8 de agosto, un año más de lucha combativa por la lucha y defensa de la tierra en el ejido El Carrizal

, par  Ciudad de México , popularité : 1%

Ejido El Carrizal a 8 de agosto de 2020

El 8 de agosto de 1985 un grupo de 28 campesinos pobres de la región de Ocosingo, decidimos organizarnos para recuperar las tierras de lo que hoy es nuestro ejido El Carrizal.

La causa por la cual decidimos organizarnos es porque no teníamos un pedazo de tierra para trabajar, para vivir con nuestras familias, además de que éramos hijos de peones acasillados que por muchos años trabajamos en las tierras del predio San Rafael.
Ese predio estuvo fraccionado por los integrantes de la familia Liévano Domínguez, integrada por Manuel Liévano Domínguez, Amilcar Liévano, Julián Gabriel Domínguez, Lesvía Domínguez, Rigo Domínguez, Ofelio Domínguez.

En algún momento Julián decide vender las tierras a Ernesto Ortega y a Sebastían, de ese modo, las tierras eran ofertadas entre caciques sin importarles la vida de quienes trabajamos. Por ejemplo, si teníamos que trabajar una parcela de 25 metros cuadrados para sembrar maíz, teníamos que trabajar tres días como pago de arrendamiento.

Pero una vez que decidimos tomar la tierra, vino la respuesta de los caciques y el gobierno. La señora Roselia Liévano contrató a un grupo de campesinos de Oxchuc para que éstos se hicieran pasar como compradores de esas tierras.

Cuando ya ocupamos la tierra comenzaron los actos de hostigamiento de la policía municipal de Ocosingo, lo que nos obligó a cuidar a nuestras familias refugiándonos en el monte, porque la policía llegaba hasta donde actualmente están las viviendas de nuestro ejido.

Posteriormente fueron encarcelados siete compañeros, dos de ellos no fueron parte de la recuperación, pero fueron acusados de invasores, estos hechos ocurrieron en 1986, pero en noviembre de ese mismo año, fueron detenidos dos compañeros más, en esa lista, yo estuve recluido en la cárcel en Ocosingo.

Al interior de la cárcel nos organizamos tres presos, uno del municipio de Palenque y el otro del ejido Tenango. Todo comenzó al decidir elaborar hamacas para escalar el techo, porque en ese proceso observamos que había varillas en el techo donde vimos oportunidad para liberarnos del encierro injusto porque no estuvimos dispuestos a pagar en aquel entonces un impuesto de 800 pesos.

En este momento, ya estábamos organizados, por ello, para el mes de diciembre de 1986 al interior de la cárcel nos vimos obligados a detener a seis policías, uno quedó en la plaza de la cárcel y los demás en otra de las celdas, pero como habían cinco ancianos que no podían escalar nos vimos obligados a romper la pared con un tanque de gas.

El 17 de marzo de 1987 fui herido de bala, pero, la violencia de los caciques y el Estado no se quedó hasta ahí, porque para esta fecha ya éramos integrantes de la Organización Campesina Emiliano Zapata (OCEZ).

La represión continuó, 28 de septiembre de 1988 fuimos víctimas de un desalojo brutal ejecutado por la policía municipal, estatal y un grupo de choque de origen campesino, donde arrasaron con todas las viviendas y árboles frutales.

Esa barbarie del Estado nos orilló a refugiarnos una vez más en el monte por tres meses, posteriormente, ya como integrantes de una organización, decidimos realizar un plantón y huelga de hambre en la ciudad de San Cristóbal de Las Casas.

Son algunos ejemplos de cómo con la organización logramos superar esos momentos más difíciles impuestos por el Estado represor, aunque es necesario compartirles que nuestra lucha arrojó una victoria política importante, ésta fue que en el 29 de octubre de 1989 llega en dos helicópteros el delegado de la Reforma Agraria de apellido Obrador Capelini junto con otros funcionarios para entregar el documento de 267 hectáreas que consistió en un acta de deslinde provisional y un mandamiento gubernamental.

Esa trayectoria de lucha nos deja muchas enseñanzas, porque de esa manera poco a poco comprendimos la necesidad de organizarnos de manera independiente, no obstante el Estado de una y otra manera nos quiere destruir, por eso a hoy, a 35 años de iniciada nuestra lucha enfrentamos ya no al cacique, sino al régimen mismo, al Estado y lo hace a través de personas descompuestas, desviadas ideológicamente y hoy están agrupados en los el grupo paramilitar Los Petules, por eso, el paramilitarismo es política de gobierno.

Nuestro caso, es el vivo ejemplo de cómo el gobierno y los empresarios se unen para destruir la lucha independiente y combativa, porque también hoy somos objeto de hostigamiento policíaco y militar a través de la Guardia Nacional, la policía estatal, municipal, espionaje a través de drones y aeronaves.

Pese a la represión, tenemos victorias políticas, por esto tenemos que estar organizados, no aislados, porque sólo de ese modo, podemos tener en nuestras manos la tierra, no seamos víctimas de engaños como lo hacen los políticos de oficio a través de programas sociales de carácter contrainsurgente, hacerlo implica condenarnos a vivir sometidos por el Estado y los grandes empresarios.

No tengamos miedo a la represión, al hostigamiento, no permitir que el Estado continúe con las detenciones arbitrarias, las desapariciones forzadas, hagamos un espacio en nuestra mente, que no haya perdón ni olvido.

A pesar de que los paramilitares, asesinaron a mi hijo Héctor Sántiz López, a nuestro compañerito Humberto, seguimos firmes en la lucha, confiamos en la organización, porque somos camaradas, somos compañeros de lucha.

Gracias compañeros

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