Primero de mayo día internacional del trabajo: entre la crisis económica capitalista y el Covid-19

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México a 1 de mayo de 2020

A la opinión publica

Una vez más reivindicamos esta fecha como un día de lucha combativa, como el día internacional del trabajo, es un hecho histórico resultado de los ingentes esfuerzos de las masas trabajadoras en la lucha por liberarse de la dictadura del capital, sin embargo, la condición de miles de explotados en el mundo persiste, sus condiciones socioeconómicas son minadas por la crisis económica capitalista cuyo matiz lo brinda la pandemia.

En este momento histórico el proletariado internacional tiene ante sí, los agudos efectos de la crisis económica capitalista, este fenómeno económico a más de una década de su existencia sus estragos no se detienen, sus expresiones se manifiestan en la persistencia de la violencia imperialista en el mundo, del injerencismo político-militar del imperialismo norteamericano en América Latina, asimismo, la resistencia de los pueblos no se detiene.

La lucha de clases en el mundo brilla en todo su esplendor, la contradicción entre capital y trabajo es inobjetable, los vaivenes del mercado capitalista marcan lo desastroso de las contradicciones del capital monopolista trasnacional, por esto, la clase proletaria es convocada al permanente escrutinio de los acontecimientos para impulsar en mejores condiciones la lucha por el socialismo.

En ese contexto, nuestro país no escapa de los influjos de las consecuencias de la crisis, el impacto de este fenómeno económico coloca al país al desnudo al evidenciar la profunda dependencia entre la política económica imperialista, por tanto, es notable el papel de México ante la división internacional del trabajo, se reafirma una vez más su carácter funcional y dependiente.

La clase trabajadora en nuestro país, vive en carne propia lo deleznable e inhumano de la sociedad capitalista, porque los miles de proletarios mexicanos experimentan lo pernicioso del paro forzoso a raíz de las medidas sanitarias, económicas y políticas tomadas para contener el avance del COVID-19.

Con la contingencia sanitaria promovida por el Estado se reveló su incapacidad para enfrentar el fenómeno viral, sobre todo, lo profundo que el capital financiero expolia las relaciones económicas en el país, porque deriva en violación al derecho a la alimentación, el trabajo, seguridad social y la educación.

Obreros, campesinos pobres, estudiantes y demás sectores populares tenemos ante nosotros la cruda realidad del desempleo, el carácter mercantil con la que el régimen socava lentamente el derecho a la salud dadas las contradicciones que enfrenta el sector de los trabajadores de la salud para enfrentar la nueva sepa viral.

Mientras la población enfrenta entre la ignorancia, temores infundados, una política pública de salud deficiente, el desempleo, la pobreza, paliativos económicos y sociales, el gobierno federal condona deudas millonarias a empresarios, lucra con la necesidad del pueblo mediante créditos para evitar expresiones de descontento popular.

El descontento de los sectores populares es una realidad en los estados de Chihuahua, Chiapas, Guerrero y Oaxaca porque no pueden satisfacer sus necesidades elementales debido al paro de las diversas actividades económicas en el país. Obreros en algunas maquiladoras son testimonio real de lo prioritario del capitalista, la producción de mercancías antes que la vida de los obreros.

Los trabajadores de la salud son víctimas de las deplorables condiciones de la infraestructura médica, en medios de comunicación y por el testimonio de médicos y enfermeros relatan decesos y las limitaciones con las cuales tienen que sortear los efectos del SARS-COV-2, por tanto, el devenir para el pueblo será adverso.

El sector campesino recrudecerá su condición paupérrima. Al respecto quienes sortearán sobremanera la crisis comercial, es la burguesía agroindustrial, es el contexto idóneo para el despojo de tierra, la expoliación de recursos naturales y el desarrollo de los planes oligarcas en el sur sureste del país.

La lucha estudiantil no deja de ser objeto de la violencia de clase, una vez más estudiantes normalistas en Michoacán se ceba la represión. La policía Michoacán detonó sus armas de fuego para evitar las exigencias de sus demandas más sentidas, esto refleja el actuar de las fuerzas represivas con el amparo de la ley y la venia gubernamental.

La violencia de clase contra el pueblo no se detiene, desapariciones forzadas, ejecuciones extrajudiciales, asesinatos dolosos, medidas policíaco militares amparados con el argumento de prevenir el avance de la pandemia, pero la clase en el poder pasa por alto a los olvidados de siempre, a los desposeídos quienes perecen por hambre y el coronavirus.

La realidad se impone sin cortapisas, éste es el indicativo de que la lucha del proletariado en México por la superación de las relaciones sociales sustentadas en la explotación del hombre por el hombre, apelan a forjar su conciencia proletaria, mantener el análisis de la realidad en la que vive para asimilar la magnitud de la crisis capitalista y las decisiones políticas del Estado mexicano para resolver este fenómeno y la pandemia.

Los paliativos económicos, alimentarios, laborales, financieros que emiten las instancias gubernamentales de ninguna manera son dignas y eficientes para que la clase trabajadora sortee la magnitud de la crisis económica, por esta situación son obligados a resolver sus necesidades elementales y pasar por alto las medidas sanitarias.

El pueblo no es el bien portado, el pueblo no ve garantías para su sobrevivencia, las masas se resguardan en sus domicilios por la falta de objetividad y eficacia en el dominio de la información científica de la cepa viral porque no hay se reproducen temores infundados y beneficios para las cámaras empresariales y la oligarquía nacional y extranjera.

Muchas son las razones para mantener en alto la lucha de los explotados y oprimidos, el panorama internacional como el nacional ilustran lo ignominioso del régimen capitalista, los estragos de la crisis, hechos que colocan ante la mirada de los pobres del campo y la ciudad la esencia del modo de producción capitalista, priva la lógica de acumular ganancias más no la vida de los desposeídos.

Lucrar con la necesidad de los explotados, generar temores infundados en el pueblo para que este asuma con pasividad lo abrupto del paro forzoso, incertidumbre ante las serias dificultades de la infraestructura y personal de salud, por esto, los sectores populares estamos llamados a exigir garantías para el respeto de los derechos y libertades políticas, la lucha de los explotados es legítima.

La realidad convoca a las masas a denunciar cada acto de injustica, todo intento por coartar el derecho a la protesta para exigir al Estado mexicano cumpla con las demandas más sentidas del pueblo, de ahí en esta fecha desde nuestras trincheras, mantener en alto las banderas de lucha del proletariado, sobre todo, impulsar la
alternativa histórica a la que estamos convocados, la lucha por el socialismo en México.

¡Libertad a los presos políticos!
¡Libertad inmediata a los compañeros Javier Gonzáles Díaz, Armando Hernández Sánchez, Venturino Torres Escobar y Asunción Gómez Sánchez!

¡Por la unidad, obrero, campesino indígena y popular!
Frente Nacional de Lucha por el Socialismo
FNLS

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