¡Quiero que presenten a mi esposo, lo quiero vivo! Experiencia de lucha de Sebastiana Pérez Hernández

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28 de agosto de 2016

¡Quiero que presenten a mi esposo, lo quiero vivo! Experiencia de lucha de Sebastiana Pérez Hernández

La mirada de la compañera Sebastiana es triste, desde hace más de cinco meses exige a las autoridades estatales y federales la presentación con vida de su esposo Fidencio Gómez Sántiz. Sin embargo, en sus ojos también se puede observar seguridad, certeza en las palabras que su esposo siempre le confió, nunca dudar de la organización.

Sebastiana Pérez Hernández es una mujer de 45 años de edad. Madre de dos hijos, menores de edad. Ella es hablante de la lengua tzeltal, vive en el ejido Las Perlas, municipio de Ocosingo, Chiapas. Es integrante del Frente Nacional de Lucha por el Socialismo (FNLS).

Su esposo Fidencio Gómez Sántiz, integrante del FNLS, fue detenido-desaparecido el 5 de marzo del presente año, en el municipio de Ocosingo, Chiapas. Acababa de regresar de la Ciudad de México, estuvo durante dos meses para denunciar la represión, hostigamiento, asesinatos y detenciones arbitrarias que se han cometido contra los integrantes del FNLS.

Su comunidad y las de sus compañeros han sido agredidas por el grupo paramilitar Los Petules, quienes fungen en estos momentos como la punta de lanza de la represión en la región, el flagelo que materializa la política de gobierno del Estado mexicano y de la administración local y federal, son los encargados de cometer crímenes de Estado y de lesa humanidad contra los integrantes de nuestra organización.

La compañera Sebastiana nos describe un poco cómo ha enfrentado la desaparición forzada de su esposo y cuál ha sido la actitud de las autoridades al respecto.

La búsqueda

A mi esposo lo vi por última vez, el 5 de marzo en Ocosingo, justo acababa de llegar de México, platicamos un poco, le insistía que fuera con nosotros, a la casa de mi papá. No quiso, tenía que llegar a nuestra casa. Quedamos de vernos al día siguiente. [Yo] Tenía que ir a casa de mis padres, porque acababa de morir mi papá, él se dirigió a la casa [a Las Perlas].

Cuando llegué a mi casa no estaba, pensé que había salido a la milpa, pero, pasó el tiempo y no llegó, empecé a inquietarme porque él no sale sin avisar, además de que habíamos quedado de vernos en la casa. No llegó y las preguntas invadían mi pensamiento, ¿dónde volvió a ir?, le pregunté a mis hijos ¿A dónde se fue tu papá?, no sé, me dijeron, en ese momento me invadió la preocupación. Empecé a preguntar con sus familiares si estaba con ellos, me decían que no lo habían visto, les pregunté en la casa de mi papá, porque a veces llega ahí, pero, no estaba; fui a Ocosingo pregunté con varias personas y no encontré respuesta, a la gente les pregunté y me decían no lo hemos visto.

Le avisé a un compañero de la organización, que no aparecía mi esposo, no estaba en casa de mi mamá ni en casa de sus padres, con sus hermanos tampoco estaba, entonces el compañero me dijo de seguro lo detuvieron y lo desaparecieron, es una desaparición forzada.

Empezamos a preguntar a los compañeros que estuvieron cerca de él, si lo habían visto, nos dijeron que se quedaron en su comunidad y él siguió su camino. Cuando me enteré de su desaparición me preocupé, me preguntaba ¿Qué voy hacer?, ¿a dónde voy a ir?, ya no tengo papá, mi mamá vive, pero, está muy lejos. Al principio no quería moverme de la casa ni salir, había decidido esperarlo, mis hijos me decían que lo esperáramos, que no nos moviéramos de la casa, porque qué tal si regresaba y no nos encontraba.

La denuncia

Los compañeros de la organización me explicaron que el gobierno desapareció a mi esposo, a través del grupo paramilitar Los Petules, desde hace tiempo se han dedicado a reprimir a nuestra organización. Eso implicó salir de la casa para exigir su presentación con vida, hemos realizado jornadas de lucha y actividades para exigir su presentación con vida.

Estuve un mes en México, denunciamos en escuelas, universidades, visitamos la ONU y la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH). Al principio se me dificultaba, porque es la primera vez que salgo a una ciudad muy grande, y sobre todo, porque no hablo bien español y no sé leer ni escribir, pero, a todos lados van conmigo los compañeros de la organización, no me dejan sola.

Ahora casi no estoy en mi casa, mis hijos son los que se quedan, me preguntan si ya hemos encontrado a su papá, le digo que aún no sabemos nada de él, no sabemos si lo vamos a encontrar todavía, no sabemos si ya está muerto.

¿Cómo ha enfrentado la familia su desaparición forzada?

Nos queda claro que el gobierno lo desapareció de manera forzada, cometió una grave violación, pero, a su vez los efectos también los vivimos en la familia, porque tenemos que hacer más esfuerzos para la manutención de la casa, desde traer la leña, el trabajo en el campo, cuando sembramos tenemos que desmontar, lo tengo que hacer, porque mis hijos están todavía pequeños.

