Análisis y opinión: Institución responsable de la desaparición forzada de Gabriel y Edmundo, desfilaron impunemente frente al rostro de sus víctimas

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Ciudad de México a 23 de agosto de 2022
A los medios de comunicación
A los organismos defensores de los derechos humanos
Al pueblo en general

La institución castrense responsable de la desaparición forzada de los revolucionarios Gabriel Alberto Cruz y Edmundo Reyes el 25 de mayo de 2007, en el marco de la conmemoración de la Guerra de Independencia, desfilaron frente a los rostros de sus víctimas en espera de justicia y verdad desde hace más de 15 años. La presencia del Ejército en las calles, hace alarde de la impunidad e impunidad que le respalda la política del gobierno actual.

El 16 de septiembre, más de 18 mil elementos de las fuerzas castrenses desfilaron en una demostración de la fuerza que posee el Estado mexicano, pero sobre todo para apuntalar a la nueva fuerza militar, creación del gobierno en turno, la Guardia Nacional (GN). El engendro castrense del gobierno de la “cuarta transformación” estuvo en la punta del desfile militar como anuncio de su presencia en las calles, del fortalecimiento del Estado policíaco militar bajo el discurso de pacificar el país.

La presencia de las fuerzas castrenses en las calles es la continuidad de la política impulsada desde Felipe Calderón para el fortalecimiento del Estado policíaco militar y la militarización de la vida pública del país, esta política se ve concretada y fortalecida con la GN. Política que generalizo el cometido de los crímenes de lesa humanidad contra el pueblo y sus organizaciones que deja al Ejército la institución responsable de miles de casos.

A pesar de cientos de denuncias por desaparición forzada y ejecución extrajudicial en contra del Ejército mexicano, el gobierno de la “cuarta transformación” decide mantenerlo en las calles con facultades que permiten la generalización de las violaciones a los derechos humanos como en los sexenios anteriores. En su defensa, dice que los crímenes que se cometieron por el Ejército en administraciones pasadas no fue política institucional, sino orden de un civil, en este caso, decisión del Jefe Supremo de las Fuerzas Armadas; el presidente López Obrador sostiene que la presencia militar en las calles es una necesidad que consideró hasta este momento.

La presencia del Ejército y la Guardia Nacional en las calles, es muestra de la falta de voluntad política del gobierno en turno en erradicar la práctica de la desaparición forzada como política de Estado y en su caso, como política de gobierno.

El caso de los revolucionarios Gabriel Alberto Cruz Sánchez y Edmundo Reyes Amaya es ejemplo de la magnitud de la impunidad sobre los responsables materiales e intelectuales. El Ejército como institución responsable de la desaparición forzada de Gabriel y Edmundo, posaron impunemente frente a los rostros de sus víctimas durante el desfile militar.

De facto, el paso de la Guardia Nacional al mando de la SEDENA, es la inmunidad que la política del gobierno extiende al Ejército en los crímenes de Estado. El mensaje implícito a los familiares que exigen se investigue al Ejército y se castiguen a los altos mandos castrenses va en el sentido de protección a esta institución, que no es corruptible, que ellos cumplieron órdenes de un civil pero que no es política institucional.

Para el caso de los revolucionarios, no hay duda de la política de Estado en su contra, de la participación del Ejército y la coordinación policíaca militar y de los tres órdenes de gobierno que permitió objetivar este crimen contra dos integrantes de un movimiento armado revolucionario mediante un operativo en las cercanías del hotel conocido como, “Del Árbol”.

Del fallo que la Suprema Corte de Justicia de la Nación emitió a favor de las víctimas, se espera su notificación a las instituciones respectivas, entre ellas, la SEDENA. La institución en referencia el pueblo en general y particularmente las víctimas debemos tener la máxima desconfianza en el proceso de exigencia de justicia y verdad, porque es éste quien en el caso de Gabriel y Edmundo negaron toda responsabilidad a pesar de ser quienes ejecutaron el crimen.

Solo el Estado tiene toda la capacidad para mantener en la impunidad un crimen de esta naturaleza, para cometerla, “sepultarla todo rastro”, proteger a los responsables, prolongar la impunidad sobre los responsables materiales e intelectuales de un crimen de Estado.

Los rostros de los revolucionarios y la de nuestro compañero Fidencio Gómez colgados frente a la Suprema Corte se encuentran allí en exigencia de presentación con vida y se castigue a los responsables materiales e intelectuales de este crimen de Estado. Nuestro plantón popular de forma indefinida en espera de que el Estado cumpla con el fallo que la Suprema Corte emitió a favor de los revolucionarios.

Fraternalmente
¡Vivos se los llevaron, vivos los queremos!
¡Por la unidad obrero, campesino, indígena y popular!
Frente Nacional de Lucha por el Socialismo

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