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ANÁLISIS. Fascismo, Neofascismo y profascismo
Viernes 19 de diciembre de 2025, por
Michoacán, a 19 de noviembre de 2025
A la opinión pública
La victoria de José Antonio Kast en Chile representa el avance del fascismo en América Latina, fenómeno que se debe a la persistencia de la crisis estructural del capitalismo a nivel internacional que obliga a la burguesía imperialista imponer gobiernos más represores, autoritarios, demagógicos, antipopulares y de tendencia fascista; máxime cuando el mayor representante del capitalismo, los Estados Unidos de Norteamérica tiene la necesidad de garantizar su dominio sobre los países americanos y crear las condiciones que le permitan saquear recursos estratégicos para tratar de sobrevivir a la crisis que lo carcome desde sus propias entrañas.
El fascismo es producto de la crisis capitalista expresada en su vertiente económica y política, la primera se distingue por el bajo crecimiento económico de los países capitalistas, la acumulación de mercancías que no pueden realizarse y terminan almacenadas en los stocks, el incremento de la deuda pública y el endeudamiento con la banca monopolista, desempleo, pobreza, negación de derechos humanos a la población entre otros factores que llevan a la segunda vertiente que se manifiesta el incremento del descontento popular y la protesta y la incapacidad de la democracia burguesa por otorgar legitimidad al régimen. Todo esto pone en riesgo la sobrevivencia del actual modus vivendi del capitalismo.
Bajo este contexto las tendencias más reaccionarias, chovinistas, xenofóbicas, racistas y agresivas de la burguesía levantan cabeza en forma de fascismo, de tal manera que, para mantener el status quo, ejercen mayor violencia de clase contra los trabajadores, demostrando que “El fin principal del fascismo consiste en salvaguardar el régimen capitalista, en liquidar los derechos y libertades democráticos en el interior del país, aplastar el movimiento obrero y de liberación nacional y preparar y desencadenar guerras agresivas.” (Diccionario de Filosofía Marxista, Blaugberg, 1978)
Los principales referentes del fascismo del siglo XX: Italia, Alemania, Japón y España, brillaron por su convicción anticomunista y dictatorial al momento de coartar todas las libertades como el derecho a organizarse y a manifestarse y reprimir a todo movimiento progresista y comunista; su concepción racista, xenofóbica y chovinista les permitió cometer innombrables crímenes contra la humanidad, desde los campos de concentración nazis, la masacre de Nanking hasta el bombardeo de Guernica, evidencian que en esencia, el fascismo tiene una convicción genocida, no por nada fue quien inauguró diversas prácticas de terrorismo de Estado (paramilitarismo, desaparición forzada y ejecuciones extrajudiciales) que se ejecutan actualmente contra el pueblo; así mismo, para mantener el poder político se basan en la militarización de la vida pública y el control social de la población, donde este último se caracteriza por una amplia y masiva política de demagogia y asistencialismo social.
Tales regímenes fascistas no pudieron haber llegado al poder ni sostenerse sin el apoyo de importantes oligarcas industriales y financieros y del imperialismo, sólo así puede explicarse como lograron desencadenar una Segundad Guerra Mundial, misma que dirigieron principalmente para aniquilar a la Unión Soviética, aplastar el movimiento comunista en Europa y conquistar nuevos territorios y mercados en Asia y África (exigencia burguesa tras la crisis conocida como La Gran Depresión).
En esta lucha contra el fascismo los comunistas fueron quienes asumieron la mayor carga de tal manera que ofrendaron la mayor cifra de vidas para derrotar a esta bestia sedienta de sangre. La entrega y heroísmo de los soviéticos en la batalla de Stanligrado y en Berlín, la lucha de resistencia antijaponesa del pueblo chino con el Partido Comunista de China a la vanguardia y el noble sacrificio de los partisanos permitieron derrotar al fascismo. Por más que desde la prensa burguesa e imperialista se trate de deformar la historia y convencer al mundo de sus mentiras, nada puede ocultar que la victoria de la Segunda Guerra Mundial se debe a los comunistas, es decir, el socialismo derrotó lo más reaccionario del capital.
Sin embargo, como una madre que abraza a su hijo, el imperialismo norteamericano extendió sus brazos para proteger al fascismo, muchos criminales de guerra nazis no llegaron a pisar los tribunales, sino todo lo contrario, fueron protegidos y designados para ocupar importantes cargos en la OTAN y la CIA, otros fueron enviados al continente americano donde se les premió con una vida nueva.
Mientras tanto, el imperialismo promovió una política contrainsurgente donde aplicó los métodos y violencia aprendidos por el fascismo, en su práctica injerencista impusieron dictaduras militares que cometieron crímenes de lesa humanidad contra sus propios pueblos en beneficio de la dictadura del capital, así es como se inicia y se dispara el fenómeno de la desaparición forzada y las ejecuciones extrajudiciales para acallar toda voz de protesta y frenar el avance del ideal socialista en América. La Escuela de las Américas es prueba de ello.
