En Michoacán la represión es política de gobierno sistemática y generalizada contra el pueblo organizado y no organizado

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Ciudad de México a 12 de septiembre de 2020

A la opinión pública

En Michoacán la represión es política de gobierno sistemática y generalizada contra el pueblo en general y en específico contra el pueblo organizado ; práctica institucional que expresa la violencia de clase materializada en desalojos violentos, detenciones arbitrarias, agresiones físicas, tortura, ejecuciones extrajudiciales y desapariciones forzadas, en sí, graves violaciones a los derechos humanos, cuya responsabilidad es del Ejecutivo estatal.

El brazo ejecutor de esa política institucional son las diferentes corporaciones policíacas que conforman el aparato represivo del Estado mexicano, las cuales, actúan con el consentimiento de sus mandos superiores : el Ejecutivo estatal, las cúpulas policíacas y militares. El actuar de los cuerpos represivos está dirigido y orientado con la intención de contener el descontento popular y acallar las voces críticas al régimen.

En ningún momento puede considerarse “enfrentamiento” o “choque” entre manifestantes y cuerpos policíacos, porque no existe comparación en los pertrechos y aditamentos que posee el policía. Eso quita el contenido político de la protesta y pone en indefensión al pueblo que protesta, al que exige el cumplimiento de sus demandas que son justas y legítimas. Lo que hicieron los cuerpos represivos en Michoacán no tiene otro nombre, es represión en toda la extensión de la palabra, es la respuesta del gobierno de Silvano Aureoles Conejo a las demandas estudiantiles.

Las declaraciones del Secretario de Gobierno de Michoacán, el Lic. Carlos Herrera sobre los hechos ocurridos son indignantes, al decir, “Condenamos la agresión de la que fueron blanco elementos de la Policía Michoacán a manos de jóvenes que realizaban una manifestación en las inmediaciones de la Normal de Tiripetío y que utilizaron cohetones contra el personal policial”. En los hechos expresa la posición política que profesa y defiende como todo hombre formado en las instituciones del régimen.

No queda duda de la concepción fascista de quienes son responsables de la política en la entidad michoacana, aquellos personajes que dijeron identificarse con las siglas de la izquierda electoral comparten los mismos criterios que la ultraderecha, por ello no sorprende que Silvano hoy forme parte del bloque de gobernadores panistas y priistas.

En sus declaraciones va la visión inquisidora para criminalizar la protesta estudiantil y generar el expediente jurídico que justifique la detención de los estudiantes y mantenerlos presos como una forma de castigo el mayor tiempo posible tras las rejas. Así es como fabrican los expedientes incriminatorios y mantienen en las cárceles de la entidad a luchadores sociales, activistas políticos o defensores de los derechos humanos.

Las protestas estudiantiles tienen su origen en la indolencia, dilación, omisión y burocratismo de funcionarios e instituciones, quienes se niegan a atender las demandas, la única respuesta que conocen es el garrote, las balas y la agresión policíaca con la intención de imponer una política institucional y contener el enorme descontento popular.

Qué de digno tiene ser policía, si son el brazo ejecutor de la represión, son los que materializan graves violaciones a los derechos humanos contra el conjunto del movimiento popular, son protegidos por el estado de derecho burgués y cobijados por las instituciones gubernamentales, por eso, no sorprende ver a un torturador o asesino, como funcionarios activos en los pasillos institucionales como si nada hubieran hecho.

Es un error señalar que el gobierno de Michoacán es de izquierda, eso es falso, desde que inició su administración Silvano Aureoles Conejo se distinguió por seguir los lineamientos de la reacción enquistada en los grupos de poder político y económico que tienen como único interés acumular y concentrar capital. Él y el PRD que lo cobija son responsables de crímenes de Estado y de lesa humanidad.

Su sexenio tiene un historial amplio de represión y el cometido de crímenes de Estado y de lesa humanidad, son varias las víctimas de esa política criminal que a la fecha permanecen sin castigo los responsables y sin que la justicia llegue a los hogares lacerados, entre estudiantes, comuneros, profesionistas y pueblo en general.

Así como reprimen a los estudiantes, lo han hecho con comuneros y trabajadores de la educación, no existen rincón de la entidad michoacana sin ser tocada por la política represiva del gobierno estatal, lo que permea la violencia institucional y la política represiva implementada por el gobierno silvanista.

En esas condiciones ha reprimido a nuestros compañeros, integrantes del Frente Nacional de Lucha por el Socialismo (FNLS) en Michoacán quienes por defender sus derechos y libertades políticas son objeto de detenciones injustas, descalificaciones, amenazas de muerte, hostigamiento o desalojo.

La detención injusta del compañero Leobardo Reyes Meza es un botón de muestra de esta política represiva e incriminatoria del gobierno de Silvano Aureoles Conejo, queda evidenciado que, al luchador social, al defensor de los derechos humanos, al campesino, activista político o trabajador de la educación es considerado como “delincuente” por no callarse y ser voces críticas al régimen.

Atentamente
Frente Nacional de Lucha por el Socialismo
FNLS

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