Tinta Socialista 107. Las expectativas en economía, política pública y social siguen en deuda al final del año.

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Ciudad de México a 31 de diciembre de 2019

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El crecimiento económico, así como mejoría en el rubro social y político en el país sigue en expectativa al final del año 2019. Los resultados del programa de gobierno de la actual administración siguen sin sentirse con esa contundencia con la que fueron presentados, esto significa que los vaivenes en la política y economía obedecen a aspectos comerciales estrictamente relacionados con el poder económico de países imperialistas.

La vida política y económica del país sigue la pauta del desarrollo marcado por los organismos financieros internacionales, cada ajuste comercial influye en determinado viraje político, con ello es más que evidente que los preceptos neoliberales son vigentes en tanto el interés empresarial sea mantenido en primer orden.

Es muy pronto para afirmar positivamente los cambios realizados en materia económica, sobre todo si existe la máxima de impulsar el desarrollo de la mano de la iniciativa privada. Por años esta forma de ejercer la política tiene resultados negativos tasados en desempleo, saqueo, sobreexplotación y despojo.

No es una oposición ciega al desarrollo, es claro que desde el momento en que determinada firma empresarial decide exportar sus capitales a cierta región del mundo lleva consigo un importante avance en la ciencia y tecnología. Lo perverso en todo este asunto es que la tajada mayor se queda con los dueños del capital, lo que implica un grado nada desestimable de explotación de la fuerza de trabajo.

El resultado concreto del aumento al salario mínimo sigue sin ser cuantificado a cabalidad. Es verdad que ésta es una demanda inmediata de todos los asalariados mexicanos, pero de manera instintiva hay algo que sigue sin dilucidarse en tanto corresponde a toda una serie de medidas comerciales dictaminadas desde la renegociación y firma del nuevo compromiso comercial entre México, Estados Unidos y Canadá.

Los preceptos económicos del actual régimen sostienen que un incremento en los salarios es una mejoría la calidad de vida de los trabajadores, sin embargo, el índice inflacionario alcanza un equilibrio que neutraliza toda posibilidad de mejora. Más aún, existe una realidad nada hipotética de la quiebra de pequeñas y medianas empresas quienes no podrán competir contra al gran capital monopolista.

El sentimiento esperanzador y voluntarioso cuenta muy poco cuando se trata de leyes económicas dictaminadas por el desarrollo comercial internacional. Al final de la ecuación siguen abantes los intereses de grandes empresas nacionales y del extranjero, con ello se abre una nueva etapa de imposición de sus designios a través de una faceta distinta.

Fueron 365 días de un constante asedio a las formas organizativas del pueblo, diferentes epítetos estuvieron presentes para designar el proceder de tal o cual expresión de descontento. Las más socorrida desde la voz oficial fue tildar de conservadores a todo actor político que manifestara una opinión disonante a la verdad institucional, son ello fue allanado el camino para la estigmatización de la lucha popular independiente.

Exigir desde la institucionalidad una fe ciega al cambio es un beneficio que no se pueden dar las masas trabajadoras, los resultados deben ser plausibles para que la confianza se abra paso en el sentir popular, en consecuencia, lo que hoy se vive es la negación del derecho a la organización del pueblo de manera velada, lo que se traduce en coartar la libertad de expresión y manifestación de ideas.

Ninguna expresión organizada del pueblo puede ser considerada desde el maniqueísmo vulgar, desde la concepción ruin desde el conservadurismo. El criticismo que emana desde las organizaciones empresariales o los partidos abiertamente reaccionarios nada tiene que ver con la que surge de las organizaciones populares, ésta última expresa la necesidad de resolver cualitativamente el oprobio que tiene punto de partida en las relaciones de producción capitalistas.

El manejo sutil del discurso para imponer una verdad es un distintivo peculiar de los últimos doce meses, sobre axiomas y aforismos que no pueden ser sustentados con objetividad es como son logran imponerse los intereses de una minoría empresarial.
Así como las administraciones anteriores fincaron los planes de su gobierno en determinada región del país, hoy es el sur-sureste donde está bajo la lupa de diferentes firmas empresariales.

La violencia de clase manifiesta signos de modificar de destinatario, son luchadores sociales, activistas políticos, defensores de derechos humanos y periodistas quienes son víctimas de diversos crímenes con más recurrencia, aspecto que es el indicativo de que aquella no se puede erradicar con declaraciones impregnadas de voluntarismo.

La insistencia de minimizar el fenómeno no es una buena medida gubernamental, es falso que la única violencia que sigue presente en el país es la doméstica y en centros escolares, ello sugiere un sistema de conceptos que niega hechos irrefutables, porque las víctimas son reales y la exigencia de justicia también.

El indulto para quienes cometieron crímenes de lesa humanidad fue la propuesta que pretendió conducir al movimiento de víctimas por derroteros que llamaban a la conciliación con sus verdugos. La exigencia de juicio y castigo fue entendida como un llamado a la venganza, conceptos que tienen origen en fraseología judeocristiana.

Diversos crímenes permanecen en la realidad como flagelos sociales, lo que varia es la magnitud y el destinatario, lo cual no diluye la esencia de clase de la violencia. Es notable el matiz que distingue a esta administración respecto de las anteriores, donde existe un incremento de la prisión por motivos políticos en detrimento del cometido de crímenes como la desaparición forzada o la ejecución extrajudicial, sin embargo, esto no significa que desaparezcan en absoluto, el testimonio de las víctimas representa valor de peso irrefutable.

Los mecanismos gubernamentales para paliar los niveles de desempleo y pobreza siguen como expectativa, muchos de los programas heredados de gobiernos anteriores únicamente fueron remozados con nueva sigla o a lo sumo ligeras modificaciones de matiz que conservan el núcleo corporativizante y clientelar.

Erradicar un fenómeno como la pobreza que tienen arraigo desde las estructuras del régimen no es posible con panaceas o placebos gubernamentales. Por muy sincero que sea el deseo, lejos de corresponder con lo que fue expresado como uno de los ejes del gobierno, en lo que se traduce en medidas para administrar la pobreza y con ello la crítica al régimen que empieza a apoderarse de las masas trabajadoras.

Fijar en el horizonte inmediato humanizar las relaciones sociales oprobiosas de este régimen socioeconómico es una quimera. No se trata de si el deseo es sincero o existe confianza en los preceptos que guían la práctica gubernamental, la intención es basar en análisis a partir del momento por el que atraviesa la forma de producir y distribuir lo bienes de existencia de nuestra sociedad, a través de este crisol encontraremos el fenómeno de la crisis estructural que empuja a superar este escollo mundial por medio de mecanismos políticos y económicos.

Un año más se difumina en el devenir de la historia de la humanidad, tiempo y espacio que permite a los trabajadores aquilatar las metas o retos personales, ello implica inexorablemente la contradicción, del deseo de la superación de lo caduco por lo nuevo, en ello se traduce ahora las necesidades históricas, retos y deseos que van más allá del aspecto personal.

Los vaivenes en la correlación de fuerzas a nivel internacional y nacional deben ser sopesados en su exacta dimensión por las organizaciones independientes, esto se traducirá en una adecuación de los aspectos tácticos, de cómo organizar y luchar en un ambiente cada vez más complejo.

Arriar las banderas de la lucha independiente no es una opción, perder de vista el horizonte de la necesidad de la superación cualitativa del régimen no figura ni siquiera como una broma. El llamado es a reforzar los mecanismos de organización y lucha independiente, perpetrarse para resistir nuevas oleadas de violencia institucional desde la metodología de lucha popular y combativa.


Frente Nacional de Lucha por el Socialismo
FNLS

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