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El hartazgo e indignación popular sin organización facilitan la represión
Miércoles 5 de noviembre de 2025, por
Michoacán, a 5 de noviembre de 2025
A los medios de comunicación
A la opinión pública
El asesinato del presidente municipal de Uruapan, Carlos Manzo Rodríguez, desató una ola de indignación en algunos sectores del pueblo michoacano, motivando hasta el momento varias protestas que en algunos municipios han culminado en la represión de parte de la Guardia Civil. Hasta este punto pareciera que se trata de un movimiento popular, sin embargo, es necesario tener claridad en cuanto a las formas, características, consignas y fines.
Cuando la crisis política del régimen se agudiza, la política burguesa adquiere formas más violentas cuando se trata de dirimir las contradicciones interpartidistas, antes de Carlos Manzo, varios presidentes municipales y personas que participaban en algún partido político oficial fueron asesinados, lo cual expresa en cuando no hay acuerdos entre ellos, la solución es el derramamiento de sangre.
Es un hecho que bajo la figura del sobrero se construyó una imagen que despertó simpatía, por lo que las protestas realizadas hasta el momento levantan viejas reclamaciones como la justicia, pero desde la distancia se intenta aprovechar el espontaneismo de las masas para conducirlas hacia las pugnas interburguesas. Así como la burguesía del siglo XVIII utilizó al proletariado para destronar a la aristocracia feudal, los grupos políticos en conflicto buscan guiar el descontento popular hacia el logro de sus intereses mezquinos y revanchistas.
Esto no quita legitimidad a las protestas, la exigencia de justicia y de cese a la violencia que azota el estado son reclamaciones populares que hasta la fecha han sido opacadas con la impunidad y falta de voluntad política del gobierno estatal encabezado por el Lic. Alfredo Ramírez Bedolla. Es necesario recordar que dicha violencia tiene un carácter de clase y emana desde el aparato estatal burgués, quien ejerce la represión hacia estudiantes, campesinos, obreros, trabajadores de la comunicación, organizaciones populares independientes y demás sectores del pueblo.
Por ello son tendenciosas las declaraciones del diputado Guillermo Valencia del Partido Revolucionario Institucional (PRI), quien declara que el gobierno de estado no le hace nada a “los de Tiri, Arantepakua ni a los del FNLS”, esto muestra que en el pueblo organizado solo ve delincuentes, por lo que sus expresiones criminalizan la protesta y el descontento popular, además, al momento de diferenciar entre “buenos” y “malos” manifestantes, asume una postura racista que siempre ha distinguido al viejo PRI.
El pueblo de Michoacán ha acudido a protestar de manera pacífica, muchas personas lo hacen con sana intención, pero es notorio que quienes desde la distancia impulsan las manifestaciones en la ciudad de Morelia buscan otros fines, mas no la justicia ni el juicio y castigo a los responsables. Mientras el pueblo ejerce el derecho a protestar, determinados sujetos provocadores y elementos del anarquismo ejercen una violencia que alimenta la catarsis y el radicalismo pequeñoburgués, dando así la justificación necesaria para que los cuerpos policiacos salgan a ejercer la represión.
Debido a la “acción directa” de estos sujetos que terminan sirviendo como instrumento para legitimar la represión, el pueblo es usado como carne de cañón y sobre el recae el abuso policiaco, las detenciones arbitrarias, agresiones con gases lacrimógenos y balas de goma o de pintura.
Pero el asesinato de Carlos Manzo también es utilizado desde el oficialismo, desde el gobierno del estado se justifica el cometido de violaciones a los derechos humanos mientras que la presidencia de la república anuncia más medidas de inteligencia y espionaje y fortalecimiento de los cuerpos represivos. Por otro lado, el imperialismo norteamericano utiliza la figura del sobrero para alimentar sus ansias por llevar a cabo una intervención militar en suelo mexicano.
El derecho a la protesta es inalienable y necesario sobre todo en un país donde reina la injusticia y la impunidad, este debe ejercerse de manera organizada, pues de otra manera, el pueblo es carne de cañón. Así mismo, se debe ser cauto en las consignas y propósitos que se persiguen para no ser arrastrados hacia propósitos ajenos a los intereses populares que levantan las demandas de justicia y verdad.
Esto es lo que se desarrolla en medio de la crisis política del régimen, para alcanzar realmente la justicia para el pueblo se requiere conjuntar esfuerzos que coadyuven a la transformación radical de la sociedad, en otras palabras, la instauración del socialismo en México.
Atentamente:
¡Por la Unidad Obrera, Campesina, Indígena y Popular!
Frente Nacional de Lucha por el Socialismo
FNLS
Frente Nacional de Lucha por el Socialismo