A inicios del siglo XXI, donde el mundo capitalista pasa por una crisis que no ha podido superar desde el 2008 y que tuvo una nueva recesión en el 2020, quedó demostrado nuevamente el carácter parasitario y decadente de este modo de producción, mismo que contrasta con el crecimiento de los países socialistas como la República Popular China. Mientras en Estados Unidos su población se debate entre la miseria, el hambre y la enfermedad, China ha logrado erradicar la pobreza; mientras el imperialismo norteamericano desata guerras de agresión para facilitar el saqueo, el socialismo chino extiende sus brazos que llegan hasta la Franja de Gaza en forma de ayuda auténticamente humanitaria. ¡Esta es la gran diferencia que indica porqué el socialismo es superior y el por qué se destinan millonarias sumas de dinero en campañas difamatorias!
Ante este contexto que pone en peligro el dominio del capitalismo y la hegemonía del imperialismo norteamericano, este recurre nuevamente al fascismo para repetir la misma estrategia que pusieron en práctica antes de la Segunda Guerra Mundial. Bajo esta línea impulsan el neofascismo para desatar nuevas guerras de rapiña e imponer dictaduras afines a sus planes. Así revivieron el nazismo para implantarlo en Ucrania a través del movimiento banderista (nombrado así en honor al colaborador fascista Stepan Bandera) y así respaldan al sionismo para que pueda seguir cometiendo genocidio contra el pueblo palestino. Ambos países cargan sobre sus hombros millones de víctimas y han desatado ríos de sangre, por si fuera poco, impulsan una política belicosa que puede convertirse en una Tercera Guerra mundial.
En América Latina el fascismo existe una tendencia profascista, es decir, la llegada de gobiernos abiertamente reaccionarios, antipopulares, represores y pro imperialistas como lo son los de Argentina, Perú, el Salvador y próxima y nuevamente el de Chile. Que lleguen por la vía de la democracia burguesa significa que esta nunca figurará como alternativa para los trabajadores de América Latina, pues con ella se justifica la imposición de gobernantes de pensamiento reaccionario y fascista. Los americanos debemos entender que, bajo los esquemas democráticos de la burguesía, nuestros intereses nunca serán representados, solamente el socialismo puede traer una auténtica democracia popular.
México no está exento al contexto internacional por que pasamos, durante toda la historia de nuestro país los sectores más reaccionarios han luchado por conquistar y mantener el poder político, mismo que les fue arrebatado con las Leyes de Reforma, la Constitución de 1857 y la de 1917; por ello se han aliado con potencias extranjeras como ocurrió durante Guerra contra la Intervención Francesa, se agruparon para encabezar la contrarevolución como lo fue la Guerra Cristera y se organizan con grupos y partidos como los Camisas Doradas, los Sinarquistas y el Partido de Acción Nacional (PAN).
Por otro lado, los gobiernos emanados de la democracia burguesa como los de la época del PRI y el PAN son profascistas, basta con recordar las masacres cometidas contra el pueblo como la de Aguas Blancas, Acteal, El Charco, entre otras, la imposición de la militarización del país y el incremento de la violencia de Estado y cometido de crímenes de lesa humanidad como las desapariciones forzadas y las ejecuciones extrajudiciales. A ello le sumamos todo el conjunto de leyes que anulan los derechos del pueblo y lo mantienen bajo la miseria y la pobreza.
Tras la llegada del partido Movimiento de Regeneración Nacional (MORENA) a la presidencia de la república y la mayor parte de los estados del país, esta realidad no ha cambiado, pues la violencia contra el pueblo se ejecuta con más sistematicidad para imponer los proyectos que demanda la oligarquía, se imponen leyes antipopulares que coartan los derechos fundamentales y libertades de los mexicanos, se mantiene e incrementa la presencia de las fuerzas militares en las calles y la vida pública, se busca coartar el derecho a la organización mediante la intensificación del asistencialismo en forma de apoyos y becas, se impone la censura a toda voz que sea incómoda y se encarcela, criminaliza y persigue a quienes luchan por mejorar las condiciones de vida para el pueblo. En pocas palabras, el nuevo partido de Estado no ha traído ninguna transformación, sino la continuidad de las mismas políticas de los partidos anteriores.
En los hechos el actual gobierno en México es de carácter autoritario, demagógico, represor, pro imperialista y profascista; la mayor parte de las medidas impulsadas por la mal llamada “4T” tienden a generar las condiciones para la llegada de un gobierno abiertamente fascista. ¿Estaremos ante la antesala de lo que sería una dictadura de este tipo? Aunque desde la Presidencia de la República se declare que en México nunca llegará un gobierno de la talla de José Antonio Kast, la historia señala que ya hemos pasado por este momento en más de una ocasión y que la presente administración tiene carácter pro fascista y pro sionista.
Ante esta realidad que desde el régimen se pretende ocultar para imponer la narrativa oficial, a los proletarios del campo y la ciudad nos debe de quedar claro que sólo la organización y lucha por el socialismo podrán salvarnos de lo que podría ser la llegada del fascismo a México.
Atentamente:
¡Por la Unidad Obrera, Campesina, Indígena y Popular!
Frente Nacional de Lucha por el Socialismo
FNLS
Frente Nacional de Lucha por el Socialismo