No cesa la represión contra el descontento popular, los estudiantes normalistas otro ejemplo

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Chiapas, México a 18 de octubre de 2019

A la opinión pública

A los medios de comunicación

No cesa la represión contra el descontento popular, los estudiantes normalistas otro ejemplo

No cesa la represión contra el descontento popular, de nueva cuenta el gobierno chiapaneco ceba la violencia institucional contra los estudiantes de la normal rural Mactumactza la tarde de hoy. Esa es la respuesta del gobierno chiapaneco ante las demandas de lo sectores popular, no capacidad de dialogo, antepone su rasgo autoritario.

El Frente Nacional de Lucha por el Socialismo (FNLS) manifiesta su condena por semejante atropello contra el sector estudiantil. Es otra evidencia que revela el carácter represor y autoritario del gobierno, no hay nada de humano en semejante acto de brutalidad, por el contrario, significa una amenaza contra el derecho a la vida y a la protesta popular.

Los derechos humanos por la vía de los hechos son letra muerta, no existe en lo más mínimo en aquellos actos criminales, no se observa ni un ápice de respeto por la integridad física y psicológica de los estudiantes, ¿en eso consiste dignificar a los policías? Creer semejante falacia es de incautos, sin embargo, para el pueblo consciente es simulación y autoritarismo del Ejecutivo estatal, del secretario de gobierno y el Fiscal general del estado.

El violento es el Estado no el pueblo, es este quien reprime toda expresión de descontento popular como es palpable en la entidad chiapaneca. El gobierno de la “cuarta transformación” en Chiapas resultó ser antipopular, autoritario e inhumano, por mucho que en los medios de comunicación se presente como un gobierno “bondadoso, con rostro humano”, a la luz del pueblo organizado sabemos que, por la sangre derramada de los hijos del pueblo, es responsabilidad del gobierno estatal y su caterva de subalternos.

Los pobres del campo y la ciudad ante tales acontecimientos debemos tener claridad que, el gobierno usa a sus policías, al ejército para cometer crímenes de lesa humanidad, para reprimir, por tanto, ante la andanada represiva y de terrorismo de Estado que se vive en la entidad demuestra un hecho puntual, en Chiapas gobiernan políticos de oficio que siguen al pie de la letra las órdenes de los grandes empresarios.

Se apegan a la venia oligarca para criminalizar el derecho a la protesta porque así conviene a los intereses del capital monopolista transnacional. No les interesa en los más mínimo la vida de los desposeídos, desangrar al pueblo es un asunto maquiavélico en tanto que no les importa violar su propio marco jurídico para favorecer a la “iniciativa privada”.

El gobierno de la “4T” en Chiapas se empeña en reproducir la política oficial del régimen, un elemento de ésta es la de “apoyar a la juventud”, no obstante, la realidad es imponente cuando se trata de aquilatar con hechos concretos, hoy es la juventud quien de nueva cuenta es objeto de una seria de vejaciones y violaciones a los derechos humanos.

El sector estudiantil como otros, tienen demandas sentidas sin resolver, unas de antaño otra novísimas, pero la actitud de las “autoridades” es la misma que otros sexenios, los caracteriza su rasgo criminal contra el movimiento popular, porque así conviene a sus planes se abalanzan cual semejantes fieras sobre el efecto más no en la causa, en esta premisa metodológica yace una necesidad estratégica para el pueblo, arrancar de raíz la explotación de hombre por el hombre.

La juventud proletaria de la entidad sureña no se exime del cinismo de los políticos de oficio quienes presiden la dirección de la política interna en Chiapas, cuando alardean que habrá “desarrollo humano para los chiapanecos”. El hecho de registrar un evento perverso como el de hoy contra el sector estudiantil prueba cómo los hombres del régimen no les importa mentir cuando se colocan del lado de los explotadores y opresores.

La necesidad del gobierno chiapaneco de reprimir al pueblo tiene su explicación en el interés de éste por corresponder a los grandes empresarios, para ello recurre a la implementación de los lineamientos contrainsurgentes. Diluir el descontento popular, desarticular toda expresión organizativa con carácter independiente y combativa son los objetivos que albergan las prácticas contrainsurgentes.

El hecho represivo que denunciamos desde estas líneas nos prueba por enésima ocasión que los derechos humanos son letra muerta en la entidad, Rutilio Escandón Cadenas comparte el mismo rasgo que sus antecesores en el poder, es demagogo, antipopular, empero, la cereza del pastel es su autoritarismo.

En este momento histórico, observamos cómo el gobierno chiapaneco labra de su puño y letra su propia historia con la sangre del pueblo, pesa sobre sus hombros el aumento de las violaciones graves a los derechos humanos, detenciones arbitrarias, desapariciones forzadas, ejecuciones extrajudiciales y represión contra el conjunto del movimiento popular, otra prueba fehaciente es el trato criminal hacia el normalismo rural en Chiapas.

En este contexto de violencia se reafirma la necesidad de denunciar todo acto de injusticia contra el pueblo, luchar por la defensa de los derechos y libertades políticas de las masas trabajadoras, tenemos el inalienable derecho a ejercer nuestro derecho a la protesta mediante acciones políticas de masas con carácter combativo, el pueblo no es el violento, es el Estado.

El pueblo inerme son las masas organizadas que luchan por el respeto a sus derechos y libertades políticas, máxime cuando ente las masas desposeídas desfila un gobierno autoritario y represor con un historial criminal que recurre a la violencia institucional para doblegar la voluntad de luchar de los oprimidos, sin embargo, el pueblo tiene el legítimo derecho a ejercer su derecho a protestar.

¡Alto a la criminalización de la protesta popular!
¡Por la unidad obrero, campesino, indígena y popular!
Frente Nacional de Lucha por el Socialismo

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