Razones de la represión en Chiapas hacia el descontento popular

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Chiapas a 30 de abril de 2020

Al pueblo en general

Razones de la represión en Chiapas hacia el descontento popular

En la región sur-sureste del país el gobierno actual incrementó la presencia policíaca militar, en Chiapas se concentran las fuerzas represivas particularmente para garantizar los intereses empresariales sobre los intereses populares, razón por la que el descontento popular en sus distintas expresiones sea presa de la represión política y jurídica para silenciar, contener o aniquilar las voces de protesta, en los actos represivos se objetiva el carácter antipopular del gobierno en turno.

A inicios de esta administración estatal se generalizó la represión y los crímenes de lesa humanidad, el descontento no ceso a pesar de que discursivamente Rutilio Escandón se dice ser gobierno del pueblo. Cada expresión de descontento y protesta popular organizado o no organizado su fundamenta en las necesidades no resueltas o atendidas históricamente, sin embargo, en lo que va de este sexenio la política es la misma, se escucha pero no se resuelven las exigencias populares, en cambio, se reprimen.

La represión tiene profundas razones económicas y políticas que se ejecuta de forma masiva y selectiva contra el pueblo con el respaldo irrestricto de las cámaras empresariales quienes busca concretar sus intereses a través del plan de desarrollo sexenal. El objetivo de esta administración es asegurar a toda costa la inversión de capital privado para la explotación y saqueo de materia prima, esa es la razón fundamental que hay detrás de esta política represiva, por tanto, un gobierno pro oligárquico.

En territorio chiapaneco existen recursos naturales, minerales y energéticos que motivan al gobierno en turno tomar las medidas políticas para asegurar que éste pueda ser explotado por la oligarquía nacional y extranjeras. Concesiones mineras, carreteros, vías férreas como el Tren Maya, petroleras, industria de la construcción que lleva implícito el despojo de tierras y resistencia del pueblo que se verá afectada directa e indirectamente de estos megaproyectos.

En Chiapas se han trazado los planes económicos, pero ¿Cuándo el pueblo trabajador saca jugosas ganancias de las autopistas, de las mineras, las hidroeléctricas, las maquilas, de la industria de la construcción, aeropuertos? Nunca, un obrero y en general el pueblo pobre desposeído de los medios de producción no es beneficiaría del desarrollo o del avanza de la ciencia y de la técnica en el capitalismo, a pesar del avance de las fuerzas productivas carecen de todo y ésta cualidad del trabajo humano se la apropian los dueños del capital.

Si bien un desposeído de los medios de producción puede conseguir un trabajo temporal o estacionario es en su condición de explotado y oprimido. En un escenario aún peor, estos proyectos devienen en desplazamiento forzado, en desalojos forzosos generalizados como ocurre en lo que va de este sexenio en la entidad y en otras regiones del país.

De allí deviene el carácter antipopular del gobierno en turno, porque no es propio de un gobierno del pueblo agravar las condiciones de vida de un trabajador o cometer sobre ellos graves violaciones a los derechos humanos a cada exigencia de los trabajadores del campo y la ciudad.

La administración del MORENA en Chiapas, dista abismalmente entre el dicho y el hecho, porque en el discurso ante los medios e instancias nacionales e internacionales el gobierno se presenta como benevolente, que resuelve la necesidades y que la violación a los derechos humanos es cosa de gobierno neoliberales, sin embargo, la realidad que viven trabajadores y sus organizaciones es contraria, se reprime sistemáticamente bajo las prácticas de antaño.

Si el pueblo busca la solución y exige que se garantice sus derechos humanos y constitucionales ¿Por qué se hace uso de la fuerza pública? Porque es la esencia de régimen, el gobierno burgués no tiene ninguna voluntad de cambiar los métodos sobre los cuales puede garantizar sus ganancias, si éste debe hacer uso del gas lacrimógeno y toletes los marcos legales se adecuan para sobreponerse a la voluntad popular.

