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ANÁLISIS. La transformación revolucionaria que necesita México
Lunes 24 de noviembre de 2025, por
Michoacán, a 24 de noviembre de 2025
En esta conmemoración del 115 aniversario de la Revolución Mexicana de 1910-1917 la presidencia de México sentenció que solamente hay dos caminos: seguir el de la mal llamada “Cuarta Transformación” o regresar al de la corrupción; con ello intenta ocultar a los mexicanos sobre la existencia de una auténtica alternativa que se viene desarrollando en toda la historia del país y que ha tenido presencia organizativa desde hace décadas.
El camino por la emancipación de nuestra nación es largo e inicia con los 300 años de resistencia de los pueblos originarios contra los conquistadores durante la Colonia Española, seguida por la Revolución de la Independencia de 1810 que nos otorgó el derecho de ser una patria independiente y soberana, más tarde la heroica resistencia contra los invasores norteamericanos y franceses, finalmente la Revolución de 1910 para destruir el autoritarismo y desterrar la injusticia y los años posteriores de lucha en exigencia de hacer cumplir las demandas del pueblo y por la defensa de sus derechos conquistados a base de fuego y pólvora. En todas estas etapas destacan hombres y mujeres que hoy se levantan como héroes populares a quienes debemos de honrar por el sacrificio hecho por los mexicanos.
Esta lucha no es ajena a las transformaciones del orden social y económico y la lucha de clases, de encontrarnos en transición entre la comunidad primitiva y el esclavismo, la Conquista impuso un sistema semifeudal-esclavista donde el clero y los españoles figuraron como las clases dominantes que imponían su arbitrio y voluntad; después de la Revolución de Independencia de 1810 la naciente burguesía realizó una intensa lucha por imponer un capitalismo independiente en México, lo cual fue posible mediante la creación de sus pilares jurídicos en 1857 y la consolidación del poder político burgués tras la Constitución de 1917 y el cardenismo.
La Revolución Mexicana de 1910-1917 fue un movimiento de carácter campesino y popular, pero con el asesinato de Zapata y Villa, la burguesía toma la dirección y crea las condiciones necesarias para que las viejas familias oligarcas se consoliden en el poder, convirtiéndose en una revolución democrático-burguesa. Eso no borra las demostraciones heroicas de lucha del pueblo y su conciencia antiimperialista, máxime cuando a punta de fusil obligaron a la burguesía a reconocer varias reivindicaciones populares en la Constitución de 1917.
Sin embargo, los fines de la revolución no fueron cumplidos y el pueblo que vertió su sangre fue traicionado, haciendo que surjan diversas luchas por la tierra, por los derechos laborales, libertades democráticas y la conquista y defensa de derechos fundamentales. Los gobiernos priístas, panistas y morenistas de la dictadura burguesa ejercen una defensa ejemplar de los intereses burgueses, cada administración se ha centrado en despojar las conquistas populares para convertirlos en objeto de ganancia y lucro, sin olvidar que entre ellos existen pugnas internas que en medida que no son contradictorias (pues son parte del mismo poder burgués) pueden llegar a acuerdos, sobre todo cuando ven que la hegemonía burguesa se encuentra en peligro.
Han sido las administraciones morenistas las que más se han fletado a los intereses burgueses, todo el conjunto de reformas y leyes aprobadas hasta el momento tienden a favorecer los intereses empresariales de manera que el despojo de los recursos, la anulación de los derechos a la salud y la educación, la militarización, entre otros, fortalecen el régimen en detrimento de las masas populares, a quienes se les considera como limosneros y se les otorga asistencia social. Esta situación se agrava en estos tiempos de crisis estructural del capitalismo, obligando a la presente administración a imponer más mecanismos de opresión mientras que se niega a resolver las demandas de los sectores populares que salen a las calles a ejercer el sagrado de derecho a la protesta.
Los tiempos precedentes a la Revolución de 1910-1917 se caracterizaron por la opresión política y violencia de clase contra los explotados y oprimidos, la intensa explotación económica hacia los trabajadores, la carencia de derechos y libertades, el despojo de tierras y recursos, una pobreza creciente y miles de muertes por enfermedades curables. Estas imágenes se repiten en la actualidad, por lo que el discurso presidencia queda en demagogia y mentiras a la vez que resulta insuficiente para negar la realidad que viven los mexicanos.
Todo indica que nuestro país demanda una auténtica transformación, una que jamás llegara de la mano de políticos de oficio del régimen ni de mesías o doctores en las ciencias al servicio de los intereses empresariales. El rescate de la nación no está en manos del oficialismo, quien no duda en traicionar los intereses populares, tampoco está en las fervientes arengas de la “oposición” que clama por una nueva intervención extranjera y que se agrupa con los sectores más reaccionarios y fascistas; la salvación sólo puede venir de la lucha de los proletarios del campo y la ciudad organizados bajo las banderas de la lucha por el socialismo.
El socialismo ha confirmado ser la única alternativa para los pueblos del mundo y para México, pues mientras el imperialismo norteamericano es incapaz de escapar de las terribles consecuencias de la crisis mundial del sistema capitalista, los países socialistas como Vietnam, Corea del Norte y la República Popular China cosechan importantes logros, demostrando la cualitativa diferencia entre el capitalismo y el socialismo. Mientras las naciones imperialistas intentan conducir al mundo hacia la guerra, los países socialistas y aquellos no alienados resisten por evitar este trágico escenario.
Todo esto confirma hacia donde debe caminar nuestro país: el socialismo; esta ha sido la propuesta que hemos venido impulsando desde hace décadas como Movimiento Democrático Independiente (MDI), Frente Nacional Democrático Popular (FNDP), Frente Amplio por la Construcción del Movimiento de Liberación Nacional (FAC-MLN) y desde el 2006 como Frente Nacional de Lucha por el Socialismo (FNLS).
La situación del pueblo sólo puede cambiar bajo una verdadera transformación revolucionaria de la sociedad que lleve a la destrucción de los cimientos del régimen capitalista, ningún partido o personaje que se guíe bajo los cánones de la democracia burguesa puede traer otra alternativa, pues lo que presentan siempre son re ediciones de lo mismo.
Que en todas partes se levanten las banderas de lucha del pueblo y las históricas consignas que más tarde que nunca se conjuntan en una sola: ¡A IMPULSAR LA LUCHA POR EL SOCIALISMO!
Frente Nacional de Lucha por el Socialismo
FNLS
Noviembre de 2025
Frente Nacional de Lucha por el Socialismo