Consumación de la imposición de Enrique Peña Nieto

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La “toma de posesión” de Enrique Peña Nieto el 1 de diciembre pasado, constituye una burla ante los ojos del pueblo mexicano, un acto protocolario para oficializar la imposición del representante de la oligarquía nacional y trasnacional en la presidencia de la república mexicana.

Lo que debería ser un evento solemne para la nación, es realizado bajo un fuerte dispositivo de seguridad. Un evento custodiado por las fuerzas represivas que conforman el estado policiaco-militar, lo que comprueba que al igual que su antecesor, Peña Nieto se mantendrá en la silla presidencial con la represión como política de estado, dicho en otras palabras, una dictadura militar con un rostro civil.

Los sucesos represivos en la toma de posesión reflejan dos acontecimientos importantes; el primero, es la violación de la voluntad popular, voluntad que no fue respetada, por lo que aseguramos enfáticamente que se impuso al candidato de la oligarquía, hecho que se consumó desde que el TRIFE dio el fallo en favor del priista; y el segundo, corresponde a las primeras víctimas de la represión, situación que amenaza con generalizarse para todo el conjunto del movimiento popular.

La ilegitimidad del arribo de Peña Nieto a la presidencia de la República se sustenta en los datos estadísticos que no dejan lugar a dudas. Se habla de 14 millones de votos antiPRI, un abstencionismo que rebasó el 50% del padrón electoral, a los que habría que sumarle el abstencionismo no empadronado. Datos que contrastan con los escasos 18 millones de personas que votaron a favor del PRI, que en su mayoría fueron votos comprados, traficando con el hambre y la miseria humana. De lo que podemos concluir que el pueblo inconforme es mayoría y que de una u otra manera expresaron su repudio a la imposición, por tanto, no puede ser minimizado por los políticos de oficio, medios de comunicación y analistas serviles al régimen.

La junta administrativa de los intereses oligarcas en los próximos 6 años, se materializa en el nombramiento del gabinete de gobierno, quienes darán continuidad e impondrán las reformas neoliberales a fin de garantizar las tasas de ganancia del capital monopolista trasnacional.Por las características de los que fueron nombrados, podemos anticipar que todos, como viejos experimentados en administraciones priistas pasadas, serán fieles cancerberos del capital que intenta perpetuarse y superar la crisis estructural actual, apostando para ésta una salida fascista.

El nuevo gabinete obedece a intereses meramente económicos y políticos de la oligarquía nacional y trasnacional que busca superar la crisis actual del capitalismo a nivel mundial que exige entrar a una nueva etapa de acumulación originaria de capital. Para ello necesitan de los recursos naturales y energéticos de nuestro país, además de un gobiernoservil a las políticas neoliberales y que promueva la inversión capitalista.

No es casual que en el gobierno entrante figuren personalidades con una nefasta participación en administraciones pasadas, y que incluso algunos están señalados como responsables directos de crímenes de lesa humanidad como es el caso de Emilio Chuayffet, lo que vuelve a corroborar que para la presente etapa, la oligarquía mexicana no se permite cometer errores, y pretende perpetuar su poderío con el cobijo de experimentados priistas impulsores y defensores del neoliberalismo.

Lo que hasta ahora se ha vislumbrado de la política interior del país va a figurar como responsable a Osorio Chong, quien ya tuvo su oportunidad de dar a conocer la política que regirá su mandato a cargo de la secretaria de Gobernación; no habrá tregua y tolerancia hacia cualquier tipo de disidencia, dentro de sus categorías no existen los presos políticos porque no tienen razón de ser, en el marco de un “Estado democrático”. Hecho que refleja la xenofobia con que se conducirán hacia el conjunto del movimiento popular y las demandas populares.

De entrada podemos anticipar que la política represiva no cesará, incluso tiende al incremento dado la agudización de la lucha de clases, para lo cual se hace necesario un marco jurídico a modo, a fin de poder aplicar todo el “peso de la ley” a toda la disidencia. Esto se refleja en el estado de derecho oligárquico, es decir, todos los argumentos leguleyos que utilizan para criminalizar la pobreza y protesta popular; sólo para ilustrar un poco podemos hacer mención de los primeros presos políticos de la administración entrante, los primeros de una larga lista que se avizora.

La propuesta de peña nieto sobre la seguridad pública nacional constituye la consolidación del estado policiaco-militar, unificando las fuerzas castrenses en un mando policiaco único, lo que eufemísticamente denomina “gendarmería nacional”; dividiendo estratégicamente al país en 5 regiones, con el falaz argumentode combatir la“delincuencia organizada”, en esencia busca hostigar y perseguir al conjunto del movimiento popular y luchadores sociales.

El entreguismo de EPN será más evidente en todos los rincones de la vida política del país, en lo económico, político, social y militar, desde la apertura de los sectores estratégicos de la economía del país, PEMEX, hasta la contratación de asesores militares. La injerencia extranjera en asuntos internos del país siempre ha existido, concretamente la norteamericana, sin embargo, con el retorno del PRIa los pinos esta se hace más evidente y descarada, lo que refleja el entreguismo al imperialismo yanqui. Prueba de ello es la reunión que sostiene la secretaria de seguridad nacional de Estados Unidos con autoridades mexicanas. En ese mismo sentido se incluye a Óscar Naranjo como asesor de seguridad nacional de la actual administración; personaje que tiene trayectoria en Colombia de crímenes de lesa humanidad y la creación de grupos paramilitares como parte de la estrategia contrainsurgente.

Frente Nacional de Lucha por el Socialismo

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