Las acusaciones sobre nuestro compañero son totalmente falsas, así como lo también las que sostienen que el FNLS es un grupo paramilitar

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26 de septiembre de 2017

A los medios de comunicación nacional y del extranjero
A los organismos defensores de los derechos humanos
A las organizaciones populares, democráticas e independientes
Al pueblo en general

La represión sistemática por parte del gobierno estatal de Chiapas que encabeza Manuel Velasco Coello a través de los cuerpos policíaco-militares, es el rasero con el que se intenta imponer un supuesto ambiente de “paz y armonía en todo el territorio chiapaneco”, no obstante, esa tranquilidad es para quienes desean ampliar su riqueza a costa del despojo de tierra de sus legítimos dueños y del saqueo indiscriminado de recursos naturales.

Así lo constata la injusta detención de nuestro compañero Rodolfo García Gómez, a quien se le imputa la responsabilidad en el homicidio de un habitante de la comunidad de Cruzton bajo la causa penal 155/2017; y el despojo violento de tierra que pertenece a los compañeros de la comunidad de Nuevo Guadalupe Victoria, municipio de Venustiano Carranza.

Es ilustrativo el hecho de cómo se ejecuta una susodicha “restitución de predios” por medio de un descomunal operativo de las fuerzas represivas , en los hechos significa quitar no sólo del derecho al trabajo, sino también a la vida, porque el arraigo a la tierra en esta región no se ha perdido, de ella se obtiene el sustento diario de la familia; de eso algunos que hoy se dicen ofendidos lo supieron, pero cuando cambiaron sus aperos de labranza por al fusil paramilitar y se convirtieron en la punta de lanza de la represión, pierden toda condición de clase y se pliegan a los designios del explotador.

Las acusaciones sobre nuestro compañero son totalmente falsas, así como lo también las que sostienen que el FNLS es un grupo paramilitar. Tales señalamientos no son nuevos, en todo este tiempo hemos sido objeto de calumnias y toda una serie de infundios para allanar el camino de la represión, lo particular del caso es que ahora se presentan con al aval de prestigiosos nombres de ONG´S, que por ingenuidad o por consigna secundan la versión gubernamental.

Desde un principio fuimos enfáticos, la lucha por la tierra, su defensa y el socialismo no transita por el enfrentamiento fratricida entre hermanos de clase, lo que hoy está claro es que hay quienes se presentan como luchadores sociales y campesinos-indígenas, quienes en una grotesca simulación de no manejar la lengua escrita, pretenden vender una imagen de víctima y ocultan lo que en verdad son, la punta de lanza de la represión, las madrinas que ponen el dedo incriminador para que el cuerpo represivo se cebe contra el pueblo organizado.

Estos elementos desclasados son quienes operan el eslabón último de la cadena represiva, son quienes objetivan los señalamientos de quien será la próxima víctima, sin embargo, desde algunos espacios se les quiere defender como los legítimos propietarios de la tierra, y más aún, como auténticos luchadores sociales.

Los argumentos oficiales de paz y armonía en el pueblo chiapaneco no concuerdan la realidad que vivimos los sectores organizados, existe una tremenda disparidad en ellos, porque cada esfuerzo organizativo del movimiento popular en Chiapas, padece las consecuencias del terrorismo de Estado y a los responsables de los crímenes de lesa humanidad se les encubre con la impunidad.

En casos concretos donde existe el señalamiento de la participación de agentes del Estado en el cometido de crímenes como la desaparición forzada y la ejecución extrajudicial, la ley es ciega y abona a extender el manto de impunidad. En diversos momentos señalamos a funcionarios públicos, supuestos periodistas y militares en activo de conformar un organismo local del CISEN, encargado de dar seguimiento a varias organizaciones populares, por el cual pasaron la planeación de crímenes como la desaparición forzada de nuestro compañero Fidencio Gómez Sántiz.

