El FNLS expresa su más enérgica condena por la cobarde ejecución extrajudicial del campesino Manuel Martínez Bautista

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Ciudad de México a 29 de diciembre de 2018

A la opinión pública

El Frente Nacional de Lucha por el Socialismo (FNLS) expresa su más enérgica condena por la cobarde ejecución extrajudicial del campesino Manuel Martínez Bautista el pasado 24 de diciembre en la comunidad de Crisolco municipio de Yahualica, Hidalgo. El cometido de este crimen de Estado expresa la respuesta que reciben las comunidades organizadas por la defensa de un pedazo de tierra para trabajar, en su consumación se encuentra la operatividad conjunta de los cuerpos policíacos, autoridades municipales y estatales.

El antecedente inmediato de este crimen es la agresión que sufrieron integrantes de la comunidad de Crisolco el pasado mes de noviembre, donde un grupo numeroso de personas de la comunidad de Pachiquitla agredieron a quienes se encontraban en las tierras de cultivo, robaron la cosecha y detuvieron de forma ilegal y arbitraria al comunero Celerino González.

La impunidad con la que operaron no deja lugar a dudas de la complicidad de las autoridades municipales y estatales para despojar a comuneros organizados en la defensa de la tierra. No es casual que los cuerpos policíacos traten de mantenerse al margen, en una franca actitud de simular justicia. Resulta inamisible que no observaran oportuno seguir el rastro que dejó el victimario porque ello indicaría la coordinación con las instituciones gubernamentales que garantizan impunidad a los perpetradores de crímenes de esta envergadura.

El proceder doloso y omiso de las autoridades periciales del municipio de Huejutla es un indicativo de la red de impunidad que pretende cobijar a los perpetradores de tan abominable crimen. Reducir su labor únicamente al levantamiento del cuerpo y no dar indicios de investigación que pueda dar con los responsables es una actitud cómplice que desnuda toda una de complicidad en el cometido de crímenes contra el pueblo organizado.

El crimen cometido contra el comunero Manuel Martínez Bautista y Celerino Gonzáles es la expresión de la violencia de Estado que azuza al comportamiento criminal de sujetos descompuestos que se venden por unas cuantas moneda, es la violencia que emana de las estructuras de poder económico y político que privilegia el interés de unos cuantos a costa de la sangre del pueblo trabajador.

Es clara la injerencia de las autoridades gubernamentales tanto estatales y federales, unas por comisión y otras por omisión, pero todas están al corriente de los acontecimientos sin que hasta el momento efectúen mecanismos concretos para resolver el problema agrario. Por el contrario, incentivan los bajos instintos de sujetos descompuestos para objetivar crímenes contra los de su misma clase.

Queda demostrado que los cuerpos policíacos y sus estructuras de mando no defienden a los campesinos pobres, para ellos los toletes, las balas… les toca poner los muertos mientras los perpetradores gozan de total impunidad. La verdad está expuesta, los hombres con insignias son los encargados de reprimir y objetivar el terrorismo de Estado.

La magnitud del crimen expresa el odio de clase que destilan los autores materiales e intelectuales, es el intento de generar un escarmiento a quienes deciden organizarse y luchar por sus derechos de manera independiente, es un crimen que destila su esencia contrainsurgente y que pretende inhibir el surgimiento de la conciencia de clase entre los oprimidos.

La ejecución extrajudicial del campesino Manuel Martínez Bautista es la manifestación del poder caciquil que se mantiene en determinadas regiones de la huasteca hidalguense, evidencia la operatividad de grupos de choque en una franca acción paramilitar, el mismo actuar con el que operaron en la década del 70 y 80 del siglo pasado.

Exigimos una investigación exhaustiva del crimen hasta dar con el o los responsables materiales e intelectuales de tan abominable crimen, la restitución de las tierras despojadas por este grupo de provocadores y el cese al hostigamiento a las comunidades organizadas de manera independiente.

Responsabilizamos a los tres niveles de gobierno de la integridad física y psicológica de los campesinos de la comunidad de Crisolco y de la familia de Manuel Martínez Bautista. Hacemos un exhorto a los organismos de derechos humanos para que se pronuncien contra este acto que violencia vulnera múltiples derechos humanos de la víctima, su familia y compañeros de lucha.

Frente Nacional de Lucha por el Socialismo
(FNLS)

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