Tinta Socialista. Primera etapa de la Jornada Nacional de Lucha. Las víctimas del terrorismo de Estado son del pueblo, no desistiremos ¡Hasta Encontrarlos!

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Tinta Socialista

El 6 de marzo del presente año en el estado de Chiapas dio inicio la Jornada Nacional de Lucha. Las víctimas del terrorismo de Estado son del pueblo, no desistiremos ¡Hasta Encontrarlos!, continuó su recorrido, en la primera etapa, por los estados de Veracruz y Puebla, lugares que fue recibida por la solidaridad de las organizaciones populares y familiares de las víctimas del terrorismo de Estado, todos parte del pueblo que es lacerado por cientos de crímenes de Estado y de lesa humanidad.

En cada uno de los estados constatamos la política de terrorismo de Estado contra el pueblo, no hubo municipio o comunidad que no denunciara la detención desaparición o ejecución extrajudicial de un ser querido, y la omisión de las autoridades en la investigación de los casos; estos hechos comprueban que el gobierno mexicano protege a los perpetradores para garantizarles impunidad en los cientos de miles de crímenes cometidos contra el pueblo.

En el estado de Chiapas la jornada inicia bajo un contexto de represión y terrorismo de Estado con la ejecución extrajudicial de nuestro compañero Humberto Morales Sántiz de 13 años de edad en el ejido El Carrizal, municipio de Ocosingo, Chiapas. Este cobarde crimen intentó detener el arranque de la jornada, porque en ella señalamos que las desapariciones forzadas por motivos políticos o sociales y las ejecuciones extrajudiciales en México son un fenómeno exponencial, que tienen patente en el Estado mexicano.

Crimen de Estado y de lesa humanidad que refleja la ofensiva del gobierno federal contra quienes integramos el Frente Nacional de Lucha por el Socialismo (FNLS), por ser una organización popular independiente que impulsa la lucha por el socialismo en nuestro país y se solidariza con las causas populares del pueblo, como la exigencia de presentación con vida de todos los detenidos-desaparecidos, en particular por la de los luchadores sociales Gabriel Alberto Cruz Sánchez y Edmundo Reyes Amaya.

En esta entidad federativa la impunidad es la que domina en las instituciones encargadas de impartir la “justicia”, la garantizan a los perpetradores, refleja la complicidad de las autoridades con los responsables de las desapariciones forzadas y ejecuciones extrajudiciales. Su política es evitar que se haga de manera pronta y expedita la investigación del crimen y así revictimizar a las víctimas y a sus familiares.

El hostigamiento es una política de los gobiernos federal y estatal contra las organizaciones populares e independientes y todo aquel que consideren dentro de su lógica “peligroso” para la seguridad interior del país; envían a periodistas para que hagan la labor de informante del Centro de Investigación y Seguridad Nacional (CISEN), llevan a agentes policíacos vestidos de civil en las marchas, mítines; dar seguimiento puntual a los activistas es práctica de los órganos de inteligencia militar y del CISEN para abrir expedientes incriminatorios o en su caso cometer crímenes de Estado y de lesa humanidad, como desapariciones forzadas y ejecuciones extrajudiciales.

Esa práctica es una expresión concreta de la represión como política de gobierno que busca además destruir la organización del pueblo, con los agentes del Estado vestidos de civil, despliegan su labor policíaca como informantes de las actividades que realizamos las organizaciones que conformamos el movimiento popular, de forma velada y dolosa se da el seguimiento con el que se pretende diluir la lucha del pueblo por mejores condiciones materiales de vida.

Los hechos anteriores son la particularidad que expresa el fenómeno generalizado de lo que sucede a nivel nacional con el movimiento popular, el hostigamiento y espionaje es una política de gobierno para investigar a las organizaciones populares, opositores al régimen y periodistas críticos con la intención de elaborar expedientes incriminatorios y concretar la ejecución de más crímenes de Estado.

En su paso por el estado de Veracruz, se observó que es la entidad federativa lacerada por el terrorismo de Estado en su expresión de desaparición forzada y ejecuciones extrajudiciales, la prueba fehaciente de estos dos crímenes de Estado y de lesa humanidad son las fosas clandestinas encontradas recientemente. Hecho que refleja la sistematicidad y generalidad con la que se cometen.

Estas prácticas fascistas han abierto una herida profunda en el pueblo de Veracruz, hay municipios donde el miedo invade a las familias por las amenazas que reciben de los militares, marinos, policías federal, estatal y municipal y de los grupos paramilitares; cuerpos represivos que actúan con prepotencia y arrogancia, porque según su lógica todos son “delincuentes” y como tal se les debe tratar.

