Tinta socialista No 40. La defensa de la educación pública es una lucha que llama a la coordinación de todos los sectores populares

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15 de mayo de 2018

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La reforma educativa de carácter neoliberal impuesta en el país representa una afrenta al derecho a la educación del pueblo mexicano y a los trabajadores de la educación que conforman el movimiento magisterial democrático, anula de facto el derecho popular a recibir una educación científica y digna, a la vez que cercena la fuente del sustento diario de miles de trabajadores docentes y de intendencia del rubro educativo.

La defensa de la educación pública es una lucha que llama a la coordinación de todos los sectores populares, donde la combatividad colectiva sea la que identifique cada acción política de masas. La renuncia a la actividad con este carácter significa poner al movimiento popular a merced de los verdugos del pueblo, quienes con su vara inquisidora objetivan el terrorismo de Estado a través de miles de crímenes de lesa humanidad.

El avance en la imposición de las reformas neoliberales golpea a cada sector del pueblo de acuerdo a particularidades específicas, no obstante, cada una de ellas manifiesta una exigencia puntual de la oligarquía nacional y del extranjero, las cuales en su conjunto refuerzan los grilletes de la explotación y opresión capitalista.

En plena carrera por la sucesión presidencial, las propuestas de candidatos coinciden en su generalidad con la continuidad de la profundización del régimen neoliberal; los discursos no tienen diferencia alguna con la del actual mandatario presidencial, de “desarrollar una educación de buena calidad” para los niños, arengas que repiten los actuales candidatos, lo que devela su compromiso con la oligarquía agrupada en Mexicanos Primero.

Estos empresarios quieren hacer de la educación una simple mercancía, donde sólo puedan acceder a ella aquellos que económicamente puedan sufragar sus estudios, como dijo el candidato José Antonio Meade de la coalición Todos por México, “voy a impulsar la educación de calidad con las escuelas de tiempo completo para que los mexicanos elijan la mejor opción que les convenga”, en palabras llanas propone continuar con la privatización de la educación para formar sujetos dóciles a la explotación, seres enajenados imbuidos en un círculo vicioso consumista.

Es fácil advertir en las promesas de campaña a los personeros de la continuidad del régimen, hombres y mujeres que fueron paridos y formados en la estructuras del Estado. Por ello, hay poco margen para determinar la “mejor opción” en función de que esta reforma neoliberal se encuentra en correspondencia a exigencias empresariales, las cuales tienen sustento en las entrañas del sistema económico, por lo que los cambios o modificaciones van más allá de los deseos personales.

Lo cierto es que los afectados directos por los efectos de esta medida neoliberal son los integrantes del gremio magisterial en su conjunto, quienes ya padecen las secuelas nefastas de la política represiva del gobierno mexicano; miles de despidos injustificados, retención de pagos, faltas administrativas, prisión por motivos políticos, ejecuciones extrajudiciales, desapariciones forzadas… son algunas de las pruebas irrefutables que expresan la naturaleza fascista de esta reforma neoliberal, la cual consiste en minar la acción combativa de los trabajadores de la educación.

El movimiento magisterial padece las mismas consecuencias de la violencia institucional y el terrorismo de Estado del actual gobierno mexicano, no puede ser de otra manera en tanto que son parte del movimiento popular, en la vía de los hechos defienden sus derechos laborales, sindicales, así como la educación científica y popular para las masas proletarias.

Defender la educación pública como un derecho conquistado a través de décadas de lucha, no es privativo del gremio magisterial, corresponde al conjunto del movimiento popular hacer la defensa combativa para hacer frente a esta embestida neoliberal, la coordinación nacional en las acciones de masas es una necesidad imperiosa, para que en lo sucesivo descuelle en la unidad de todo el pueblo en lucha contra sus opresores.

La lucha contra el enemigo común de los explotados y oprimidos se cruza inexorablemente con la lucha frontal contra el aliado de la burguesía: el oportunismo, quien se caracteriza por adoptar la ideología reaccionaria en el seno del movimiento popular; sus concepciones políticas rayan en lo absurdo, con frases trilladas y grotescas pretenden ocultar su actitud pusilánime y en los momentos álgidos donde la correlación de fuerzas exige audacia y creatividad, pierden combatividad y colocan a las masas en el flanco de la represión.

