Testimonio de Ollin Amaro Ayometzi, estudiante de la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla e integrante del Frente Nacional de Lucha por el Socialismo en Puebla, detenido de manera arbitraria junto con otros 12 compañeros el pasado 29 de junio

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La lucha por el socialismo es la tarea histórica del proletariado en nuestro país y en el mundo, sin embargo, en el camino aquellos que luchamos por el ideal socialista tenemos la obligación de hacerlo también contra los crímenes de lesa humanidad que desde las estructuras del Estado se perpetran con la intención de frenar el descontento del pueblo y la organización del mismo.

En ese sentido, como Frente Nacional de Lucha por el Socialismo (FNLS), desde nuestros orígenes en el MDI, hemos emprendido la lucha por la presentación con vida de todos los detenidos desaparecidos por motivos políticos en el país; es así que desde el año 2007 abrazamos la exigencia de la presentación con vida de los revolucionarios Gabriel Alberto Cruz Sánchez y Edmundo Reyes Amaya, ambos reclamados por el Partido Democrático Popular Revolucionario- Ejército Popular Revolucionario (PDPR-EPR), lucha que a más de diez años ha permitido desenmascarar la responsabilidad del Estado en la ejecución de dicho crimen.

No obstante, la venganza del Estado se ha expresado en la represión sistemática en contra de nuestro proyecto organizativo, como lo ha sido el intento de ejecución extrajudicial de 5 de nuestros compañeros en la Ciudad de México; el asesinato político de nuestro compañero Héctor Sántiz López, la detención desaparición de Fidencio Gómez, y la reciente ejecución extrajudicial de nuestro compañero, el niño de 13 años de edad, Humberto Morales Sántiz, el pasado 28 de febrero del presente año, quien fue encontrado con evidentes huellas de tortura en el cuerpo y un disparo en la cabeza; todos estos crímenes han sido cometidos en el estado de Chiapas, entidad gobernada por la alianza PRI-PVEM-PANAL.

Esta sistematicidad represiva, evidencia la intención del Estado mexicano de exterminar a nuestra organización y con ello a la alternativa que representamos como proyecto político en el país y sobre todo en aquellas regiones en donde mantenemos presencia y hemos generado fuerte arraigo en el pueblo.

En el marco de la exhumación del cuerpo de nuestro compañerito Humberto por parte del equipo de Expertos Argentinos en Antropología Forense (EAAF), nuestro FNLS emprendió una serie de acciones políticas de masas con el objetivo de dar a conocer el caso. En ese contexto el día 29 de junio, un contingente de más de 40 compañeros de la organización incluidos comisionados de otros estados de la república, nos encontrábamos volanteando en las inmediaciones de la caseta de Chiapa de Corzo, cuando cerca de 100 elementos del mando único, sin mediar palabra, arremetieron en nuestra contra. En todo momento intentamos retirarnos con la intención de evitar el enfrentamiento, sin embargo, la consigna de los cuerpos policiacos fue la agresión directa y reventar la acción política.

Con el uso de gas lacrimógeno, golpes y todo tipo de vejaciones fuimos detenidos ilegalmente 13 compañeros, de los cuales 4 eran mujeres. Un comandante de la policía estatal, ordenaba que se nos detuviera a todos los que pudieran; al mismo tiempo un grupo de granaderos comenzó a causar destrozos en las instalaciones de la caseta, diciendo que era para que “nos los cargaran a nosotros”.

Al principio un grupo de compañeros intentamos resistir al avance de los granaderos con la intención de que los demás compañeros pudieran retirarse, sin embargo como ya lo mencioné, fue inmediata la acción violenta y las detenciones; a corta distancia de mí, entre 8 o 9 granaderos tenían rodeado a Manuel, compañero indígena de 25 años, golpeándole con toletes y escudos por lo que intervine para auxiliar al camarada, ambos logramos escabullirnos, pero algunos metros después, varios granaderos me tiraron y comenzaron a golpear con todo lo que llevaban, escudos, toletes e inclusive un palo de hockey.