Es la misma Fiscalía General del Estado la que se jacta de cumplimentar “su compromiso con la ciudadanía para privilegiar el respeto de las leyes”, la que mantiene estancado el proceso de la desaparición forzada de nuestro compañero, así como de la ejecución extrajudicial de Humberto Morales Sántiz; en ambos casos se hicieron llegar pruebas suficientes que conducen a algunos de los responsables, sin embargo, en estos casos la fiscalía se mantiene omisa para escamotear la justicia para las víctimas y sus familias.

La detención arbitraria y el desalojo de nuestros compañeros, se enmarca en todo el contexto represivo que monta el Estado mexicano para hacernos desistir de la exigencia de presentación con vida de todos los detenidos desaparecidos por el régimen, en particular de los luchadores sociales Gabriel Alberto Cruz Sánchez y Edmundo Reyes Amaya, porque es el caso donde no existe ninguna duda de la participación de distintos cuerpos represivos, entre ellos militares, policías estatales y federal en su cometido, lo cual es cuestión de tiempo para que la condena al Estado en el ámbito internacional es inminente.

Son muchas las agresiones que en distintos momentos padecimos, para intentar hacernos callar en la denuncia del baño de sangre que representa la imposición de las políticas neoliberales en nuestro país, solamente un miope o alguien que ya vendió su dignidad puede pasar por alto esta verdad, por esa razón, quienes secundaron las versiones sobre nuestra responsabilidad en el asesinato del habitante de la comunidad de Cruzton, se equivocan rotundamente; lo irónico es que no se lanzan estas acusaciones de forma ingenua, porque se conoce de las consecuencias, que inclusive ya trajo consigo.

A los medios de comunicación que fundamentan sus dichos sobre la versión oficial, a los personeros que se prestan a sostener esta campaña de calumnias, a los supuestos organismos defensores de derechos humanos, la realidad pronto los colocará como los corresponsables de los crímenes contra el movimiento popular y en contra nuestra por prestarse servilmente al juego del Estado.

Aquellos a quienes el escenario represivo en Chiapas aún les parece “turbio”, los exhortamos a hacer un profundo análisis antes de emitir los juicios, sólo una cosa pedimos, seriedad en el análisis y seamos capaces de recapacitar si se llega a incurrir en algún error de apreciación para que no se le haga el trabajo fácil al Estado.

Para nosotros el escenario está muy claro, es el gobierno de Chiapas en contubernio con caciques locales y algunos sujetos desclasados quienes conforman el ariete represivo en la entidad, son ellos los responsables del clima de violencia institucional que se incrementa cada día con el objeto de imponer a sangre y fuego los intereses de los grandes capitales y que maniqueamente pretenden endosar a problemas intercomunitarios o de límites territoriales.

Los compañeros de Nuevo Guadalupe Victoria no están solos, forman parte de toda una colectividad nacional que se llama Frente Nacional de Lucha por el Socialismo, y todo estamos atentos al desarrollo de los acontecimientos.

Responsabilizamos al gobernador del estado Manuel Velasco Coello, al presidente de la república Enrique Peña Nieto, al presidente municipal de Venustiano Carranza, a los mandos policíaco-militares del Mando único, de la integridad física y psicológica del compañero Rodolfo García Gómez, así como de los compañeros del ejido Nuevo Guadalupe Victoria y de todos quienes conformamos el FNLS en el estado y en el país.

Fraternalmente

¡Libertad inmediata e incondicional de nuestro compañero Rodolfo García Gómez!
¡Alto al terrorismo de Estado!
¡Alto a la criminalización de la pobreza y protesta popular!
¡Presentación con vida de los luchadores sociales Gabriel Alberto Cruz Sánchez y Edmundo Reyes Amaya, así como de nuestro compañero Fidencio Gómez Sántiz, las indígenas triquis Daniela y Virginia Ortiz, el defensor de derechos humanos Francisco Paredes Ruiz y el activista Teodulfo Torres Soriano!

¡Por la unidad obrera, campesina, indígena y popular!
Frente Nacional de Lucha por el Socialismo

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