Desde estas posiciones medrosas impulsan acciones mediante el “simbolismo”, táctica de lucha que sostiene un rancio sentimiento filisteo con el argumento de no “provocar” la represión. En los hechos significa no entender el carácter de clase de la violencia y que ésta emana únicamente del Estado, con estas reflexiones minan la combatividad, expresan su estrechez política y se ponen como un dique al desarrollo cualitativo de la lucha.

El cometido de crímenes de Estado y de lesa humanidad contra el movimiento magisterial es una realidad inocultable, no obstante, en las mesas de discusión y análisis parecen pasar desapercibidos. Merece mucha más atención las dulces promesas electoreras de poner un alto a las reformas a cambio del voto. Una verdad es indiscutible, pueblo que olvida a sus víctimas se convierte en el aliado silencioso de los opresores.

El gobierno mexicano echa andar toda su maquinaria represiva para impedir la unidad del conjunto del movimiento popular a través de la represión y el terrorismo de Estado. En el actual momento coyuntural, el oportunismo se presenta en todo su esplendor como aliado fiel de la burguesía, a través de éstos elementos descompuestos pretende conducir a las masas a derroteros inciertos, al tiempo que regurgitan señalamientos dolosos para sumarse a la campaña de criminalización del organizaciones del movimiento popular.

Es imposible derogar la reforma educativa sino se desarrollan acciones políticas de masas de gran envergadura, sino se acciona en coordinación con todos los sectores del pueblo, sino se logra romper con los rasgos del espontaneísmo que aun distinguen a la práctica política; si el gobierno mexicano reprime y comete graves violaciones a los derechos humanos, modifica el marco jurídico constitucional a sus propios intereses, ¿por qué desarrollar acciones pacíficas y el simbolismo vulgar?
Los presos, torturados, detenidos desaparecidos… las miles de víctimas del terrorismo de Estado son reales y objetivos, entonces no hay razón para actuar de manera metafórica, la represión es literal y en esta tesitura debe converger la lucha popular. Abandonar la combatividad, es fortalecer el actuar del Estado policíaco militar, impuesto para apuntalar la implementación de las medidas neoliberales.

Combatir al régimen desde adentro se torna difícil, apostar al “menos peor” en determinadas coyunturas políticas tampoco es la solución, la lucha contra el régimen parte del reconocimiento de las formas de lucha que el pueblo adopta y las crea al fragor de la lucha de clases. En este sentido el pueblo es muy vasto y cada esfuerzo coadyuva en la pugna por la transformación cualitativa de la sociedad.

La discusión sobre la participación o no en el proceso electoral consume tiempo valioso en muchas asambleas populares, debate que a la larga distrae a las masas proletarias de sus objetivos históricos. La lucha electoral existe independientemente de la voluntad personal de individuos, lo mismo las diferentes formas de lucha, pero cada una se conduce por sus métodos y estilo de trabajo y, en determinado momento confluirán en un solo torrente de lucha.

A los trabajadores de la educación les espera arduas jornadas de lucha, misma que no es posible desarrollar sin la mínima coordinación con sus hermanos de clase; el interés oligárquico pende cual espada de Damocles sobre el cuello del pueblo y sus organizaciones, ante tal escenario es preciso avanzar en el desarrollo de métodos y formas organizativas cualitativamente superiores.

Las disertaciones políticas no deben encajonarse en el argumento de que los tiempos son diferentes para justificar el abandono de la metodología de lucha independiente porque estas expresiones tienen sustento ideológico en el sentimiento de frustración; no hay justificación para abandonar el barco de la independencia política, económica e ideológica del Estado y el oportunismo, porque con esta renuncia se pretende arrastrar a las masas al extravío político en las fisuras del régimen caduco.

Frente Nacional de Lucha por el Socialismo (FNLS)


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