La imposición del capital en Chiapas

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Ciudad de México a 19 de diciembre de 2019

A la opinión pública

La imposición del capital en Chiapas describe el curso de los planes económicos y políticos de la clase dominante para la región sureste del país, pese a lo convulso de los efectos desastrosos de la crisis estructural capitalista en el mundo, los intereses imperialistas persisten en la entidad.

La premisa de la retórica oficial respecto del “fin del neoliberalismo” es una falacia, porque ésta, en tanto política económica imperialista persiste, es parte de las leyes del desarrollo del modo de producción capitalista, y Chiapas no escapa de esa lógica, es un hecho inherente a la imposición del capital, máxime cuando el mundo, enfrenta los efectos perniciosos de la crisis económica capitalista.

No es casual que en la entidad esté un gobierno que simula bondad o intenta reflejar un gobierno “que dice ser de los más humildes”, porque detrás de esas palabras está la imposición de los planes económicos y políticos. En ese tenor Rutilio Escandón Cadenas es parte de ese plan, la pieza del engranaje del capital para profundizar el proceso de despojo legal y violento de tierras para abastecer de materia prima a las principales firmas de empresarios tanto del país como del extranjero.

No es un acto benevolente o de “justicia” del gobierno, el despojo de más de 32 mil hectáreas a decenas de familias chiapanecas, las medidas que adopta el “mandatario” para abrir el paso de mayor “inversión extranjera directa” en Puerto Madero, la ampliación de carreteras para la circulación de mercancías, cada decisión del Ejecutivo estatal en materia económica y política no es para favorecer a las masas trabajadoras sino para someterlos.

Lo que sucede en el sureste mexicano es la evidencia de lo acelerado del desarrollo de las fuerzas productivas para dar causes al proceso impositivo de la avaricia oligarca, sobre todo, ante la amenaza latente de una recesión en el mundo producto de la crisis estructural capitalista.

El proyecto de gobierno del Ejecutivo estatal es claro, su objetivo consiste en mantener la ruta impositiva del capital en la región sureste. Las cifras oficiales demuestran el desenvolvimiento de los intereses capitalistas, por tanto, el discurso expondrá una y mil bondades de éste, en los hechos constituyen planes para oxigenar las relaciones sociales de producción capitalista.

Por ejemplo, en investigaciones periodísticas revelan que “(…) Seis estados en la primera mitad del año recibieron más capitales externos en comparación con el año pasado: Jalisco con mil 98 millones de dólares; Puebla con 853; Morelos 440; Sonora 434; Chiapas 177 millones (sobre los 68.8 millones de dólares captados en 2018), y Yucatán con 92.” Estas cifras esclarecen de manera fehaciente la lógica del capital en el país y en particular de Chiapas.

Datos que revelan que no es real “el fin del neoliberalismo”, por el contrario, como podemos constatar, las relaciones de explotación y opresión en el sureste recrudecerán, los 177 millones de dólares invertidos para el estado sureño es un indicativo del carácter funcional y dependiente del Estado mexicano al imperialismo.

En el presente sexenio, la forma sutil y otras violentas con la que se abre paso el capital financiero en Chiapas ilustran sobremanera la velocidad con la que se imponen los designios del capital, este fenómeno económico acentuará con mayor algidez el problema fundamental entre capital y trabajo que derivará en mayores peripecias para los más de 70% de pobres de la entidad.

A decir de las investigaciones periodísticas, éstas indican que las inversiones en primer lugar pasan por los intereses empresariales y revelan la velocidad con la cual se impone los intereses oligarcas, por ejemplo, en “(…) Chiapas, los recursos se concentraron en los sectores secundarios, que agrupan la extracción de petróleo y gas, industria química, fabricación de productos farmacéuticos, limpiadores y preparaciones de tocador”. Por tanto, semejante inversión exigirá fuerza de trabajo para someterla a explotación mediante el trabajo asalariado.

Los datos precisan un hecho, el sureste mexicano constituye un interés para el capital en tanto que proveerá a éste de materia prima. Este aspecto prueba que los planes económicos para Chiapas tienen un carácter eminentemente geoestratégico, máxime cuando la clase burguesa tiene ante sí resolver la crisis estructural capitalista.

Lo que los economistas y políticos de oficio nominan “oportunidades de empleo” en realidad únicamente recurren a la lógica capitalista de comprar la mercancía-hombre para ocultar la explotación, arguyen que habrá beneficios para el pueblo cuando tratan de negar el robo a los trabajadores a través de la plusvalía. El “bienestar” y el “desarrollo” es para los grandes empresarios, para los trabajadores salarios de hambre, pobreza y miseria.

Los designios imperialistas para Chiapas son de tal magnitud que contempla el despojo de tierras, la construcción de infraestructura para la circulación de mercancías, inversión en medios de comunicación para vender a la opinión pública el “desarrollo capitalista” y de paso objetivar la realización de mercancías, al tiempo que fomentarán la especulación financiera que es lo mismo, lucrar con la pobreza.

Así lo constatan algunos medios de comunicación “(…) en el terciario, que lo conforman el comercio, información en medios masivos, telecomunicaciones y servicios financieros y de seguros.” El campo de acción del capital para acelerar su desenvolvimiento, abarcará diferentes ámbitos de la economía.

Ante tal escenario, el devenir para la entidad se antoja compleja y adversa dado que todo cambio en las relaciones sociales de producción capitalista, repercute en la vida social de los explotados, por ejemplo, en descomposición social, represión y violencia institucional, esto explica la vorágine criminal que se vive en Chiapas.

El torrente de “inversión extranjera directa” en la entidad significa la ejecución de los planes imperialistas, la imposición del capital es el mandato oligarca, por lo que, en el régimen actual amparado en las siglas de MORENA, observamos servilismo en Rutilio Escandón Cadenas y sus subalternos.

Cuanto más prolongada es la crisis económica capitalista así manifiesta sus consecuencias en los pobres del campo y la ciudad. Aparejado a este fenómeno la clase dominante adopta medidas salomónicas para garantizar sus intereses, por esto, el gobierno chiapaneco actúa como fiel seguidor de los planes de la oligarquía nacional y extranjera.

El escenario económico para Chiapas revela que la tendencia del Ejecutivo estatal respecto de su política hacia el pueblo tiende a incrementar programas asistencialistas, el recrudecimiento de los lineamientos contrainsurgentes, el endurecimiento de la violencia gubernamental para detener toda expresión de descontento popular, cerrar cada vez más los derechos y libertades políticas del pueblo.

En ese contexto, ¿qué le queda al pueblo? Una actitud pasiva, contemplativa o nostálgica, desde luego que no es la opción; quienes vivimos la crudeza de los efectos de la política económica imperialista estamos convocados a luchar con firmeza, de manera consciente y con voluntad para enfrentar la política represiva del gobierno actual.

¡Por la unidad obrero, campesino, indígena y popular!
Frente Nacional de Lucha por el Socialismo
FNLS

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