Tsajal Ek´No. 14 - Represión y demagogia: las especialidades del gobierno chiapaneco

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Tsajal Ek´No. 14
Análisis y propuesta del FNLS en Chiapas
18 de febrero de 2020

Represión y demagogia: las especialidades del gobierno chiapaneco

Lo sucedido recientemente en Chiapas, específicamente los actos represivos en contra de estudiantes normalistas y familiares de víctimas de desaparición forzada; así como los mensajes públicos que hicieron los encargados de la política interna en la entidad después de esos acontecimientos, comprueban una vez más la política del gobierno chiapaneco que es el de reprimir y tratar de ocultarlo o maquillarlo con una retórica demagógica.

No cabe duda que el actuar de la policía en la represión contra el movimiento popular es inhumano, así lo demostró el reciente hecho en la ciudad de Tuxtla Gutiérrez, donde lo último que le importó al gobierno de Chiapas es el derecho a la manifestación e incluso la vida del pueblo que se moviliza para exigir solución a sus demandas. Su objetivo es golpear y evitar la protesta popular.

En diversos actos de esa índole el uso de la fuerza castrense es excesivo, los gases lacrimógenos lanzados llegan a afectar a colonias enteras, los policías destruyen y queman viviendas e incluso roban pertenencias de los habitantes en los desalojos forzosos.

Del mismo modo actúan cuando se trata de aplicar los métodos de tortura, los agentes del Estado se especializan para hacer el mayor daño al pueblo de tal modo que sea difícil reponerse de esos golpes represivos. Cómo olvidar la tortura en contra de un comerciante el año pasado en el contexto de una represión hacia estudiantes de la normal rural Mactumatzá.

No hay duda, la represión se ejerce por mandato gubernamental, el Estado busca a toda costa no permitir una protesta más, tampoco cuestionamientos hacia su gobierno, mucho menos toda manifestación donde la exigencia sea justicia, libertad a los presos políticos, presentación con vida de los detenidos desaparecidos y juicio y castigo a los criminales de Estado.

Este gobierno no tolera la protesta, no está interesado en lo más mínimo en atender las demandas de los familiares de víctimas de crímenes de lesa humanidad o graves violaciones los derechos humanos, la justicia no es su prioridad, lo es la imposición de los intereses oligarcas y el sometimiento a las organizaciones populares.

La mano dura de la que tanto hace alarde se aplica con toda la fuerza de la policía en contra de quienes protestan y se organizan de manera independiente, con la misma fuerza se aplica la impunidad, las injusticias, el despojo de tierras, el desplazamiento forzado interno, la tortura, y demás violaciones a los derechos humanos.

El gobierno de Chiapas busca lavarse las manos, limpiar su nombre, dice investigar a los responsables de la represión contra normalistas y padres de víctimas de desaparición forzada, cómo si él no estuviera implicado, cómo si no fuera parte de su política cotidiana la represión, el cinismo es poco calificativo para este gobierno.
Lo mismo sucede con los demás políticos de oficio que en el mismo tono lanzan golpes de pechos, condenas, con ello únicamente se evidencian como oportunistas, utilizar el dolor de las víctimas para obtener simpatía, o tratar de quedar bien con el pueblo.

Si tanto es su ánimo por querer condenar la represión, se requiere más que eso, se requiere que Llaven Abarca sea investigado por sus crímenes de tortura, por su responsabilidad en diversas violaciones a los derechos humanos. Se requiere en el plano nacional una condena por el silencio del gobierno federal por lo que sucede en Chiapas, pero sobre todo, se requiere de exigir a las instituciones encargadas de impartir justicia que den con el paradero de los detenidos desaparecidos.

Lo que digan públicamente Llaven Abarca, Ismael Brito Mazariegos y Rutilio Escandón Cadenas será únicamente escusas, formas de evadir su responsabilidad, y de disfrazar una realidad grave de violencia institucional hacia el pueblo organizado. Mientras las demandas del pueblo no sean resueltas todo lo que diga es letra muerta.

Mientras derrochan millones de pesos en publicidad, la violencia institucional se esparce por todo el territorio, desde la frontera sur hasta la región selva norte donde están ahora los intereses empresariales. Los saldos de esta violencia son altos para el pueblo.

Lo que vivimos es un escenario complejo, porque entre la represión y la demagogia está de por medio el proyecto de la cuarta transformación que tantos corazones ha conmovido, detrás de la realidad está la desilusión y la desesperanza, pues es preferible enfrentarse a la cruda realidad que vivir engañados de una retórica que promete respeto a los derechos humanos pero que en los hechos encarcela a luchadores sociales y reprime a la protesta popular.

Esta coyuntura precisa de cada activista, luchador social, organización popular y hombre consiente impulsar espacios de discusión y análisis de donde emane la ruta para la coordinación y unidad entre hermanos de clase que haga enfrentar esta política represiva de mejor manera.

La bandera de lucha por la presentación con vida de los detenidos desaparecidos la abrazamos todos como pueblo, las consignas son y serán ¡vivos se los llevaron, vivos los queremos! No descansaremos hasta lograr la verdad, justicia y dar con el paradero los detenidos desaparecidos.

¡Por la unidad obrero, campesino, indígena y popular!
Frente Nacional de Lucha por el Socialismo

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