Crónica política. La Jornada Nacional de llega a Michoacán en un contexto de represión generalizada contra el movimiento popular

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Crónica política. La Jornada Nacional de llega a Michoacán en un contexto de represión generalizada contra el movimiento popular

La Jornada Nacional de lucha las víctimas del terrorismo de Estado son del pueblo, no desistiremos HASTA ENCONTRARLOS llega a Michoacán en un contexto de represión generalizada contra el movimiento popular, esto se sustenta en los recientes acontecimientos represivos en la comunidad de Arantepacua y Caltzontzin, donde hubo víctimas de la ejecución extrajudicial, presos políticos y víctimas de tratos crueles inhumanos y degradantes. Situación que es similar para el movimiento estudiantil, magisterial y popular.

En esta entidad del occidente de nuestro país, el terrorismo de Estado adquiere particularidades concretas en su objetivación, porque es aquí donde se diseñaron e implementaron distintas formas de materializar crímenes de lesa humanidad y de Estado. Desde el año de 2006 en esta parte del territorio nacional dio inicio la campaña belicista del entonces titular del ejecutivo federal, Felipe Calderón Hinojosa; posteriormente el fenómeno del paramilitarismo en el sexenio de Enrique Peña Nieto se desarrolla con la a tendencia a institucionalizarlo como política de gobierno; y, finalmente, se exacerba a una multicitada y sobredimensionada “delincuencia organizada” para imponer el terror en la población.

Michoacán “tierra de narcos” es uno de los sofismas con los cuales se intenta imponer la versión de que todo cuanto acontece en el estado es producto de mentes criminales y que la labor del ejército y la marina es para “restablecer el orden”, nada más absurdo y ruin, que intentar endosar al fuero común todos los crímenes que tienen patente en el Estado mexicano, cuando con sobrado testimonio se evidencia la participación de elementos de los cuerpos policíaco-militares en el cometido de estos crímenes.

Este es el contexto en el cual la Jornada Nacional llega a su sede en el estado michoacano, sin embargo, justo en el inicio una noticia más nos sorprendió a quienes desarrollamos lucha política en el movimiento popular, la detención arbitraria de la defensora de los derechos humanos Cristina Paredes Lachino, quien desde hace ya nueve años exige la presentación con vida de su padre, Francisco Paredes Ruiz. Sobre su persona se tendió una campaña de linchamiento para desacreditar su lucha y así justificar esta agresión contra el Comité “Alzando Voces”.

De manera puntual hemos testificado que en el estado la desaparición forzada se generaliza en su manifestación ocasionada por motivos sociales, porque sobre esta lógica de combatir el narcotráfico se tendió el manto de impunidad para que se cometieran incuantificables crímenes de lesa humanidad y de Estado. Apatzigán, Tanhuato y la región lacustre de Chapala en los límites con el estado de Jalisco, son algunos de los escenarios de crímenes de esta naturaleza que dan testimonio de lo que aquí se afirma.

Es así como se toma la decisión de realizar las actividades en un espacio público, la Plaza Melchor Ocampo, porque debemos hablar de frente al pueblo, llevar esta información hasta donde pueda oírla y así contrarrestar la campaña desinformativa que pretende confundir a la población con eufemismos y conceptos que sólo tergiversan la realidad.

Todo estaba dispuesto, desde temprana hora los compañeros se dieron cita en la plaza, las comisiones sólo esperaban la llegada de la lona que nos cubriría del sol, para colocarla y organizar las actividades. Poco a poco la plaza empezaba a tomar la forma de tribuna política y popular para dar voz a los testimonios que comprueban la realidad lacerante de nuestro pueblo mexicano.

Los rostros de Gabriel Alberto Cruz Sánchez y Edmundo Reyes Amaya ondean al fondo de la tribuna, impresos en una manta donde se lee el nombre de la jornada; el viento a esta hora de la tarde comienza a mover las lonas y las banderas que son portadas por los compañeros se dejan pavonear a la voluntad del viento; el clima es agradable, algunas nubes refrescan el atardecer al ocultar la presencia del astro sol. Todo está en su lugar y el mitin político da comienzo.

Al momento de abrir paso a las participaciones de los oradores, comienza el hostigamiento policíaco, una patrulla con varios elementos a bordo se estaciona frente a la plaza, algunos de ellos descienden y hacen un rondín con cámaras en mano y sus fusiles. ¿Qué significa este binomio, fusil y aparatos tecnológicos? Es la expresión de que los métodos de represión se diversifican para elaborar los expedientes incriminatorios de las futuras víctimas.

No es casual el hostigamiento, ésta se desprende de la política nacional de institucionalizar todas las corporaciones policíacas en el Mando Único, política represiva que ya ha cobrado víctimas en algunos estados, tal es el caso de nuestros compañeros en Chiapas; sobre este mecanismo represivo es que se comete la ejecución extrajudicial del compañero Humberto Morales Sántiz el pasado 28 de febrero.

La denuncia política versa en denunciar el carácter represivo del gobierno de Silvano Aureoles Conejo, quien de manera cínica alude “aplicar” la ley en cada acto de represión. El estado de derecho al que tanto se recurre cada vez que se cometen violaciones graves a los derechos humanos es aquel que criminaliza, que justifica los crímenes de lesa humanidad, que pondera el derecho de una minoría en detrimento de la inmensa mayoría de explotados y oprimidos.

El pueblo que se toma unos minutos para escuchar, tomar un lugar en las sillas que están dispuestas precisamente para eso, asiente con ligeros movimientos de cabeza cuando se expone el motivo de las desapariciones forzadas por motivos políticos o sociales, porque identifica que es precisamente ahí donde existe riqueza natural y energética se generalizan estos crímenes y también a las víctimas las identifica su pertenencia las masas proletarias.

