Tinta Socialista. 1 de mayo Día internacional de los trabajadores. Situación de la clase obrera en nuestro país

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Mayo 2017

A la opinión pública
Tinta Socialista

El 1 de mayo se conmemora un año más de aquel fatídico acontecimiento contra obreros de Chicago, situación que marca un hito en la historia porque significa la definición de clase sin tapujos. Para este momento el capitalismo mostraba su verdadera esencia criminal, no sólo en la explotación, sino también cuando de ejercer la represión se trata. Los Mártires de Chicago representan para las luchas obreras el proceso de la definición de los intereses de clase, lucha que las generaciones nuevas debemos retomar para coronar los objetivos históricos del proletariado.

El desarrollo del capitalismo a nivel mundial y la división internacional del trabajo son condiciones socioeconómicas generales que le imprimen al proletariado de nuestro país condiciones particulares; una economía terciarizada, condenada en el mercado internacional por las potencias imperialistas a ser la proveedora de insumos para la gran industria, fuerza de trabajo, servidumbre y prestadora de servicios para el capital trasnacional; esta condición en específico coloca a las masas trabajadoras en una situación deplorable, subsumida a las más nefastas condiciones de trabajo, donde los salarios no rebasan la media para satisfacer lo más elemental para vivir, por lo tanto, en una situación que le degrada no sólo como fuerza productiva, sino como ser humano.

En México desde hace tres décadas se aplican las políticas neoliberales, con las cuales no sólo se colocan en bandeja de plata los recursos naturales y energéticos de nuestro país al capital monopolista trasnacional, sino que además se oferta a fuerza de trabajo mexicana en las más denigrantes condiciones laborales, con lo que es sometida a una constante precariedad.

En la división y subdivisión del trabajo a través de la propiedad privada de los medios de producción, quien más pierde en su existencia es el trabajador, porque no sólo se le condena a ser presa de una mecanización en la industria, a repetir eternamente el mismo movimiento físico que le cercena en su capacidad creativa, sino que además, al no ser parte de un producto acabado, la vida misma se le va a trozos y le enajena todavía más en tanto no se reconoce en el fruto de su trabajo.

¿Cómo se expresa esta situación en la sociedad mexicana? Con la entrada del neoliberalismo, los salarios de hambre conducen a que las masas trabajadoras se debatan en el pauperismo, en la hambruna y la miseria, debido a las relaciones de producción capitalistas que constantemente proletarizan a los sectores medios de la sociedad y del campo, situación que favorece a los oligarcas, porque les permite manipular por debajo del límite el salario de los trabajadores.

Conforme se agudizan las contradicciones inherentes al capitalismo, se diseñan medidas anticrisis que sólo representan paliativos para una economía cada vez más sometida a la expoliación financiera del capital monopolista trasnacional, por lo que el pauperismo campea impunemente en todo el territorio nacional. Cada vez son más las paraestatales que pasan al sector privado con la promesa de mejorar las condiciones laborales de los trabajadores y la economía del país, no obstante, ahí donde una empresa del Estado se privatiza, la miseria entre los trabajadores se convierte en la constante.

El sector industrial de nuestro país se encuentra anclado al furgón imperialista, donde la industria es condenada a la maquila; el sector petrolero que fue uno de los puntales que dio a nuestro país su consolidación como economía capitalista, se encuentra privatizado, donde el capital trasnacional paulatinamente toma control de los activos bajo el argumento de “tecnificar” el sector energético, sin embargo, el acontecimiento en la planta de Pemex “pajaritos” expresa que esa promesa es un acto de demagogia pura, que las condiciones laborales no sólo no mejoran, sino que cada vez son más deplorables en la medida que la iniciativa privada toma posesión de las paraestatales.

La subcontratación es uno de los mecanismos neoliberales con los cuales se encubre lo perverso del régimen para someter a la fuerza de trabajo a la explotación más vil y descarada, porque de tajo se elimina el derecho a un contrato colectivo de trabajo, con lo cual se es acreedor a una plaza base. En muchas de las ocasiones el trabajador no se da cuenta que su contrato no es con la empresa que inicialmente lo hizo, sino que sólo se le avisa que hay cambios y técnicamente son vendidos junto con toda la empresa.

El mismo acontecimiento en “Pajaritos” permitió observar este fenómeno, muchos de los familiares de las víctimas de este aparatoso accidente se encontraron con este tipo “sorpresas” al querer acceder al seguro y a otros derechos como trabajador de una paraestatal, resultó que no eran empleados por Pemex sino por una empresa extrajera prestadora de servicios a instalaciones de Pemex.

La precariedad social en la que viven los trabajadores es la expresión concreta de salarios paupérrimos, debido a que el precio de la fuerza de trabajo se encuentra devaluado muy de debajo de la media general. El salario que percibe un trabajador no representa lo que en sentido estricto debería satisfacer, el tiempo socialmente necesario para reproducir la mercancía-hombre, de tal manera que los trabajadores se debaten constantemente en la inmundicia.