La protección y garantías a los derechos empresariales van primero, los pobres al último o se le calla con la fuerza policíaca militar como ocurre en plena contingencia sanitaria, en el municipio de Bochil, Yajalón y en la capital chiapaneco de Tuxtla Gutiérrez se ejerció la violencia de Estado sobre manifestantes, entre las víctimas, campesinos, estudiantes y maestros. El desalojo a un plantón de colonos y maestros en Tuxtla Gutiérrez durante la madrugada del día lunes es inadmisible, no existe ninguna justificación para someter una exigencia legítima.

Las exigencias populares nunca están fuera de la legitimidad, justeza e incluso legalidad, son necesidades no satisfechas por el Estado mexicano y sus gobiernos en turno, pero existe otra razón que el gobierno federal sostiene como una verdad que abrió paso a la represión, “las protestas, la movilización y la organización ya no son necesarias porque hay un gobierno diferente”.

Este punto de vista desató una campaña para desprestigiar a la organización popular, se le señala como el responsable de la falta de mejoras en las condiciones de vida de los trabajadores, dice, “son corruptas”, “rebeldes sin causa”, “enemigos del desarrollo y de la paz”. Existe una campaña de criminalización mediática que no cesa contra los sectores organizados y por ende, la represión y los crímenes en su contra.

Es una falsedad que un pueblo organizado y movilizado sea un mal para el propio pueblo, una justificación para seguir con su andanada represiva, el incremento y fortalecimiento policíaco militar en esta entidad. Los objetivos de esta administración es que el pueblo respalde los crímenes y la represión generalizada en contra de los sectores organizados, las consecuencias de esta política autoritaria tarde que temprano tendrá respuesta por parte del pueblo.

Los “abrazos y no balazos” no tardó en demostrarse como un slogan vacío que nunca tuvo sustento con la realidad y necesidades de la oligarquía, las cámaras empresariales exigen recrudecer las medidas coercitivas en contra del pueblo para evitar la protesta ante un clima adverso para los trabajadores. Por todos lados se anuncia una crisis cada vez más profunda que el imperialismo pretende superar con mucha mayor violencia, por el carácter dependiente de nuestro país al imperialismo norteamericano, la Guardia Nacional viene a asegurar que éste objetivo oligarca se cumpla.

Los operativos conjuntos y las Mesas de Seguridad no responden a la satisfacción de las necesidades populares, no es la solución a las exigencias de justicia del pueblo porque la violencia emana de las estructuras del Estado. El despliegue, los retenes, los desalojos que la policía y militares ejecutan en contra de los sectores movilizados en plena contingencia sanitaria no corresponden a una iniciativa para evitar la propagación del Covid-19 o por la seguridad de los manifestantes, es el reflejo la condición antipopular de este gobierno.

Escandón Cadenas pretende dar una lección al resto de los trabajadores que intenten manifestar, organizarse y exigir la solución de sus exigencias cualesquiera que éstas sean, la respuesta es la represión, la prisión, la tortura, ejecución extrajudicial o desaparición forzada. El mensaje es que, nada evitara la ejecución de los planes económicos para esta región, “nada ni nadie” detendrá que la inversión de capital privado se objetive y con ello la explotación y saqueo de los recursos naturales, minerales y energéticos.

Para la actual administración no existen ya razones para que los trabajadores se organicen, se movilicen y protesten ya que éste se asume ser un “gobierno diferente”. Desde la posición del actual régimen, quien ejerza crítica política sobre ella es conservador y enemigo de la 4T, nada más perverso que convertir a los trabajadores en enemigos del pueblo organizado.

Las razones del descontento permanecen, infinidad de protesta han llenado la plaza frente a palacio de gobierno de Chiapas precisamente porque no hay garantías a los derechos humanos y constitucionales de los sectores organizados y no organizados, el pueblo tiene el legítimo derecho de salir a las calles incluso en estas condiciones, porque, ¿En qué momento no está en riesgo la vida de un trabajador? Toda su vida, muere por el hambre, por enfermedades curables, por la represión y violencia de clase con el que es víctima de todo tipo de calamidades.

¡Por la unidad obrero, campesino, indígena y popular!
Frente Nacional de Lucha por el Socialismo

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