El 8 de marzo debe expresar la combatividad de las mujeres en unidad con sus hermanos de clase

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Ciudad de México a 8 de marzo de 2020

A la opinión pública

La combatividad debe brillar en las acciones políticas de masas en el marco de este 8 de marzo, Día internacional de la mujer trabajadora. La perversidad gubernamental pretende corporativizar la lucha de las mujeres, al utilizar una demanda legítima en una fecha de comparsa, de asueto y catarsis. Es hipócrita decretar el “permiso” para faltar a mujeres a su centro de trabajo, las masas trabajadoras no necesitan del aval gubernamental para la movilización popular.

Llamar a una actividad de protesta donde está excluido el hombre resulta absurdo dado que ambos son complementarios. Como seres naturales forman parte de la naturaleza humana, por ello, toda separación deviene en una tergiversación de las necesidades históricas que llama a las masas trabajadoras a construir la unidad entre hermanos de clase.
La condición socioeconómica es determinante para ubicar en su posición de clase tanto a hombres y mujeres, entre éstos hay represores, torturadores y criminales de Estado sin distinguir su condición de género. Por ello, es menester romper con las premisas oportunistas que convocan a la separación mecánica en las masas trabajadoras sin atender su identidad social de clase.

Son grotescas las argumentaciones que dan los representantes religiosos respecto al clima de violencia institucional, cierto que existe una cantidad considerable de mujeres que son víctimas de distintos flagelos represivos, no obstante, colocadas todas las cifras en su exacta dimensión, se podrá advertir la magnitud de baño de sangre contra los trabajadores del campo y la ciudad.

Ninguna lucha que sea promovida desde el púlpito de Palacio Nacional puede conducir a un derrotero factible para el movimiento popular, la actitud de retomar ciertas demandas populares y darles impulso desde la institucionalidad tiene la pretensión de corporativizar la lucha del pueblo, de denostar a toda voz disidente a los criterios oficiales y devela los parámetros arribistas de quienes intentan colocarse de lado de las masas trabajadoras.

Es perversa la declaración de que ya no hay necesidad de movilizarse, que las mujeres nunca tuvieron mejores condiciones para expresar su sentir respecto a la situación que prevalece en el país, a través de elucubraciones como estas, generan el estigma de quienes ejercen la crítica política al régimen.

La violencia institucional persiste allende las promesas de cambiar el país, ésta es evidente en muchas regiones de la geografía mexicana. Son hombres y mujeres del pueblo trabajador quienes padecen el azote de diversos flagelos represivos, por ello, la necesidad conduce al establecimiento de la coordinación de todas las víctimas de la violencia de clase y a construir la identidad popular.

Es inadmisible el sincretismo que emerge como propuesta de las instituciones gubernamentales, la lucha de los trabajadores no puede ser conciliada con sus enemigos de clase ni mucho menos incorporarla al calendario oficial de días de descanso. Como tal, cada 8 de marzo convoca a las masas trabajadoras a las calles, a la movilización popular con un carácter combativo y a coadyuvar a construir la unidad de todo el pueblo.

Los argumentos de algunos grupos respecto a qué harían sin el 54 por ciento de la población femenina es absurdo, porque para que una sociedad fructifique en lo político, económico y social es necesaria la participación de hombres y mujeres. Colocadas las cosas así no sólo es irracional, sino que omite toda relación natural entre seres humanos y desconoce a la vez las relaciones sociales en determinada formación socioeconómica.

El hombre por naturaleza es social, no puede vivir aislado de los demás, aunque señalen que el 9 de marzo es “un día sin nosotras” lo que devela son los intereses de grupos oportunistas y retrógradas respecto al papel de la mujer en la lucha popular, desde cuándo el episcopado se pronuncia por los derechos de la mujer, cuando son los principales promotores de las relaciones tradicionales y conservadoras entre el hombre y la mujer.

En esas instituciones a través de la historia han señalado a la mujer como la “perdición del hombre” o un ser “imperfecto que sólo sirve para procrear”. Con esos conceptos quién puede dar credibilidad a la retórica religiosa que llama a respetar los derechos de la mujer, desde luego que aquellos que aparentan un papel de respeto, pero en los hechos golpean o maltratan a su compañera, ejemplos hay muchos entre políticos de oficio.

Es una completa actitud soez observar a exfuncionarios que los identifican banderas reaccionarias hacer llamados a la movilización en el marco de la jornada “un día sin nosotras”. El panismo no tiene la calidad moral para encumbrarse en una demanda histórica y sentida para todo el pueblo. Es ridículo la convocatoria de Felipe Calderón a esta actividad política porque él tiene responsabilidad en el cometido de miles de crímenes de lesa humanidad durante su administración.

Con el paro de mujeres algunos empresarios dicen que las pérdidas serán millonarias que equivale al PIB que genera solamente la CDMX, lo cual expresa una contradicción en su postura. En un primer momento se suman oportunistamente a ese llamado, pero en los hechos emitirán órdenes para descontar a quienes abandonen su centro de trabajo.

La fuerza de trabajo femenil es real, nadie pone en entredicho su participación en el proceso productivo, por ello, realizar la separación mecánica entre hombres y mujeres sin atender que ambos forman parte de las fuerzas productivas conduce al enfrentamiento fratricida entre hermanos de clase, lo que alarga la comprensión de la necesidad de la superación cualitativa del régimen.

No compartimos la premisa de marchas apócrifas, porque mediante éstas intentan robar banderas de lucha, pretenden quitar de la memoria histórica del pueblo las luchas combativas que lograron arrancar mediante la lucha las conquistas que hoy son reconocidas por instituciones de derechos humanos y plasmados en la Constitución Política de los Estado Unidos Mexicanos.

Es inadmisible que las SEDENA y SEMAR se sumen al “paro nacional” con la consigna de respetar los derechos de la mujer, cuando son éstas instituciones más señaladas por cometer graves a los derechos humanos, violaciones tumultuarias, tortura, asesinatos y desapariciones forzadas, lo mismo sucede con lo que hicieron algunos medios de comunicación en su intención de mostrar el “lado humano” de la mujer que está incorporada a los cuerpos represivos y por ende, son corresponsables por cada crimen que cometen las corporaciones policíacas y militares.

No por el hecho de ser mujer está eximida de la autoría material e intelectual de la violencia de clase, por la sencilla razón de ser parte de las fuerzas represivas define la clase a la cual defiende, la cual está alejada de los intereses del pueblo trabajador, por tanto, se convierte en reaccionario, represora y servil a los grupos de poder político y económico del país.

La combatividad debe brillar este 8 de marzo, porque es una fecha que nos recuerda los esfuerzos de mujeres y hombres valientes que lucharon por su emancipación, es necesario romper con las concepciones separatistas que intentan colocar una barrera abismal entre géneros y dar paso a la construcción de la unidad popular.

Fraternalmente

¡Presos políticos libertad!
¡Presentación con vida de todos los detenidos desaparecidos!
Comité de Familiares de Presos Políticos “Voces de libertad”
¡Porque ser luchador social no es sinónimo de delincuente!

¡Por la unidad obrero, campesino, indígena y popular!
Frente Nacional de Lucha por el Socialismo
FNLS

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