Durante algunos minutos me tuvieron tirado en el piso entre varios, cada granadero que pasaba cerca de mí se aproximaba a asestarme alguna patada, puñetazo o golpearme con lo que trajeran en la mano; para ese momento, me era difícil poder moverme, ya que entre dos me tenían sujetado de los brazos y uno más recargaba su rodilla en mi cara; A lo lejos podía escuchar que seguían deteniendo y golpeando tanto a compañeras como a compañeros y a todos nos subieron encimados en la batea de una sola patrulla.

Cabe mencionar que antes de ser subido a la patrulla, fui despojado de mis pertenencias, dentro de las que se encontraban, mi cartera con identificaciones, tarjetas bancarias y 900 pesos en efectivo; lentes y mi teléfono, así como una mochila que pertenecía a una compañera y que en ese momento yo portaba.

De repente me percate que traían detenida a una persona más a la cual no reconocí, un señor que viajaba con su familia en su vehículo y que por indignación se bajó a filmar los excesos cometidos en nuestra contra y al cual trataron con la misma brutalidad que a nosotros, acto que nos llenó de indignación por la saña con la que fue tratado y por lo que exigimos que fuera soltado ya que no teníamos ninguna relación con él y aunque al final lo dejaron ir, no deja de ser condenable el acto represivo en contra del valioso gesto de solidaridad mostrado para con nosotros.

Cuando ya nos habían detenido a los 13 compañeros, un sujeto el cual iba como responsable del operativo se nos acercó y dio la indicación de que a mí me separaran de los demás, que conmigo se la iban a “cargar” y dar “trato especial”; me pasaron a la batea de otra patrulla, obligándome a ponerme boca abajo, entonces un policía comenzó a pegarme con la culata del fusil mientras otra decía que me violarían con el cañón de éste; en la misma patrulla subieron a dos compañeros más, a los cuales también los obligaron a ponerse boca abajo.

Durante el trayecto del lugar de la detención a la fiscalía de Chiapa de Corzo nos amenazaron con torturarnos y desaparecernos, además de que el mismo sujeto que portaba el fusil me iba encañonando en la nuca; les exigimos en ese momento que se apegaran a los protocolos legales de detención y que dejaran de excederse contra nosotros, que nuestro proceder y acciones se encontraban en el marco de la legalidad, pero que sobre todo contenían la legitimidad de la exigencia de justicia por la ejecución extrajudicial de nuestro compañero Humberto.

Siendo la 9:00 am, llegamos a las instalaciones de la Fiscalía, sabíamos que para ese momento, nuestros compañeros en las diferentes zonas del país en las que tenemos presencia se encontraban emprendiendo acciones políticas de masas con la exigencia de nuestra libertad y también con la demanda de que fueran respetados nuestros derechos humanos, puesto que las diferentes dependencias como la Fiscalía, se había negado hasta ese momento a dar información sobre nuestro paradero.

Las acciones de nuestro FNLS logró que el trato hacia los que estábamos detenidos se modificara parcialmente y los tratos denigrantes se mesuraran, más no por la buena voluntad o entendimiento de los agentes del Estado.

Todos los compañeros nos reservamos nuestro derecho a declarar, sabíamos que el compañero abogado tenía la responsabilidad de concluir con las diligencias correspondientes a la necropsia, que realizaba el equipo de expertos argentinos forenses al cuerpo de nuestro compañero Humberto y entendíamos la gran importancia que esto tenía.

Durante nuestra detención en la Fiscalía de Chiapa de Corzo, se nos pretendió negar la llamada para poder dar aviso a los compañero sobre nuestro paradero, fue hasta aproximadamente las 2 de la tarde que ante nuestra constante exigencia, logramos hacer una sola llamada; a esa misma hora, una comisión de compañeros del FNLS en compañía del comité Cerezo lograron llegar hasta al lugar donde estábamos detenidos y fueron ellos los que nos comunicaron que el Estado pretendía ilegalmente fincarnos responsabilidad por los delitos de ataques a las vías de comunicación y pandillerismo.