Toca el turno de dar paso al foro con los familiares de las víctimas del terrorismo de Estado, con la participación de Nadin Reyes Maldonado y Margarita Cruz Sánchez, integrantes del Comité de Familiares de Detenidos Desaparecidos “Hasta Encontrarlos”; Rosa Morales Díaz, esposa del compañero Héctor Sántiz López, ejecutado de manera extrajudicial el 29 de septiembre de 2015; Jesús Hernández y Matías Flores, víctimas del intento de ejecución extrajudicial el 7 de noviembre del 2015.

Un aspecto importante que es preciso destacar, aunque pareciera una trivialidad, es que la compañera Rosa emitiera su participación en un idioma que no es el que trae desde su nacimiento, el español, y que este discurso fuera redactado por ella misma en la estancia de la jornada en el estado de Hidalgo. Verla leer, escuchar sus palabras fue un acto reconfortante, porque demuestra que cuando existe la decisión de luchar no existe ninguna limitante, la única condición es la disposición y creatividad en este proceso de lucha.

Es igual de moralizador escuchar a los familiares de los luchadores Gabriel Alberto Cruz Sánchez y Edmundo Reyes Amaya, porque exponen que pesar del tiempo, al cual le apesta el Estado mexicano para que llegue el olvido, se mantienen firmes, sin ceder ni un ápice al olvido, al cansancio ni a la frustración. A una década recuerdan a sus familiares como si su desaparición forzada de hubiese cometido hace algunos días.

Nuestros compañeros se concentraron definir que lo cometido en su contra no fue un acto circunstancial, mucho menos producto de los índices delictivos en la ciudad; lo cometido contra ellos independientemente de que el autor material no haya concretado su objetivo que era cercenar la vida de 5 de nuestros integrantes, no diluye la esencia criminal y contrainsurgente, por lo tanto, se encuadra dentro del terrorismo de Estado.

El motivo de este crimen es eminentemente político, para evitar que se cobije con la solidaridad a las víctimas de los flagelos represivos, de manera particular de brindar la solidaridad a los luchadores sociales Gabriel y Edmundo, así como a sus familiares; con este acto no sólo se intenta encubrir el escenario de terror con el cometido de más crímenes, sino que además se revictimiza a las víctimas y sus familiares, porque se les quiere aislar del pueblo que reconoce a cada una de ellas a un hermano de clase.

La parte cultural corre a cargo de los algunos artistas, quienes, a través del canto, la música y poesía, refrescaron el ambiente; con letras armonizadas en tonos musicales, con instrumentos cuyos sonidos que emite se convierten en arma de lucha para ilustrar la situación en la que nos desenvolvemos los trabajadores del campo y de la ciudad.

La tarde empieza a caer, el sol cede paulatinamente el paso a la oscuridad, pero la luz aún permite dar paso a la siguiente actividad. El aire fresco arrecia y unas gotas de agua nos ponen en una ligera incertidumbre. Cubiertos por la lona, no es la preocupación de mojarnos lo que nos inquieta, sino el hecho de que ésta pueda hacer que algunas personas que no se atreven a acercarse pero que desde la distancia escuchan atentamente nuestra denuncia. La lluvia no llega, todo queda en sólo unas cuantas gotas.

Es momento de presentar el libro Gabriel Alberto Cruz Sánchez y Edmundo Reyes Amaya, lucha por su presentación con vida que trasciende familia y militancia política a cargo del Frente Nacional de Lucha por el Socialismo y los familiares de ambos luchadores sociales reconocidos por sus compañeros como revolucionarios.

El título es acertado, porque a diez años que están próximos a cumplirse el 25 de mayo de año, se reconoce en ellos a dos personas que independientemente de la forma de lucha son seres humanos y el motivo de ser víctimas de la desaparición forzada es por pertenecer al Partido Democrático Popular Revolucionario-Ejército Popular Revolucionario (PDPR-EPR), y que hoy la lucha por presentación con vida no se circunscribe a los vínculos familiares, sino que ésta escala peldaños en los sentimientos superiores del ser psíquico y se les reconoce como hermanos de clase.

Es un libro que tenemos que sentirlo propio, porque en él se expresa la objetivación de cada uno de los que hemos recorrido las calles en marchas, que levantamos las mantas con sus rostros, que repartimos el volante con la denuncia… es sí, de quienes fuimos parte en estos diez años de las actividades políticas de masas.

Es nuestro libro, es nuestro testimonio, por lo que es preciso que lo sintamos propio, que nos veamos reflejado en él. Hoy sistematizada nuestra práctica política de esta manera, nos es entregado para que veamos a través de sus líneas y páginas el recorrido por el cual podemos transitar todos quienes somos alcanzados por el terrorismo de Estado, y es el llamado a organizarse antes de ser víctimas, antes que el terror entre abruptamente por la puerta de la casa.

La recomendación es a leer su contenido, observar en cada rostro, en cada nombre y en cada ser humano a un hermano de clase, a quien no se puede abandonar a pesar de lo adverso de las circunstancias. Esos rostros, esos nombres y esos seres humanos son nuestro estandarte, nuestro horizonte es hacer que el Estado mexicano los presente con vida.

En su paso por Michoacán y en el primer día de actividades la jornada se alarga y toca una parte de la noche, sin embargo, el pueblo se mantiene, escucha y abraza a las víctimas con la solidaridad. Esta es la comprobación que el terrorismo de Estado no es infalible, se le puede hacer frente de manera organizada y en coordinación con todo el pueblo. Ese el llamado, esa es la consigna, NO DESISTIR, NO RETROCEDER, NI PERDÓN NI OLVIDO; JUICIO Y CASTIGO A LOS RESPONSABLES.

Frente Nacional de Lucha por el Socialismo


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