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Pugnas interburguesa por el poder político.
Miércoles 19 de noviembre de 2025, por
San Cristóbal de Las Casas, Chiapas noviembre de 2025
A la opinión pública
Toda acción política de masas manifiesta una intencionalidad que bajo el correcto escrutinio desde la lucha de clases se puede determinar el interés de la clase a la que obedece y por ende beneficia.
Si la acción está encauzada a transformar el orden establecido que imponen las relaciones sociales de producción en un sistema capitalista, donde el poder económico y político obedece a quienes son dueños de los medios de producción, es decir, a la burguesía, la acción es en beneficio del pueblo trabajador.
Si esta no contribuye al cuestionamiento de un sistema económico oprobioso que perpetúa la condición de explotación económica y opresión política que sufre el pueblo trabajador, por grande que esta sea, estará condenada a la reproducción del orden existente.
Las revueltas que en los últimos años se han desarrollado en distintas latitudes del mundo adjudicadas por la Generación Z, denominadas como “revoluciones de colores” en un primer momento se muestran como legítimas ante la crisis económica, la carencia de oportunidades, la corrupción, entre otras calamidades de los regímenes en donde se presentan, pero una vez que son pasadas por el tamiz de la lucha de clases podemos concluir que han sido utilizadas por los grupos de poder económico y político que pretenden sacar provecho de la inconformidad.
Muchas de esas movilizaciones fueron dirigidas y promocionadas por la CIA, con el fin de beneficiar al imperialismo norteamericano que le permita posicionarse de manera geoestratégica e imponer gobiernos títeres para Estados Unidos.
En México la pasada marcha del 15 de noviembre adjudicada por la Generación Z, lejos de cuestionar el orden establecido y pretender un cambio radical que suponga el combate de raíz a todas esas vicisitudes que son inherentes del sistema capitalista, fue utilizada por quienes representan los grupos de poder político y económico, desde la parte más reaccionaria se planeó e hizo operativa para poder dar golpes al partido hegemónico que hoy gobierna nuestro país.
Si bien, en nuestro país, todos los partidos políticos representan intereses burgueses, los distintos consorcios empresariales le apuestan a cierto partido político para que a través de la democracia burguesa se erijan como su junta administrativa para perpetuar la dictadura del capital, de ahí que la precarización de las condiciones de vida del pueblo tienden a agudizarse a pesar del tránsito entre los distintos partidos políticos que han gobernado México.
Estas movilizaciones inmersas en el espectro político que vive nuestro país, se configura como una manifestación más de las contradicciones burguesas, dónde los partidos políticos en cuestión generan condiciones para acaparar escaños políticos en las elecciones intermedias del 2027, dónde se elegirán 17 gubernaturas, 30 congresos estatales, 500 diputaciones federales y 2 424 presidencias municipales, situación que les permitirá llegar mejor posicionados a las elecciones del 2030.
Esto último representa un jugoso botín para quienes de manera parasitaria han vivido a costa del pueblo, la discusión política de quienes representan los diversos partidos políticos y al interior del propio MORENA, hoy se desgarran las vestiduras para demostrar quién es menos corrupto y quién pueda acaparar mayor base política sin preocuparles el bienestar de millones de mexicanos, cuyo interés político responde únicamente al 1% de la población que es representada por la burguesía mexicana, y que también disputan mayor control político que les permita mantener la venia institucional para incrementar jugosas ganancias en sus negocios.
En esta puja política observamos la verdadera naturaleza del Estado burgués mexicano donde la impunidad, corrupción, el crimen organizado, la injusticia social, así como, la continuidad de un aparato policíaco militar cuyas prácticas de terrorismo de Estado se ejerce para el control del descontento popular, todos estos fenómenos son intrínsecos al capitalismo.
Con todo lo anterior, reafirmamos que la única ruta para la verdadera transformación en nuestro país debe desarrollarse desde la organización independiente, fuera de los marcos institucionales que reproducen los vicios de la democracia burguesa, y que son los trabajadores del campo y la ciudad quienes deben transitar de la inconformidad que este régimen oprobioso genera para convertirse en sujetos políticos capaces de transformar su realidad a través de la lucha por el socialismo.
La lucha socialista no es exclusiva de una generación o de algún sector laboral, es un campo de acción que está abierto para incorporarse de manera voluntaria y consciente para todo aquel que pretende poner fin al detrimento de la condición humana que nos impone el capitalismo, es ante todo una acción colectiva del pueblo trabajador que se sintetiza en la unidad obrera campesina hasta lograr su fin último, la del derrocamiento del sistema capitalista.
¡Por la unidad obrera, campesina, indígena y popular!
Frente Nacional de Lucha por el Socialismo
FNLS
Frente Nacional de Lucha por el Socialismo