Nosotros, pese a saber de nuestra detención ilegal, éramos conscientes de que con ello el Estado pretendía impedir los trabajos de exhumación del compa Humberto, nunca perdimos la confianza en la organización. Durante el transcurso de la tarde, más compañero fueron llegando, todos ellos se sumaron con disposición de luchar por nuestra libertad.

Es necesario resaltar la actitud asumida por nuestras compañeras detenidas, que en ningún momento dejaron caer o doblegar la moral, fueron ellas las primeras en evitar la agresión que un policía ministerial pretendía hacer en mi contra por haberle confrontado por tomar fotografías a un par de compañeros y exigirle que respetara el procedimiento legal establecido.

Durante la detención nunca dejamos de realizar el ejercicio pleno de nuestros derechos, por lo que solicitamos la presencia del fiscal para requerirle que fueran entregadas nuestras pertenencias robadas durante el operativo; por ello se presentó el fiscal y el comandante del operativo al que confrontamos señalándolo como responsable de la represión, de nuestras lesiones y el hurto cometido en contra de nosotros, suficientes causas para haber sido detenido. A lo que la actitud de ambos funcionarios fue el guardar silencio.

La fiscalía simulando respetar el “debido proceso” quiso imponer a un abogado del tribunal, situación a la que nos negamos rotundamente porque sabíamos que mediante argucias intentarían configurarnos los delitos por los que presuntamente estábamos detenidos.

Alrededor de las 6:00 pm llegó el compañero Damián, nuestro abogado, en compañía de dos abogados integrantes de la sección 40 del magisterio democrático; de igual forma llegaron compañeros de la sección 7 de la CNTE quienes de inmediato emplazaron a la Fiscalía a dejarnos en libertad.

Es ante la presión política ejercida por nuestro FNLS, en diferentes zonas geográficas del país, que la fiscalía plantea que nos dejarían en libertad, sin embargo, siendo aproximadamente la 1 de la mañana, sin mayor aviso ni explicación, ingresaron cerca de 40 policías al lugar en el que nos encontrábamos, quienes nos empezaron a subir nuevamente en patrullas, tres en cada una y escoltados por 7 elemento. Vale la pena resaltar que para trasladarnos se empleó un convoy de 10 camionetas de la fuerza civil y dos camiones antimotines.

No teníamos certeza a dónde nos llevarían, incluso pensamos en la posibilidad de que se nos estuviera trasladando para consignarnos, al cabo de aproximadamente 40 minutos de viaje llegamos a las instalaciones de la Fiscalía General del Estado, en la ciudad de Tuxtla Gutiérrez, en donde más de cien policías de diferentes corporaciones montaron una fila mientras se nos indicaba que nos pegáramos en hilera a la pared, de esta manera nos ingresaron a los separos. Estando ahí, a la mayoría de los compañeros les tomaron huellas dactilares, situación que se encuentra fuera de los procedimientos legales, sin embargo a mí no me fueron tomadas.

Para esos momentos, sabíamos que nos enfrentábamos a la disyuntiva de que se venciera el término constitucional de 48 horas que bien podría ser extendido a 72, pero que después de ese plazo se ejercería acción penal sobre nosotros; mientras tanto las acciones de denuncia y movilización de nuestros compañeros no cesaban, siendo las 2:00 pm nos comunican que saldríamos en libertad.

Conseguimos nuestra libertad resultado de las acciones políticas de masas combativas, en conjunto con organizaciones hermanas populares y de derechos humanos no gubernamentales.

En lo personal, me siento satisfecho de mi organización y con la moral en alto, ante la combatividad y congruencia de todos y cada uno de los que ahí nos encontrábamos detenidos y los que afuera nunca dejaron de luchar.

¡POR LA UNIDAD OBRERO, CAMPESINA, INDÍGENA Y POPULAR!

FRENTE NACIONAL DE LUCHA POR EL SOCIALISMO-PUEBLA

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