El FNLS condena las medidas que adopta en Estado mexicano con el objetivo de frenar la solidaridad incondicional del pueblo – FNLS

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Puebla de Zaragoza a 26 de septiembre de 2017

A raíz del terremoto del 19 de septiembre que sacudió el centro del país, dejando consecuencias catastróficas en diferentes regiones, el pueblo mexicano salió de manera inmediata a las calles y caminos de las principales ciudades y zonas rurales a brindar su solidaridad incondicional a las víctimas de este desastre natural. Solidaridad manifiesta desde el acopio, donación y distribución de víveres, la preparación de alimentos para las brigadas, el préstamo de espacios dentro de sus hogares para descanso, brindar energía eléctrica o baño, los brazos firmes para la mudanza obligada por las casas o edificios con daños graves, las brigadas para levantar escombro o para construir un techo para quienes lo perdieron todo, la atención médica, la asesoría y evaluación de inmuebles, el rescate de aquellos que quedaron atrapados en edificios colapsados.

Dialécticamente, en el terreno de la lucha de clases la solidaridad de las masas se impone frente a la violencia del Estado; ante una catástrofe natural, el pueblo de México en las zonas afectadas rebasa a las dependencias e instituciones; cuestiona la presencia, actuar y omisión de funcionarios públicos de los tres niveles de gobierno que acuden a simular su “compromiso con el pueblo” en las zonas de desastre; cuestiona también la rapiña y el lucro de las dependencias y funcionarios con los víveres, herramientas y medicamentos pese a que existen miles de familias que lo perdieron todo.

En la ciudad de México, miles de personas arriesgando su integridad física, voluntariamente acuden a los diferentes puntos de la capital donde quedaron edificios derrumbados, para el rescate de hombre mujeres y niños. No se había cumplido ni 24 horas del siniestro, cuando elementos de la marina, el ejército, protección civil y de distintas corporaciones policiacas, comenzaron a acordonar las zonas y a impedir el accesos a los voluntarios y los grupos de “topos” afirmando tajantemente, sin ningún respaldo de por medio como listas de sobrevivientes, fallecidos y hospitalizados, que ya no había personas vivas y que por ello era momento de ingresar la maquinaria pesada para el retiro de escombro incluyendo los cadáveres que se encontraran ahí.

Sin embargo, fue gracias a la denuncia vía redes sociales, la presión de las brigadas de rescate, organizaciones de derechos humanos y jurídicos así como la llegada de las brigadas internacionales como se frenó en la mayoría de los lugares, obligando a declarar públicamente a Enrique Peña Nieto y Miguel Ángel Mancera que las labores de rescate continuarían.

Han transcurrido más de 150 horas y pese a las afirmaciones de Peña y Mancera, los organismos oficiales y las fuerzas castrenses continúan constantemente obstaculizando el esfuerzo del pueblo, disminuyendo las esperanzas de encontrar con vida; de acuerdo a los protocolos internacionales después de las 72 horas se reduce significativamente las posibilidades de encontrar vida entre los escombros, no obstante, existen pruebas de que gente ha logrado sobrevivir después de una semana, por lo tanto no se puede anteponer intereses económicos y políticos por encima de vidas humanas.

La ciudad de México es una de las principales ciudades del país y del mundo por su PIB, es la caja de resonancia del país y en ella se concentra el poder político; es por ello que el gobierno federal le interesa levantar escombros y comenzar la reconstrucción de inmediato. Situación alarmante pues se violan derechos humanos y constitucionales de las víctimas y sus familias, el fundamental: el derecho a la vida.

De igual forma, esta necesidad inmediata gubernamental surge para evitar peritajes tanto en los edificios colapsados así como aquellos que presentan daños estructurales, pues se evidenciaría la corrupción en los permisos para construir, la calidad de los materiales de construcción con el fin de ahorrarse costos o las reparaciones superficiales de edificios dañados por sismos anteriores.

Condenamos las medidas tomadas por ejecutivo federal que atentan contra la vida, responsabilizamos a Enrique Peña Nieto representante de dicho orden de gobierno a Miguel Ángel Mancera, jefe de gobierno de la Ciudad de México; hacemos un llamado a continuar con la solidaridad, pero sobre todo a la organización, ya que las consecuencias de este desastre no serán resueltas a corto plazo.

¡Por la Unidad, Obrero, Campesino, Indígena y Popular!
Frente Nacional de Lucha por el Socialismo
FNLS

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