Los sofismas emanados del Estado son la antesala de la represión contra el movimiento popular

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Chiapas, México a 3 de marzo de 2019

A los medios de comunicación

A las organizaciones independientes

Al pueblo en general

Los sofismas emanados del Estado son la antesala de la represión contra el movimiento popular

El Colectivo Tsoblej integrante del Frente Nacional de Lucha por el Socialismo (FNLS) emite el siguiente posicionamiento político respecto a la campaña de señalamientos y estigmatización emitida por el Estado contra el FNLS durante la jornada de lucha del magisterio democrático en el estado de Michoacán.

Los crímenes de Estado y de lesa humanidad cometidos en los últimos dos meses contra el pueblo se perpetran en paralelo a una campaña de criminalización y estigmatización de la protesta popular, esta tiene el objetivo de legitimar el actuar represivo del Estado, por lo que constituye continuidad de la violencia institucional contra las masas trabajadoras.

La muestra son las recientes descalificaciones hechas por el gobierno federal y el gobernador del estado de Michoacán hacia la lucha de los trabajadores de la educación quienes exigían solución a sus demandas, y al Frente Nacional de Lucha por el Socialismo (FNLS) por solidarizarse, ambos casos expresan los intentos del Estado por estigmatizar la lucha del pueblo y evitar toda expresión de descontento popular.

Toda organización proletaria se conduce bajo principios político organizativos, uno de ellos es la solidaridad incondicional, y el FNLS materializa este principio en la vía de los hechos como ocurrió con los trabajadores de la educación, porque su lucha le asiste la razón, su causa es justa, sin embargo, el gobierno michoacano no escatimó verborrea para criminalizar el derecho a disentir.

Por ejemplo, el dicho de Silvano Aureoles Conejo de que en la “protesta de los trabajadores de la educación había organizaciones que nada tienen que ver con la educación y que enturbiaban las negociaciones” es la prueba de cómo expresa sus intenciones criminales contra las exigencias de los sectores populares organizados, porque, criminaliza la solidaridad y la protesta popular y las convierte en blanco de la represión.

Ante la muestra de solidaridad y organización popular, el Estado a través del oportunismo y sus personeros comienzan a lanzar una serie de descalificaciones y sofismas que fungen para crear confusión, dividir la organización popular y ejercer la represión selectiva; no es fortuito que en esta nueva administración continúe la campaña de señalamientos dolosos contra la protesta popular, sino que es el intento del Estado por legitimar el cometido de crímenes de lesa humanidad.

Recordamos que bajo los señalamientos de “paramilitares” “grupo de choque” y “radicales” hacia el FNLS, el gobierno chiapaneco intentó justificar la ejecución extrajudicial de nuestro compañero Humberto Morales Sántiz, la desaparición forzada de nuestro compañero Fidencio Gómez Sántiz y el asesinato político de nuestros compañeros Héctor Sántiz López, Víctor Alfonzo Pérez López y diversos escenarios de represión contra nuestros compañeros.

Ésta es la lógica de los dichos y señalamientos vertidos por el Estado y sus agentes, con el objetivo de frenar la organización popular, inhibir la solidaridad entre organizaciones hermanas, dividir al pueblo y su persistencia en allanar las condiciones para la represión contra el conjunto del movimiento popular.

Cabe preguntarse por qué el gobierno federal y estatal de Michoacán se lanzan a descalificar la protesta popular y a las organizaciones independientes, pero guardan silencio ante los crímenes de lesa humanidad cometidos contra luchadores sociales, activistas, defensores de los derechos humanos y periodistas honestos, la respuesta está en que el Estado pretende diluir su responsabilidad en estos crímenes, en otras palabras, lanza la pedrada y esconde la mano.

Junto a la criminalización de la protesta popular descansa la retórica del gobierno federal, ésta es contraria a la realidad, por ejemplo, arguyó que la protesta del magisterio democrático fue de “rebeldes sin causa”, cuando la causa de toda protesta popular nace de las condiciones de explotación y opresión en las que vive el pueblo mexicano, de la necesidad de las masas explotadas por transformar esta realidad de pobreza y muerte.

Mientras no se detenga la violencia de Estado contra el pueblo, todos sus argumentos que hacen referencia a que “no hay crisis de seguridad” o que hay que recurrir a la “conciliación y al dialogo” tocaran la línea de la demagogia pura, mientras guarde silencio por los crímenes cometidos contra el pueblo y no se enjuicie y castigo a los responsables se evidenciará su carácter pro-empresarial alejado de ser un “gobierno del pueblo”.

El movimiento popular en estos momentos debe cerrar filas ante la escalada represiva y oportunista, debemos denunciar a aquellas posiciones que buscan la conciliación de clases y minar la combatividad de las masas, es necesario anteponer la combatividad y la creatividad para desenmascarar el carácter criminal y opresor del régimen.

¡Alto a la criminalización de la protesta popular!

¡Ni perdón, ni olvido!

¡Por la unidad obrero, campesina, indígena y popular!
Frente Nacional de Lucha por el Socialismo

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