La guardia nacional es un ente represor

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Ciudad de México a 2 de febrero de 2020

A la opinión pública

La guardia nacional es un ente represor

La Guardia Nacional es el garante para la ejecución de los planes oligarcas en el sur-sureste del país, una evidencia reciente fue el uso de la violencia contra los migrantes en Chiapas, en ese hecho se objetiva una contradicción, no existe respeto a los derechos humanos, pero si obedece a los designios imperialistas.

El Estado en tanto instrumento de dominación de la clase en el poder en una sociedad capitalista, cuenta con las instituciones para ejercer la opresión contra los explotados y oprimidos, entre ellas, la especializada para someter al pueblo a través de la violencia de clase a través del estado policíaco-militar en el cual se sustentan los planes oligarcas.

Pese a la retórica rimbombante que envuelve a los policías y militares, los testimonios de antaño y los actuales prueban cómo los “guardianes del orden” amparados en la venía que otorga la legalidad burguesa y las exigencias del imperialismo norteamericano, no escatiman recursos cuando de golpear y escamotear los derechos humanos se trata.

El fenómeno migratorio a escala internacional es un acontecimiento que alberga las contradicciones cada vez más convulsas de la crisis económica capitalista, en momentos como este, el papel de Estado es sobremanera reaccionario, recrudece la ya pauperizada situación socioeconómica del proletariado internacional, condición del que no escapa nuestro país en tanto economía funcional y dependiente al capital monopolista trasnacional norteamericano.

El hecho ilustrativo que la opinión pública constató en fechas recientes fueron los actos represivos ejercidos por la Guardia Nacional, el uso desmedido de la violencia experimentado por los migrantes centroamericanos destrona una vez más el discurso oficial en torno a esa instancia militar, el registro gráfico de los hechos prueban la violación flagrante de los derechos humanos.

Si las declaraciones del gobierno estribaron en negar el uso exacerbado de la fuerza, pese a las evidencias y cuestionamientos de la prensa, significa entonces que al pueblo que proteste o en la lógica gubernamental atente contra el estado de derecho, la represión no será concebida como acto violento mucho menos violatorios de los derechos humanos.

Aunque el Ejecutivo Federal reconoció mediante el eufemismo “(…) en algunos casos, el primer día, hubo un hecho yo diría aislado. Afortunadamente no hemos tenido lesionados.” Las imágenes, los videos, testimonios de quienes vivieron las agresiones de los militares, contradicen en gran medida, esas expresiones.

Los registros de corresponsales de diversos medios de comunicación atestiguaron los hechos en Ciudad Hidalgo, y en el paso fronterizo de El Ceibo colindante con el estado de Tabasco mediante testimonios de las víctimas revelan las atrocidades cometidas por la Guardia Nacional.

Golpes, persecución, expresiones humillantes contra los migrantes expresan los tratos crueles inhumanos y degradantes de los que fueron objeto. Cabe destacar que agentes de migración con el objetivo de contener la caravana recurrieron a engaños para someterlos, por ejemplo, en esas fechas el Ejecutivo federal manifestó que contrataría a 4 mil migrantes.

Así se manifestó la perversidad de objetivar el mandato del gobierno norteamericano, prueba de esto es que bajo engaños detienen a centenares de migrantes, las mentiras estribaron en que serían beneficiados con albergue y trabajo, sin embargo, fueron detenidos y deportados muchos de ellos; en estos instantes hubo lesionados por descargas eléctricas y persecución por agentes de migración, Policía municipal, Policía Federal y la Guardia Nacional.

En dichas acciones no hay nada de respetuoso en materia de derechos humanos, en la práctica la balanza se inclina por mucho hacia el uso de la violencia institucional y en el extremo un discurso vacio. Si ese fue el trato para los centroamericanos, al pueblo pareciera indicar que todo cuanto sea ejercer el derecho a disentir o que la crítica política del pueblo organizado atente contra la línea demarcada por los intereses capitalistas será “merecedor” de un castigo ejemplar, punitivo.

Como se observa la Guardia Nacional es la pieza del engranaje gubernamental que funge más que como garante de la “seguridad y la paz” de las masas trabajadoras, su empeño consiste en seguir al pie de la letra el mandato norteamericano, mientras las víctimas de “asesinatos dolosos”, desapariciones forzadas, despojo legal de tierras, desplazamiento forzado continúan.

Otro ejemplo ilustrativo fue el acto represivo cometido contra el sector indígena en la cabecera municipal de Tapachula por policías municipal, estatal y la Guardia Nacional, el saldo fue la detención arbitraria de más de 50 manifestantes, un periodista hospitalizado y una activista política y periodista detenida. Los hechos hablan por sí solos. Así se objetiva el papel DE las fuerzas policíaco-militares en la zona fronteriza y costa de la entidad.

En tales hechos resalta otro fenómeno, para el gobierno municipal y el estatal se infiere que según su lógica el respeto a los derechos humanos del que vociferan es conducir al pueblo a la idea perniciosa y reaccionaria de respetar el estado de derechos burgués, la legalidad que protege la propiedad privada de los empresarios.

Pretenden la sumisión pasiva de los sectores populares, la desmovilización para favorecer el torrente de inversiones del capital financiero en la entidad, por tanto, el papel de policías y militares en el régimen actual están al servicio de las necesidades presentes de los grandes empresarios.

En el sur-sureste son claras las intenciones de la clase dominante, de ahí que en este momento sea determinante la actuación de la Guardia Nacional, éste no es un ente para resguardar la seguridad del pueblo, los políticos de oficio se amparan en ese discurso para ganarse la simpatía de las masas y ocultar los intereses reales que persiguen.

La actitud de la guardia nacional no es la pregonada por los políticos de oficio que presiden el régimen, porque no protegen los derechos humanos, menos que garantice la “paz”, los casos recientes describen con precisión la esencia represora de dicha institución policíaco-militar, los hechos revelan que la pacificación que requiere la oligarquía es la que necesita el flujo y realización de las mercancías, acumular y centralizar capital.

Quienes padecemos en carne propia los efectos de la violencia institucional estamos convocados a tomar conciencia de la realidad en la que vivimos, porque en cada acto represivo esconden decisiones de los políticos de oficio y albergan objetivos concretos, pero en esencia no es para beneficiar al pueblo, por esto, rehuir a la organización con las banderas de la lucha popular e independiente favorece al Estado, no esperemos a ser víctimas para actuar en defensa de nuestros derechos y libertades políticas.

¡Por la unidad obrero, campesino indígena y popular!
Frente Nacional de Lucha por el Socialismo
FNLS

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