Tinta Socialista No. 44. Ideología, posición y objetivos de clase quedan al descubierto después del tercer debate

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18 de junio de 2018

Tinta Socialista No. 44. Ideología, posición y objetivos de clase quedan al descubierto después del tercer debate

El tercer debate entre los candidatos presidenciales sirvió de detonante para evidenciar los planteamientos muy concretos que expresan ideología, posición y objetivos de clase que detenta el poder político en nuestro país. Cada uno de los aspirantes a ocupar la máxima curul en Los Pinos sostiene una serie de conceptos que los colocan en un lugar bien definido en este sistema de opresión y explotación, lugar que no es precisamente del lado de las masas trabajadoras.

El análisis de las propuestas de campaña, así como la argumentación que dan para sostener dichos planteamientos son la premisa para determinar su concepción política e ideológica. No es casualidad que en la mayoría de los discursos de los presidenciables se encuentre un nexo indeleble en la continuidad del régimen en tanto políticos de oficio formados y emanados del mismo.

Es particularmente meritorio analizar los argumentos del candidato del PRI-PVEM-NUEVA ALIANZA, José Antonio Meade Kuribreña en torno a la educación en México, sobretodo porque finca el desarrollo en el país en este rubro, sin embargo, su propuesta puntual está sostenida sobre una base demagógica porque el derecho a la educación fue reducida a una repugnante oportunidad en la administración que encabeza el partido político que lo postula, de la cual, él fue funcionario.

La educación sufre una de las peores afrentas en lo que va de los sexenios neoliberales, situación que es traducida en una realidad concreta: únicamente quien tiene medios económicos es quien puede cursar los estudios universitarios, por esta razón, la argumentación del señor Meade expresan lo vil de los políticos de oficio en quienes se personifica la continuidad del régimen.

Establecer el nivel de preparatoria como una de las premisas para incentivar el desarrollo en el pueblo y el país es un sofisma, una elucubración demagógica que solamente se elabora en mentes de seres ungidos en el sistema. Con propuestas como esta lo único que se fundamenta es la mediocridad como fomento para favorecer la enajenación, encerrar al trabajador en un círculo vicioso de consumismo y reproducción de capital.

El analfabetismo real y funcional es una verdad innegable, pero esta realidad es responsabilidad de cada uno de los personeros que han ocupado la presidencia de la República, así como de las siglas que los representan porque son estos conceptos con los cuales conducen sus actos, de tal manera que la argumentación del candidato priista es una completa bufonada.

La anulación de facto del derecho al trabajo y a la educación de miles de jóvenes de origen proletario está materializada en este tipo de propuestas, es la objetivación de la política neoliberal que ha identificado a las administraciones en turno. Meade no hace más que expresar la necesidad del régimen para mantenerse en pie: fuerza de trabajo susceptible de la más vil explotación económica.

Al hijo del campesino y el obrero el desarrollo intelectual y cultural es reducida a cursar únicamente la “prepa”, con esta condición las puertas del empleo estarán garantizadas, de acuerdo con los dichos de estos sesudos análisis, sin embargo, ¿cuál es la realidad? Miles de profesionistas en el subempleo o en las filas de parados sin poder ejercer sus conocimientos.

El problema de la educación y el derecho al trabajo no se puede analizar desde los grados académicos que en particular el trabajador pueda tener, la esencia del fenómeno se encuentra en las entrañas del sistema capitalista, en la necesidad de los monopolios de ampliar sus tasas de ganancia a consta de la vida de millones de trabajadores, con la cual exacerban la competencia entre la fuerza de trabajo y miles deambulan las filas del desempleo. Esta es realidad que lo candidatos pretenden maquillar con frases mal elaboradas.

Reducir la instrucción académica al nivel medio superior para la gran mayoría de las masas trabajadoras es una ecuación por demás inadmisible, mientras que a la estirpe de la burguesía se le garantizan todas las “facilidades” para cursar sus estudios superiores y especialidades, con ello lo que buscan es generar una elite de explotadores y opresores.