Cuando desapareció me puse fuerte, pero, es difícil, no es lo mismo sin él, porque los dos trabajábamos, así sacábamos para los alimentos del día, se hace la milpa, se siembra el maíz y fríjol, ahora, es más difícil porque estoy sola, ya no es lo mismo.

Mis hijos están pequeños, los mando a cargar leña, cuando llegan les doy de comer, mi hijo el más pequeño se va a buscar la leña, a veces no quiere comer, le digo come, a quién esperas tu papá no va a venir.

En la milpa es cuando lo comenzamos a extrañar, pero no está, estoy muy acostumbrada a ir a la milpa y no está como cuando estaba él, la sabía trabajar, la fumigaba, ahora tiene enfermedad el maíz, porque no hay alguien quien lo fumigue.

¿Qué les han dicho las autoridades?

Fuimos a Ocosingo a preguntar sobre el caso y a que los busquen, sólo nos dicen que no saben nada de él, pero, como no entiendo español, no les entiendo y los compañeros de la organización son los que me explican. A veces sólo dicen, no sabemos nada aún, no aparece, no lo hemos visto.

Un día nos dijeron que habían encontrado a un señor en el hospital, que las autoridades habían recogido, pero, no es mi esposo. También he salido a difundir a otros lugares con compañeros de la organización, a mis hijos les da miedo que salga, pero, les digo que tengo que salir, y le digo al varón si ya estuvieras grande tu saldrías, pero, tampoco sabe hablar español, no sabes leer ni escribir, por eso tengo que salir yo.

La organización me ayuda con los trabajos que tenemos, es así como voy pasando los días.

Quisiera que las autoridades lo busquen, que me digan si ya lo han visto, eso quisiera escuchar, sólo quiero saber dónde está, saber de él, si está en la cárcel, así me dicen mis hijos está en la cárcel mamá, les respondo cómo saben eso, no sabemos dónde está tu papá, si estuviera muerto ya tendríamos su cuerpo.

¿Cómo era Fidencio Gómez Sántiz?

Él era una buena persona, en la casa estaba contento, llegamos a trabajar juntos, salíamos a pasear, así como salgo a vender. Yo soy vendedora porque no tenemos cafetal, por eso salimos a vender, me iba a dejar las cosas a la carretera, porque donde vivimos está lejos y tenemos que caminar 30 minutos, no hay carros más cerca.

Ahora salgo y ya no tengo quien me ayude con las cosas y la milpa, es lo que ahora me preocupa, siento que ya no puedo y aunque haya cosas que me duelan tengo que hacerme fuerte porque tienen que comer mis hijos, no sé cuánto más voy a llorar, ya no estoy tranquila.

No peleábamos, no me regañaba, estábamos tranquilos dentro de la casa, por eso desde que desapareció ya no es lo mismo. Me preocupé por él, era agricultor, cargaba lo que salía a vender, ahora ya no está, no hay quien cargué mi maíz, porque es lo que comemos, lo tenemos que cargar y mis suegros viven lejos.

Les digo a mis hijos que tenemos que salir adelante, hasta donde ustedes crezcan, les digo que tienen que obedecer, tu eres único hijo, porque sólo tengo un varón, si en el camino sufro un accidente tienen que seguir, pórtense bien mis hijos.

Esta es la historia de la compañera Sebastiana, un ejemplo de lo que les pasa a todas las familias que son alcanzadas por el terrorismo de Estado en el país. La desaparición forzada es una de las expresiones de esta política de Estado, la cual, es una violación grave de derechos humanos, un crimen de lesa humanidad que lesiona a la víctima directamente, a sus familiares y a sus compañeros de organización.

En nuestro caso por ser una organización popular e independiente que lucha por mejores condiciones de vida, trabajo, educación e impulsa la lucha por el socialismo en México somos víctimas de esta política criminal.

Por exigir la presentación con vida de los dos luchadores sociales Gabriel Alberto Cruz Sánchez y Edmundo Reyes Amaya, por solidarizarnos con sus familiares y con los trabajadores de la educación somos objeto de represión, un ejemplo de ello, es la desaparición forzada de nuestro compañero Fidencio. Las autoridades no investigan y la carpeta de investigación sólo se enfoca a investigar a los familiares y a los integrantes del FNLS, en lugar de investigar y detener a los autores materiales.

Sebastiana va estar presente en el ENCUENTRO DE FAMILIARES DE VÍCTIMAS DE LA DESAPARICIÓN FORZADA: LA NECESIDAD DE ORGANIZARSE ANTES DE SER VÍCTIMAS, EXPERIENCIAS Y LUCHAS EN OAXACA, el 30 de agosto a las 10:00 horas, en el marco del DÍA INTERNACIONAL DEL DETENIDO DESAPARECIDO.

Nota: la entrevista se hizo en su lengua materna tzeltal con ayuda de un compañero para traducir en español y escribir el texto.

¡Porque vivos se los llevaron, vivos los queremos!
Frente Nacional de Lucha por el Socialismo (FNLS)

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