Denuncia pública. La Policía Militar con tono amenazante dijo, "se van a seguir pudriendo en las cárceles clandestinas”

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Ciudad de México a 19 de agosto de 2019

A la opinión pública

El Frente Nacional de Lucha por el Socialismo (FNLS) denuncia los actos de provocación, hostigamiento y represión por los elementos de la Policía Militar que conforman la guardia del Palacio Nacional a través de un elemento que supuestamente estaba bajo el influjo de alguna droga, primero jaloneó nuestras mantas y posteriormente los elementos de la PM formaron una valla para evitar que la propaganda fuera colocada nuevamente en su lugar.

El intento permanente de cercenar la protesta es real, no es un caso aislado, porque de manera simultánea otra persona se acerca al plantón pero desde otro punto para distraer y dispersar a quienes nos encontrábamos en ese momento. Acto seguido, más de 30 elementos de la guardia salen de las puertas de Palacio Nacional e inmediatamente impiden la colocación de la manta por medio de empujones, amenazas y golpes.

La protesta no es un acto de ociosidad, no es producto de una actitud de intransigencia, es una necesidad política ante la escalada represiva que amenaza insistentemente la integridad del pueblo organizado.

Resultan inverosímiles los argumentos de que la protesta es para “destruir” los espacios históricos, es una trivialidad que los gobiernos se muestren más preocupados por la fachada de algún edificio que atender la demanda de justicia para todas las víctimas del terrorismo de Estado.

Es falso que el militar sea pueblo uniformado, quizá su origen lo distinga con alguna comunidad rural indígena o una colonia popular, pero su sentimiento de identidad fue trocado para defender los intereses de empresarios y oligarcas nacionales o extranjeros. Así queda constatado en la sentencia que un elemento de la PM espeta a nuestra explicación de las razones de la protesta: “…y se van a seguir pudriendo en las cárceles clandestinas…”.

¿A qué se refieren cuando dicen que se van a seguir pudriendo en cárceles clandestinas los detenidos desaparecidos?, ¿qué saben sobre el paradero de los revolucionarios Gabriel Alberto Cruz Sánchez y Edmundo Reyes Amaya?, ¿acaso es un mensaje para los familiares y organizaciones populares de que no van hacer nada para dar con su paradero?

¿A este “pueblo uniformado” debemos manifestar respeto? ¿De este tipo de sujetos debemos sentirnos seguros y depositar en ellos la confianza? Simplemente es inadmisible sentirse seguros con la conformación de los cuerpos policíaco militares con elementos desclasados, quienes son sometidos de forma permanente a un proceso de deshumanización donde sólo se sienten personas en la medida que infligen dolor a otro semejante.

¿Por qué tanto odio al pueblo que se organiza y lucha por mejores condiciones de vida? Máxime cuando optan por la vía revolucionaria. Independientemente de las formas de lucha que opten las masas trabajadoras para luchar por su emancipación, en su conjunto constituye la crítica política al régimen neoliberal que no responde a los intereses populares, sexenios pasan y la miseria, hambre, muertes por enfermedades curables, explotación y opresión persisten en mayor magnitud.

Con esa actitud, los elementos de la Policía Militar revictimizan a los familiares de los detenidos desaparecidos, a las víctimas directas y a las organizaciones populares que solidariamente exigen la presentación con vida de los detenidos desaparecidos. Impedir que se coloque la propaganda con los rostros impresos de las víctimas viola el derecho a la libertad de expresión, a exigir la presentación con vida de los detenidos desaparecidos y a la manifestación de ideas.

Qué daño les puede causar unas lonas con rostros de las víctimas de la desaparición forzada, cuya responsabilidad material e intelectual está en las estructuras del Estado mexicano. Sobre los cuerpos policíacos y militares pesa la responsabilidad de materializar cada uno de estos flagelos deleznables que tanto daño causa al pueblo trabajador en todo el territorio nacional.

Es claro que el gobierno mexicano sólo intenta ver por unos casos, pero los cientos de miles no son tomados en cuenta, al contrario lo que reciben los familiares es la indolencia, la burla, el burocratismo, dilación y desgaste en los pasillos institucionales y de funcionarios para impedir el derecho a la verdad, a dar con el paradero de las víctimas e impedir el cometido de estos aberrantes crímenes.

El responsable de esta situación es el gobierno chiapaneco, son sus funcionarios Rutilio Escandón Cadenas, Ismael Brito Mazariegos, Jorge Luis Llaven Abarca y Óscar Trinidad Palacios quienes condujeron al pueblo organizado a adoptar medidas de protesta ante una ola represiva que crecía a cada momento y donde las masas trabajadoras no podían esperar de manera pasiva a que el flagelo represivo se cebara en su contra.

Estos funcionarios fueron cobijados en las siglas de MORENA, de manera cuasi mágica, el gobierno federal pretende que se olvide su amplio historial represivo mientras fraguaron su carrera política en partidos políticos distinguidos por la represión. Existe suficiente prueba testimonial para que estos entes políticos sean removidos de su cargo y enjuiciados política y jurídicamente como responsables del terrorismo de Estado en Chiapas.

El silencio cómplice del gobierno federal ante la violencia institucional que se vive en Chiapas hace suponer su aprobación o por lo menos su complacencia por las víctimas que el gobierno estatal lleva en el breve tiempo de su administración. No existe una extrañamiento, o condena que indique correspondencia con el discurso de no ejercer la represión.

¿Quién ordenó la presencia de la Guardia Nacional en los desalojos en Chiapas? ¿De dónde se giraron instrucciones para el asedio sobre compañeros y comunidades organizadas en el FNLS? Son preguntas que esperamos sean respondidas por funcionarios de gobierno, que expliquen de frente al pueblo el doble discurso que distingue la política de gobierno.

No vamos a callar, la exigencia de presentación con vida de todos los detenidos desaparecidos continua, la consigna, VIVOS LOS LEVARON, VIVOS LOS QUEREMOS, resonará más fuerte hasta dar con su paradero, se haga justicia y se castigue a los autores materiales e intelectuales, quienes se encuentran en los cuarteles militares y en las corporaciones policíacas.

Responsabilizamos al gobierno federal de la integridad física y psicológica de los compañeros que desde el 29 de julio estamos en plantón afuera de Palacio Nacional en la Ciudad de México, nuestra demandas son justas y legítimas como legítimo es poner una pancarta o manta con el rostros de las víctimas desaparición forzada para exigir su presentación con vida, gobierno que lo prohíbe sólo expresa su vocación profascista.

Atentamente

Frente Nacional de Lucha por el Socialismo
FNLS



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