8 de marzo Día Internacional de la Mujer Proletaria

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Ciudad de México a 8 de marzo de 2019

A la opinión pública

El 8 de marzo se conmemora el Día Internacional de la Mujer Proletaria, fecha histórica que reivindica el Frente Nacional de Lucha por el Socialismo (FNLS) para evocar a todas aquellas mujeres que correspondieron con su papel y condición de clase, quienes se incorporaron a la lucha por la emancipación de la clase social explotada y oprimida.

Este día lo interpretamos desde la concepción materialista del hombre y de su historia, a la mujer la entendemos como ser genérico, natural, social, histórico y universal. Las controversias sexistas y divisiones de género sólo conducen a interpretaciones fútiles sobre el origen de la violencia, explotación y opresión. Desde el materialismo filosófico no tratamos de realizar una confrontación estéril ni ver el tema como un problema sexista o semántico, sino colocar a la mujer en el papel que le corresponde dentro de la lucha de clases.

Existen dos concepciones ideofilosóficas que interpretan el papel que juegan la mujeres dentro del proceso histórico de la humanidad, una desde la concepción burguesa-pequeñoburguesa que considera esta fecha como día de festejo, donde a la mujer se le reduce a su papel de víctima y a la que hay que reconocer sus derechos; y la concepción proletaria que rememora esta fecha como un día de lucha y protesta, como lo hacen las cientos de miles de mujeres que luchan por su propia emancipación como clase social.

De acuerdo a la posición política que asuma la mujer es la forma cómo va a interpretar los fenómenos sociales y asumirá actitudes, pensamiento, ideología e intereses de clase. Así surgen mujeres represoras, explotadoras, opresoras, fascistas, oportunistas, esquiroles que de manera consciente o inconsciente defienden los intereses de una minoría.

Cómo entendemos que senadoras y diputadas aprobaran la Guardia Nacional, cuando tienen pleno conocimiento de que ésta es la continuidad del Estado policíaco militar, en consecuencia la continuidad de las desapariciones forzadas, ejecuciones extrajudiciales, detenciones arbitrarias o tortura contra el pueblo trabajador, en ningún momento titubearon para imponer de facto este mecanismo leguleyo que dota certeza jurídica a las fuerzas armadas en tareas de seguridad pública.

Hacen gala gubernamental al señalar que en esta corporación militar estará conformada por hombres y mujeres para que haya equidad de género, pero lo que no explican es que éstas serán los verdugos de las propias mujeres que salgan a las calles a denunciar y realizar acciones políticas de masas organizadas, a eso ¿Le podemos llamar liberación femenina? Desde luego que no, es represión, sean hombres o mujeres al servicio del régimen neoliberal actuarán como enemigos de su propia clase.

Ejemplos sobran, uno de ellos es el desalojo violento contra los compañeros en el estado de Michoacán el 10 de octubre de 2018 por elementos de la Policía Michoacán, en el plantón que realizaban en la ciudad de Morelia; en ese lugar mujeres policías las insultaban, pateaban y jalaban de las ropas y cabellos para llevarlas a las patrullas, en la procuraduría las hicieron desnudarse. Es la expresión de que los elementos policíacos sean hombres o mujeres defienden los intereses del capital monopolista.

Desde algunos medios de comunicación se difunde el 8 de marzo como un día para “festejar” o “celebrar”, donde a la mujer se le coloca en una condición de víctima, la que más sufre para alcanzar sus “sueños” y “libertades”, incluso se atreven a decir que este día tiene rostro de mujer; no obstante, se obvia el intenso proceso de explotación a la que son sometidas e inconscientemente señaladas como las más débiles en esta sociedad.

No mencionan que se le vulgariza desde el poder burgués, porque la libertad e igualdad a la que aluden sólo se le reconoce formalmente desde la oficialidad. Todo se formaliza en una legalidad y el artificio de la “paridad de género” aritmética en porcentajes, simetría formalista que las propias instituciones no reconocen con lo cual queda demostrado la doble moral burguesa.

Incluso desde el ejecutivo federal señalan que las madres de familia son las responsables de que los hijos “delincan” o se orillen a los grupos criminales porque no les saben dar una buena educación; en los hechos es la expresión de concepciones burguesas, ideas conservadoras que no liberan a la mujer de su condición de explotación y opresión, al contrario la criminalizan por no “educar bien” a sus hijos.

La condición de la mujer es de explotación y opresión al igual que el hombre, en la medida que se incorpora al proceso productivo adquiere ciertas libertades políticas, jurídicas y sociales que le fueron anuladas y negadas, pero no alcanza la liberación de las cadenas que la mantienen en la explotación y opresión. Es la libertad que otorga el régimen para ser explotadas y oprimidas.

Como ser enajenado vive y trabaja para el consumo. La violencia contra el ser genérico en esta sociedad está generalizada, ponernos a discutir a quién afecta más, si es al hombre o a la mujer es estéril, en todo caso hay que ver el fenómeno en expresión cuantitativa y cualitativa en donde la particularidad refleja la generalidad, es decir, que todas las masas proletarias son sometidas al yugo capitalista.

