El paramilitarismo constituye el ariete represivo con el cual el Estado mexicano objetiva la política de terrorismo de Estado

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Ciudad de México a 23 de agosto de 2017

A los medios de comunicación nacional y del extranjero
A los organismos defensores de los derechos humanos
A las organizaciones populares, democráticas e independientes
Al pueblo en general

El paramilitarismo en nuestro país constituye el ariete represivo con el cual el Estado mexicano objetiva la política de terrorismo de Estado; particularmente en el estado de Chiapas, esta política cobra cada vez más víctimas en el pueblo trabajador, las cuales son condenadas al olvido por las instituciones.

En este estado del sur del país es donde con más crudeza se observa un repunte de la represión contra el movimiento popular en su conjunto, y, de forma específica contra nuestra militancia, por esa razón, expresamos que cualquier agresión contra un integrante de nuestra organización, es una afrenta a todo lo que representamos en las masas trabajadoras en las regiones donde tenemos presencia y arraigo.

Resulta significativo el hecho de que en momentos de algidez de la lucha se definan las distintas formas metodológicas por las cuales cada expresión organizativa conduce sus esfuerzos, el criterio de verdad para sopesar los avances o retrocesos es y será la práctica concreta, los resultados que se materialicen en el campo de la lucha de clases.

Chiapas es el escenario donde se expresan distintas posiciones políticas para organizar al pueblo trabajador, espacio donde también nos encontramos quienes participamos en el Frente Nacional de Lucha por el Socialismo (FNLS). Es en estas circunstancias que a los compañeros que forman parte de nuestra organización son sometidos a una serie de calumnias, infundios y difamaciones que se esbozan desde versiones dolosas que tergiversan la realidad.

La criminalización e incriminación no es un hecho novedoso, ésta es política de Estado con el objetivo de abrir el campo para la represión, sin embargo, es doblemente peligroso cuando se sostiene desde una posición que se dice “defender los derechos humanos”, desde la “autonomía” o desde la “ONG”, porque desde estas posiciones no sabemos si se hace por consigna o es tan grande la ignorancia y la miopía política.

Tal como sostienen nuestros compañeros en Chiapas, se ponderó el diálogo y el respeto político, se abrió el espacio para la discusión sana entre esfuerzos que tenemos un papel activo en las masas, sin embargo, la prudencia se confundió con debilidad o con aceptación tácita de los infundios, y no se alcanzó a dilucidar que continuar por la senda de la provocación ninguno sería beneficiado. Hoy no podemos dar marcha atrás y se exponen las cosas con total objetividad.

¿Quién mató a Rodrigo? Se nos increpó en una reunión donde se trataron puntos para destensar la situación; interrogante que llevaba mucha carga emocional que daba por hecho que había sido obra nuestra. La respuesta fue contundente, nosotros no fuimos y hoy los compañeros exponen con sobradas pruebas la veracidad de los hechos.

¿Qué pasó ese 22 de mayo? Fue la siguiente interrogante; porque hay un muerto. En efecto, hay un muerto, y la explicación ya fue proporcionada. Ese día sí hubo un enfrentamiento, como detallan nuestros compañeros, grupos armados que se posesionaron del panteón que se encuentra en la tierra recuperada por nuestros compañeros; pero esta pregunta no fue ingenua, nuevamente insistía en endilgarnos responsabilidad en el deceso de una persona.

Es preciso destacar que los compañeros de Nuevo Guadalupe Victoria son integrantes del FNLS, por lo tanto, las apreciaciones que se hacen son en función del organismo nacional al que pertenecemos, y como tal fuimos parte del esfuerzo de llevar por los cauces adecuados la solución de esta problemática, donde a la postre los resultados son infructuosos, dado que de nuestra parte hubo el sentido de responsabilidad y de la otra, se siguió con el intento de la provocación.

La difamación y hacer eco de los argumentos del Estado no son las formas de dirimir asperezas en el terreno político-metodológico, quien de verdad tenga un arraigo en el pueblo conoce que esas formas sólo favorecen a los gobiernos en turno, por esa razón, es necesario esclarecer en este terreno todas las series de infundios, porque callar tampoco es nuestra política.

Nosotros no somos los victimarios, somos, al igual que muchas organizaciones del movimiento popular, víctimas del terrorismo de Estado, quien sostenga lo contrario, peca de ingenuidad o conscientemente se pliega a los intereses de los responsables del baño de sangre en nuestro país.

Afirmación que no la sostenemos desde una posición especulativa, la sostenemos desde la objetividad que hace que nos identificamos con el mismo dolor de otras organizaciones honestas, de tener compañeros víctimas de la desaparición forzada, de la ejecución extrajudicial, de detenciones arbitrarias, amenazas e intimidación; por eso entendemos a la familias que exigen justicia por sus asesinados, exigencia que se fundamenta en el sentimiento humano y político, pero que esa demanda no les impida ver que la pretensión del Estado es conducirnos a una lucha fratricida.

Reflexionar y corregir los juicios es de humanos, más de aquellos que nos asumimos como sujetos políticos, sin embargo, ante tales argumentos, ya no vale hacer las precisiones en “lo corto”, así como se fue capaz de generar una corriente de opinión que nos tilda de paramilitares, asesinos y de grupo armado, hoy se debe tener la responsabilidad de hacer público un deslinde o en su defecto sostener con pruebas sus dichos.

En el FNLS desde todos los estados donde tenemos presencia y arraigo seguimos puntuales el desarrollo de las actividades que se llevan a cabo con nuestros compañeros en Chiapas; si la represión de ceba contra ellos, es responsabilidad de aquellos que de manera irresponsable se suman a esta campaña de infundios, que desde la posición de organismo no gubernamental propalan los argumentos del Estado.

Fraternal y combativamente
¡Por la unidad obrera, campesina, indígena y popular!
Frente Nacional de Lucha por el Socialismo

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