Los planteamientos del señor Meade tienen patente en una ideología tecnócrata de esencia neoliberal, sugiere la preparación de la fuerza de trabajo en una condición de precariedad, donde se le dote al trabajador los conocimientos estrictamente necesarios para incentivar la productividad en sus centros de trabajo pero no en su vida cotidiana.

Dotar de una preparación técnica, mediocre y semicalificada es una propuesta que emana de una concepción proempresarial. Sostener tal planteamiento expresa la bajeza de quienes aspiran a gobernar el país, donde en los hechos oferta al mercado mundial una fuerza laboral en condiciones “óptimas” para ser explotados y oprimidos sin escrúpulos.

El análisis del representante de la coalición “Todos por México” pretende obviar la condición de dependencia de nuestro país al imperialismo, como buen tecnócrata supone dotar medianamente de preparación laboral a los trabajadores y con ello llevarlos a una condición más vil de explotación y opresión en el proceso de división internacional del trabajo.

La crisis estructural en la cual se encuentra el capitalismo requiere de obreros semicalificados, dotados de cualidades técnicas limitadas, cuasi autómatas que únicamente se concentren en determinada rama de la producción. La fuerza de trabajo en estas condiciones genera mayores tasas de plus valor y es más propensa a ser sometida a la mayor explotación.

El derecho a la educación de calidad para el pueblo no se puede reducir al nivel medio superior, porque éste debe abarcar hasta el nivel profesional, incluidas las especialidades. Resulta pueril suponer que con la preparatoria cursada en el pueblo, el país tendrá mayor desarrollo, en todo caso se debería especificar para quién será ese desarrollo, para los oligarcas mexicanos porque para las masas trabajadoras está claro que no será así.

Analizar de manera superficial el fenómeno económico internacional es producto de la visión proimperialista de estos personajes que aspiran al ejecutivo federal, con tales aseveraciones condenan al país a la dependencia eterna del poder financiero monopólico y anclarlo perenemente al furgón del imperialismo.

El desarrollo de las fuerzas productivas no se encuentra acorde al progreso de la fuerza de trabajo en su preparación. El subempleo, la precariedad laboral, la sobreexplotación son verdades que expresan el profundo abismo que existe entre los poseedores y desposeídos, por lo tanto, no es un mero problema educativo y su solución no estriba en cursar la preparatoria o no.

Sostener que dar marcha atrás a la reforma educativa es una grave afectación a “nuestros hijos” es un mal chiste y una rotunda falsedad, porque dicha reforma tiene como objetivo la privatización de la educación y negar el trabajo a los recién egresados de las normales rurales, además del despojo de derechos laborales conquistados por los trabajadores de la educación.

El candidato Meade asegura su disposición a reunirse con los que “sí trabajan”, y no con los que “abandonan las aulas”, “cierran carreteras”… son algunas de las frases evidencian la concepción de clase de este abanderado, en los hechos criminaliza la protesta popular, ante ello es fácil advertir la política de represión por la cual conducirá su gobierno en caso de ser impuesto en el ejecutivo.

Los personeros de la continuidad de las políticas de hambre, represión, terrorismo de Estado… están a la vista. En sus propios argumentos se encuentra la esencia de su concepción política de donde se desprende programa y plan de gobierno.
“Votar informado” es el eslogan que da sustento a los debates, no obstante, lo que debería de promover es el abstencionismo consciente, porque los planteamientos y alocuciones no existe ningún recoveco de posibilidad de mejoría en estas elecciones, salvo casos muy excepcionales, las propuestas de campaña del actual proceso electoral manifiesta la podredumbre que existe en el régimen.

Depositar la confianza en las estructuras del régimen para el cambio que demanda el país es una quimera, la actitud pasiva nunca fue garantía de las masas populares ante el opresor y explotador; por eso no se confunda abstencionismo consciente con inactividad, independientemente del personero que emane de las futuras elecciones la lucha popular seguirá su curso por la conquista de los objetivos históricos.

Frente Nacional de Lucha por el Socialismo

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