En la sociedad capitalista el hombre se encuentra extraviado en su condición natural, social e histórica, todos los días es sometido a un constante proceso de deshumanización en donde sólo se siente hombre en su condición puramente bestial. De ahí que entre su mismo sexo se vean indiferentes; la libertad de quien rompe las “cadenas” de la cocina y del hogar, existe otra de su mismo género realiza todas esas tareas, quien es la que le hace el aseo, les lava la ropa, les hace los alimentos o cuida a sus hijos.

Mientras una se “libera” en lo económico, otra se mantiene en la opresión y sumisión por la misma mujer. En el capitalismo se le condena y reduce al papel de reproductora de la especie, objeto de placer sexual, además por el desarrollo de las fuerzas productivas en la actualidad se convierte en mercancía para vender su fuerza de trabajo. Al igual que el hombre está sometida a la lógica del capitalismo y a la degradación humana que impone este modo de producción inicuo.

La mujer siempre ha estado presente en las luchas que desarrolla el pueblo trabajador, su participación se da en el marco de sus capacidades, disposición y voluntad. No está separada de su posición de clase, la cual va ligada a la lucha por las causas de la clase social que es explotada y oprimida.

Definir el papel de la mujer en los procesos de lucha no es para satisfacer el egocentrismo femenino, ni mucho menos para pagar la cuota de género, es ante todo necesidad política, en tanto que como mujer somos parte de las masas proletarias, la cual estará en función de qué clase social es la que representamos y defendemos es la posición política que asumirá en la lucha de clases.

En el FNLS la mujer participa de diversas maneras, en conferencias de prensa, oradoras en mítines, volanteo, foros, marchas, redacción de artículos para la revista o entrevistas; cuando son víctimas del terrorismo de Estado asumen actitud combativa para exigir justicia, como la compañera Sebastiana Pérez Hernández, indígena tzeltal quien a pesar de no hablar el español no le impide salir a las calles, recorrer las grandes urbes del país para exigir la presentación con vida de su esposo Fidencio Gómez Sántiz, detenido desaparecido el 5 de marzo de 2016.

La combatividad de la compañera Rosa Morales Díaz en las acciones políticas de masas nos conmina a seguir su ejemplo, ella exige justicia por el asesinato político de su esposo, ello expresa la determinación de mantener siempre presente que la mujer se libera de la explotación y opresión en la manera que despliega práctica política y teoriza en el momento que reflexiona su condición de clase.

El rostro sereno de María Sántiz López es observado cuando exige justicia por su hijo ejecutado extrajudicialmente el 28 de febrero de 2017, otras en su condición les costaría mucho trabajo salir de su condición de víctima; no obstante, han aprendido que dejar de luchar es empezar a morir, es dejar en el olvido a los seres queridos y permitir que los perpetradores continúen impunes y le den continuidad a los crímenes de Estado y de lesa humanidad.

Las compañeras de la Unión de Mujeres Humberta Hernández Tovar es otro ejemplo de la lucha que impulsamos en el FNLS, no olvidan que la tierra se obtuvo a través de la lucha, donde ellas fueron partícipes en ese esfuerzo colectivo; lo mismo las compañeras profesionistas, obreras y estudiantes, quienes siempre se mantienen alertas y en cada acción política, movilización o denuncia desgarran sus gargantas para desenmascarar la política represiva del Estado mexicano.

La liberación de la mujer empieza por reconocer su condición de clase, comprender la esencia que engendra la explotación, opresión, miseria, pobreza, hambruna, guerras, muertes por enfermedades curables, entre otras contradicciones inherentes al capitalismo.

En esta sociedad sólo existen dos clases sociales fundamentales: la burguesía y el proletariado; la base económica que sostiene el modo de producción capitalista es la propiedad privada sobre los medios de producción, la explotación y opresión de donde se desprenden las relaciones sociales de producción entre los hombres sin distinción de sexo, ambos, sea hombre o mujer, son fuerza de trabajo, una mercancía sui generis que produce valor.

Las relaciones sociales que se establecen entre los hombres son de explotación económica y opresión política. El burgués para explotar no se fija si es hombre o mujer, la esencia es la misma, acumular y concentrar su capital. La liberación de la mujer está vinculada a la abolición de la propiedad privada sobre los medios de producción, para liberar al ser genérico de la explotación burguesa y opresión política, esto solamente es posible con la lucha por el socialismo.

La liberación no está en su libertad económica, jurídica y social limitada por el actual estado de derecho, que sólo queda en el reconocimiento del derecho formal. Su liberación está en estrecho vínculo a la lucha anticapitalista, en la medida que despliega actitud combativa contra el régimen se libera, su actuar se convierte cada vez más libre en función de reconocer la libertad como necesidad histórica. Entre más mujeres nos incorporemos a la lucha por el socialismo, mayores son las posibilidades de alcanzar la emancipación del pueblo.

¡Presentación con vida de los revolucionarios Gabriel Alberto Cruz Sánchez y Edmundo Reyes Amaya!
¡Presentación con vida de nuestro compañero Fidencio Gómez Sántiz!
¡Presentación con vida de todos los detenidos desaparecidos por el régimen!
¡Juicio y castigo a los autores materiales e intelectuales de la ejecución extrajudicial de nuestros compañeros Humberto Morales Sántiz y Manuel Martínez Bautista!
¡Alto a la criminalización de la pobreza y protesta popular!
¡Alto al terrorismo de Estado!

¡Por la unidad obrera campesina, indígena y popular!
Frente Nacional de Lucha por el Socialismo
FNLS




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