Existe un sector del proletariado cuyas condiciones, en apariencia, no son las que se describen anteriormente, sin embargo, en el flujo migratorio por hambre de las masas campesinas a las grandes ciudades, exacerban la competencia entre los trabajadores lo que permite al dueño del capital especular con el precio de la fuerza de trabajo, la relativa holgura de un trabajador medio se origina en detrimento de un centenar.

Las políticas neoliberales son las responsables de la precariedad en el pueblo trabajador y en clase, porque con las modificaciones que constantemente se hacen a la constitución y a las leyes que deben amparar a los trabajadores, se favorece al capital para que pueda disponer a manos llenas de trabajo humano en nuestro país, con lo cual se exacerba la explotación económica.

El salario pierde paulatinamente su poder adquisitivo, cada vez son menos los productos de primera necesidad a los que se tiene alcance con los salarios actuales, esto es la manifestación concreta del neoliberalismo como política económica del imperialismo, el salario no representa el precio de la fuerza de trabajo, dado que éste debería en esencia satisfacer el tiempo socialmente necesario para reproducirla.

¿Cómo es que se ha llegado hasta este punto? Con todas las medidas anticrisis que se implementan desde el gobierno mexicano y el desarrollo de las fuerzas productivas que hacen más productivo en trabajo, pero éste desarrollo no se ve materializado en las condiciones de vida del trabajador, porque con cada máquina que entra al proceso productivo desplaza a cientos de trabajadores a las filas del desempleo.

La fuerza de trabajo se encuentra subvaluada, convertida en el capitalismo en una mercancía más se desenvuelve en las mismas leyes del mercado capitalista. A más oferta de fuerza de trabajo, menor valuado su precio. En general este es el curso que describe el capitalismo en nuestro país dependiente del imperialismo, cada vez más arroja a las filas del proletariado a los sectores medios con lo que la brecha que separa a las clases fundamentales una clase de otra se hace cada vez más ancha y las delimitaciones de clase se hacen más nítidas.

El ejército industrial de reserva ha crecido en la medida que se agudizan las contradicciones inherentes al capitalismo, lo que expresa un crecimiento del proletariado mexicano, no obstante, éste aún no rompe con el corporativismo, sometido política e ideológicamente por el charrismo sindical y los sindicatos blancos.
El sometimiento de las masas obreras impide que se asuman el papel histórico que le corresponde como clase, el control mediante el corporativismo es de tal naturaleza que mantiene en la enajenación a grandes masas del proletariado mexicano. El grueso de los obreros se encuentra subsumido en un ambiente que los cercena de su capacidad creadora que no se reconocen en igualdad de condiciones con sus demás hermanos de clase.

La dependencia de la economía mexicana conduce a la configuración de un proletariado maquilador, sometido al arnés de la máquina como una pieza más, por lo tanto, le enajena y lo conduce a una castración ideológica, por lo reducido de su participación en todo el proceso productivo, la representación en su cerebro es parcial, se desconoce en el trabajo y sólo se siente humano cuando está fuera de él.

La situación precaria de los obreros es mucho más evidente en aquellos países dependientes del imperialismo, porque condenados a la explotación que de por sí conlleva el capitalismo, sobre sus espaldas deben soportar las cadenas de la expoliación del capital monopolista trasnacional. La relativa prosperidad de estas naciones fincada sobre los hombros del proletariado internacional, es pagada a un alto costo por los pueblos dependientes como el nuestro, por lo que en la división internacional del trabajo, las peores consecuencias recaen en los hombros del proletariado de esos países.

Ante estas condiciones al que somos condenadas las masas trabajadoras del campo y la ciudad y los obreros en particular quedan expuestas las necesidades a resolver. Es preciso romper con el corporativismo sindical que oculta el horizonte de lucha, donde la alternativa es luchar hombro a hombro con los demás hermanos de clase. Reconocerse como parte del sujeto histórico que ha de ser el sepulturero del capitalismo.

De manera particular es imperioso organizar el sindicalismo independiente que rompa con el charrismo sindical, el neocharrismo y el sindicalismo blanco, que se exprese en verdaderos sindicatos combativos, no sólo en el discurso, sino en la lucha callejera junto a sus hermanos de clase, por las demandas políticas y sociales.
La lucha gremial y sectorialista resulta muy perniciosa si no se engarza con los intereses históricos del pueblo trabajador; la democracia en los trabajadores no se reduce al acto protocolario conforme a lo establecido en la democracia burguesa, se trata ante todo en reconocer en cada una de las demandas populares el sentir de todo un pueblo.

Frente Nacional de Lucha por Socialismo


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