y Prevención Ciudadana se reunión con presidentes municipales de esta región, particularmente con los del municipio de Yajalon, Chilon y Ocosingo, llamarón a ese encuentro “mesas de seguridad”.

Para nadie es un secreto que esas mesas de seguridad son reuniones para planear la violencia institucional en contra del pueblo organizado, en esta región dichas mesas tienen el objetivo de imponer intereses empresariales y de prevenir el crecimiento de la organización popular e independiente.

Son constantes los retenes de la Guardia Nacional, la instalación de cámaras de seguridad en los principales pueblos donde existe organización independiente, acciones que nada tiene que ver con “velar la seguridad” sino que forman parte de una soterrada militarización y vigilancia hacia los pueblos que luchan en contra del oprobio capitalista.

La demagogia es el elemento que mejor maneja esta administración morenista, con su discurso intenta engañar al pueblo al presentar las mesas de seguridad, los retenes ilegales del ejército y Guardia Nacional como “acciones para la paz y tranquilidad de los chiapanecos”.

¿Paz? ¿Tranquilidad?, ¡Nada de eso!, no se le puede llamar paz vivir en un clima constante de represión, donde son negados los derechos a la vivienda, a la tierra, a la manifestación y expresión de ideas, no se puede llamar tranquilidad el hecho de padecer a diario las consecuencias de la pobreza, la inflación, la falta de hospitales.

No puede haber paz, mientras el pueblo organizado y no organizado es víctima de desaparición forzada, encarcelamientos injustos, desalojos forzosos, asesinatos, ejecución extrajudicial, represión, tortura y demás graves violaciones a los derechos humanos.

En la zona norte de Chiapas la violencia llega como instrumento de opresión y sometimiento para imponer la voluntad del capital monopolista trasnacional, el Estado pretende seguir con la entrega de los recursos naturales y minerales a los empresarios, ofrecerles concesiones a las mineras a las constructoras de carreteras.

También el gobierno chiapaneco les ofrece seguridad, que se traduce en represión hacia quienes denuncian y se organizan en contra del despojo capitalista, y contra quien ejerce crítica política al actual régimen de explotación y opresión.

El descontento del pueblo en esta zona del estado tiene razón de ser, le ofrecen mega proyectos con una máscara discursiva que será en beneficio del pueblo, sin embargo, las comunidades se dan cuenta que los únicos beneficiados son los empresarios, son los que incrementan sus tazas de ganancias, mientras la población se mantiene en esas condiciones.

El cambio que supone este nuevo ciclo de desarrollo capitalista en la entidad en lo que respecta al trabajo, de pasar de campesino a obrero industrial no significa mejoras en la vida del trabajador, sino un cambio de forma, que es un nuevo modo de explotación de la mano de obra campesina en beneficio de la oligarquía nacional y extranjera.

Qué se puede esperar de la actual administración bajo las siglas de MORENA, protectora de los intereses burgueses, sólo expoliación, hambre y miseria para las familias proletarias y para el pueblo organizado más violencia sistemática, criminalización y persecución.

La zona norte de Chiapas está ubicada en el espacio en donde están previstas la construcción de diversos mega proyectos neoliberales, por ello, el interese del Estado del Estado para brindar seguridad a los inversionistas, que en otras palabras significa atentar contra la organización popular.

Dicha zona se ha caracterizado por una larga historia de lucha de las comunidades en su mayoría indígenas, hoy existe un intento del Estado por apagarla, depende de nosotros si lo permitimos.

Ante la demagogia gubernamental, se torna necesario el análisis objetivo de nuestra realidad, para crear las condiciones de la coordinación entre hermanos de clase y la unidad entre organizaciones y así enfrentar de mejor manera la envestida neoliberal y represiva.

Frente Nacional de Lucha por el Socialismo

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