¿Qué significa que los militares espeten que los detenidos desaparecidos se van a “seguir pudriendo en las cárceles clandestinas?

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Ciudad de México a 22 de agosto de 2019

A la opinión pública

La declaración de uno de los militares que custodian la fachada de Palacio Nacional de que los detenidos desaparecidos se van a “seguir pudriendo en las cárceles clandestinas” significa una comprobación más de lo que desde hace mucho es un secreto a voces, la existencia de estos centros de detención y tortura donde someten a tratos crueles inhumanos y degradantes a los detenidos desaparecidos.

¿Qué sabe este militar sobre los revolucionarios Gabriel Alberto Cruz Sánchez y Edmundo Reyes Amaya? ¿O de nuestro compañero Fidencio Gómez Sántiz? No hay nada de digno en espetar a un familiar que reclama la presentación con vida de su ser querido que éste se seguirá pudriendo en un centro de tortura clandestino. Es la revictimización de las víctimas y manifiesta la deshumanización de los sujetos que el Ejecutivo federal presenta como pueblo uniformado.

La existencia de cárceles clandestinas va de la mano con el cometido de crímenes de lesa humanidad, el Estado mexicano precisa de estos espacios ilegales para ocultar parte de la evidencia que lo desnuda como un violador de los derechos humanos. En su conjunto son la manifestación de la violencia institucional que brota del régimen neoliberal, el cual, observa a las masas organizadas como delincuentes.

Los crímenes de lesa humanidad son producto de la vocación represiva con la que se sostuvieron los gobiernos neoliberales, es la esencia con la que se fundamenta el régimen socioeconómico en el país que utiliza al terrorismo de Estado para sostener la iniquidad que brota de la explotación y opresión capitalista.

No hay duda, el derecho del empresario es el que figura como ley, es su voz la que reclama la aplicación del estado de derecho, argumentos con el que llaman a la represión. Ejemplos sobran muchos, las hectáreas de tierra de las que se jacta el estado de Chiapas de haber recuperado eran ocupadas por colonias populares o comunidades indígenas, hoy muchas de ellas abandonadas en el desamparo, en la intemperie o la inmundicia, todo ello con tal de ver satisfechos los intereses de una cúpula empresarial.

Que un militar nos escupa en la cara que los detenidos desaparecidos están en condiciones infrahumanas en los centros de reclusión clandestina nos indica varias cosas. La primera, es que están en el entendido de que nuestra demanda no es económica, es eminentemente política: LA PRESENTACIÓN CON VIDA DE TODOS LOS DETENIDOS DESAPARECIDOS; la segunda, cada militar sabe con precisión el lugar de estos lugares de reclusión y tortura clandestinos.

Es un insulto a la inteligencia humana que desde diferentes voces de la vida institucional se insista en otorgar la confianza a los miliares porque ellos “nunca han violado los derechos humanos”. Cada militar es colocado de forma precisa en el eslabón que corresponde en la cadena represiva, no se trata de ver a un elemento por separado, en su generalidad componen el ariete represivo con el que se objetivan múltiples crímenes de lesa humanidad.

La existencia de crímenes aborrecibles que laceran la humanidad de luchadores sociales, periodistas, defensores de derechos humanos y pueblo en general es real e inobjetable. Aun a pesar de la insistencia de no ejercer la represión como política gubernamental, lo cierto es que cientos de crímenes se cometen a diario y los ríos de sangre crecen considerablemente.

Es tanta la impunidad con la que se sienten cobijados los elementos que conforman las fuerzas armadas que no les inmuta en lo más mínimo asegurar que conocen el lugar donde se encuentran los detenidos desaparecidos y las condiciones infrahumanas a las que son sometidos, esto significa el fortalecimiento del Estado policíaco militar y el terrorismo de Estado.

La creación de mazmorras clandestinas es para castigar a quien se opone a la violencia que emana del régimen a través de la lucha organizada, es para fustigar con tormentos indescriptibles a quien se organiza fuera de los marcos del Estado que pretenden corporativizar la lucha, sin embargo, a pesar de todos estos tormentos y centros de reclusión ilegal, la decisión del pueblo se mantiene firme.

Las corporaciones policíaco militares que objetivan el terrorismo de Estado en toda la geografía mexicana se mantienen activas es las estructuras del Estado, permanecen en los pasillos institucionales como si no hubieran hecho nada, por tanto, todo lo que de ellas emanen se mantienen con el objetivo de resguardar los intereses político y económico de un puñado de oligarcas y empresarios del país como del extranjero.

No quitaremos el dedo del renglón en la exigencia de la presentación con vida de todos los detenidos desaparecidos, no hay cárcel legal o clandestina que pueda cercenar la decisión de decisión de lucha de los trabajadores conscientes, independientemente de la confesión de los cuerpos castrenses de los tormentos a los que someten a los hijos del pueblo que tienen en sus garras, la demanda se mantiene firme: Presentación con vida ¡YA!

Atentamente
Frente Nacional de Lucha por el Socialismo
FNLS

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