No es casual que precisamente en corredores industriales, zonas de yacimientos de hidrocarburos o minerales son los lugares donde se incrementan de manera exponencial las desapariciones forzadas y las ejecuciones extrajudiciales, por lo que se descubre que ningún crimen se comete por fuerzas sobrenaturales o desconocidas o circunstanciales, todas forman parte de una política sistemática y generalizada del terrorismo de Estado, estrategia y táctica de la Guerra de Baja Intensidad (GBI), para contener el enorme descontento popular y acallar las voces de protesta.

La actitud de las autoridades es de indolencia, prepotencia, dilación y negligencia con los familiares de las víctimas, se burlan de su dolor y su desgracia, no hacen nada para investigar los crímenes y alargan los procesos para que caigan en desgaste, desánimo y frustración. Son muchos los testimonios que señalan maltrato de los fiscales y no les importa el dolor que sienten, les toman las muestras de ADN y las “extravían”, les entregan osamentas de otros cuerpos o de fauna, les dan cenizas de otros cuerpos, incluso se atreven a hacer comentarios como que se esperen al fin que ya están desaparecidos sus familiares.

Este fue la entidad federativa que más crímenes de Estado y de lesa humanidad registra, según datos oficiales es el segundo después de Guerrero, aunado a ello la actitud de las autoridades con los familiares de las víctimas, no conformes con lacerar su dignidad, quieren destrozar todo lo que queda de indignación para dejar de luchar y organizarse contra esta política criminal.

A pesar de los despliegues policíaco-militares como el llamado “Blindaje Poza Rica” o “Veracruz Seguro”, los crímenes siguen en ascenso, en los hechos refleja que ahí donde hay presencia de militares o marinos se da un incremento de desapariciones forzadas y ejecuciones extrajudiciales, lo que comprueba que los cuerpos represivos no son para brindar seguridad a los mexicanos y veracruzanos, sino para garantizar y proteger los intereses económicos de oligarcas del país y del extranjero que tienen inversiones millonarias en proyectos mineros o de hidrocarburos.

Sobre la crisis económica y política que vive el régimen, los gobernantes ven la salida represiva, el gobernador Miguel Ángel Yunes Linares solicitó al gobierno federal el apoyo de la Gendarmería Nacional y técnicamente impuso de facto el control policíaco-militar en regiones enteras del estado para “dar” con los “delincuentes”, lo que ocasiona que la violencia se agudice.

Para el pueblo de Veracruz está muy claro que los “enemigos” del gobierno mexicano en su lógica antipopular son los pobres, los “delincuentes”, según su lógica fascista son el pueblo organizado y no organizado; la militarización en Veracruz no es para proteger al pueblo, es para reprimir y cometer más crímenes de Estado y de lesa humanidad.

Nos fuimos indignados por lo que sucede en esta entidad federativa, pero con más fortaleza e indignación porque son cientos de miles de razones las que nos obligan a luchar por la presentación con vida de todos los detenidos desaparecidos y juicio y castigo a los responsables de las miles de ejecuciones extrajudiciales.

En Puebla, nos refleja que ninguna entidad federativa es ajena a la política de terrorismo de Estado, son varios los detenidos desaparecidos en este estado situado casi en el centro del país, que los caracteriza el silencio de los familiares de las víctimas ya sea por temor o amenazas no denuncian.

La cercanía al centro del país y porque también es centro industrial donde hacen escala las mercancías que entran por el golfo de México, se oculta de manera intencionada que existan crímenes de Estado, sin embargo, junto con el estado de Tlaxcala y Morelos, son una de las regiones del país donde los crímenes se cometen en estricta relación con el poder económico.

Esto es lo que encontramos en nuestro paso por los estados que visitamos en esta Jornada Nacional de Lucha; una cosa constatamos, que pese al dolor y el miedo, la indignación sale a flote, la denuncia y las acciones políticas de masas no se dejan, por lo que la decisión de no abandonar a ningún hermano de clase es firme, a pesar de lo adverso de las circunstancias.

El terrorismo de Estado no es infalible, con la movilización, las acciones políticas de masas y la denuncia política se le puede hacer frente, no permitamos que derramen más sangre del pueblo; sólo la organización y movilización puede desenmascarar esta política criminal, ahí donde el dolor lacera, la indignación nos debe hacer sobreponernos para exigir juicio y castigo a los responsables.

Frente Nacional de Lucha por el Socialismo



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