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El desastre natural y la responsabilidad del Estado: la miseria del pueblo como negocio de los gobiernos

Lunes 20 de octubre de 2025, por Huasteca

Huasteca y Sierra Oriental. Octubre de 2025

A la opinión pública:

La complicada condición material, económica y psicosocial de las familias que habitamos los pueblos y comunidades organizadas en el Frente Nacional de Lucha por el Socialismo (FNLS) de la región huasteca de Veracruz e Hidalgo, es la misma situación que enfrentan otros hermanos mexicanos en otras regiones del país derivado de dos causas fundamentales, la natural y la política-económica.

La natural, el impacto del fenómeno meteorológico los días 9, 10, 11, de octubre, sus posteriores consecuencias que se fueron presentando en las siguientes fechas, hasta estos momentos, del año que transcurre.

La política-económica, por la determinación clasista y racista de Estado y administraciones en turno. Marginar del desarrollo integral del país y exclusión deliberada de derechos humanos y constitucionales a miles de poblaciones de origen popular, de condición asalariada y trabajadores en la informalidad, tanto en el campo, como a la ciudad.

La primera, es predecible y prevenible hasta cierto punto con la posibilidad de ser una vez más superados, por el desenlace impredecible del fenómeno natural en desarrollo; la segunda, obedece a la ideológica, posición de clase y modo de producción.

Sin embargo, en la interacción, naturaleza y humanidad-sociedades, como un todo inseparable, en ambas causas es determinante la segunda, ideología-modo de producción, es decir, en que régimen se vive, capitalismo o socialismo.

Se clarifica qué, a partir del fundamento ideofilosófico, el régimen y sociedad imperante, se define como Estado y gobierno que, es la prioridad en la vida de un país, la propiedad privada o la propiedad social; lo público o privado; lo individual o colectivo.

En México como país capitalista todo se rige por el interés y la necesidad de la burguesía y su élite. En el hecho se materializa que, todo lo que se construye como prioridad en infraestructura es con base a la ganancia que obtendrá el capital privado. Dejando para mucho tiempo después la construcción de servicios básicos para los sectores populares que habitan regiones o zonas geográficas rurales y urbanas.

Permanente desigualdad que se ensancha y profundiza, al analizar y resolver desde el Estado con base a motivos económicos: (¿Qué se produce, qué mercancías circulan y ubicación geográfica del lugar?); así como, (¿Quién se beneficiara de la ganancia?); sociales (¿Quienes habitan ahí?); políticos (¿Es exigencia económica de la burguesía o demanda popular?).

Aunado a ello, previo, durante y la culminación de la obra, prevalece una distribución diferenciada, en función de que sector social será beneficiado con el servicio, en los aspectos del recurso económico; la calidad y cantidad de materiales empleados. En concreto en la construcción de, caminos de terracería, carreteras, puentes, vados, viviendas, drenaje pluvial y de aguas grises, muro de contención y pavimentación.

Como si no fuera suficiente la negación, escamoteo y engaño al pueblo en la instalación de servicios públicos básicos. La corrupción gubernamental carcome, la fragilidad de origen de la construcción por motivos racistas y clasistas de Estado.

Por lo consiguiente, afirmamos que el fenómeno meteorológico acontecido en estos días de octubre, no es el responsable principal del deslave de cerros, ruptura de terracerías y carreteras; el socavado, arrastre y derrumbe de puentes. Y si es, una responsabilidad de Estado y la administración federal, así como las administraciones estatales de Hidalgo, Puebla y Veracruz.

Apuntando que, no es la primera vez que un fenómeno natural desnuda la esencia y razón de ser burguesa del Estado mexicano, como también, revela la política inhumana y mezquina con que gobierna las administraciones en turno, sin excepción de nomenclatura y colores (PRI, PAN, PRD, MC, MORENA…)
Todos se conducen ante el pueblo, su condición y legitimas de mandas de esa forma. Mediante la parcialidad, indolencia, autoritarismo, simulación, mentira y burocratismo lo que hace más grande la desgracia y desamparo del pueblo damnificado.

De parte de políticos de oficio y gobernantes en turno nunca ha habido prevención −a pesar de que cuenta con un Atlas de Riesgos desde hace más de 15 años− para poner a salvo a familias de sectores populares que habitan por necesidad en zonas de alto riesgo; en condición de marginación, pobreza y miseria, ya sea en la ciudad o el campo, en cinturones de miseria y zonas serranas, respectivamente.

Los daños estructurales materiales a infraestructura pública y familiar-comunitaria, más que destruir servicios públicos básicos, fue arrasar material y políticamente a pauperizados derechos constitucionales y humanos de cientos de miles de familias que, de acuerdo a la Carta Magna del país en su artículo 4º menciona el derecho a la vivienda digna, así como, en tratados internacionales, sobre derechos humanos, es un derecho inalienable.

Acontecida la desgracia social, principalmente para sectores populares por el fenómeno natural, que se multiplica a grado de devastación, por responsabilidad de Estado y gobiernos en turno. Políticos de oficio, gobernantes y opositores dan continuidad a su lucha intestina por cotos de poder y prebendas económicas, utilizando de manera perversa la desgracia del pueblo.

Al mismo tiempo, improvisan soluciones; ejecutan presupuestos para la adquisición de materiales de construcción, alimentos y medicinas. Otra vez, una desgracia del pueblo se convertirá en un jugoso negocio de grandes empresarios y políticos de oficio de la administración vigente.

La respuesta gubernamental en sus tres órdenes, las instituciones civiles, militares y Protección Civil, fue tardía, burocrática, mediática, manipuladora y déspota. Donde destaca, la inconsecuencia en su discurso que la ayuda “llegue sin intermediarios”.

Una vez pasada la fase crítica de la adversidad hace acto de presencia el Ejercito mexicano y la Guardia Nacional en labores de propaganda de estos dos aparatos represivos y del gobierno morenista. Efectivos de estos destacamentos castrenses, impiden el libre tránsito de grupos solidarios de ciudadanos que llevan vivires y utensilios de primera necesidad para los damnificados, obligando a los solidarios que entreguen las despensas en los centros de acopio oficiales, donde los empacan en cajas y bolsas con logotipos del gobierno.

De nueva cuenta la solidaridad natural del pueblo se hizo presente, entre vecinos, de los distintos sectores populares aledaños a las zonas afectadas, como también, de otras regiones del territorio nacional. Acude desde los primeros momentos del acontecimiento, hasta la fecha; solidaridad que, no sólo se mantiene, sino que se amplía, a pesar de la intención de ser mediatizada y acuerpada por el gobierno.

El movimiento de los afectados por el fenómeno meteorológico, así como, la solidaridad popular, no debe terminar con la limpieza de las viviendas, espacios públicos y calles, las soluciones espontáneas y temporales, en los hogares destruidos y de la infraestructura.

Por el contrario, debemos exigir al Estado y gobiernos en turno solución plena, por ser los responsables directos de que el fenómeno meteorológico haya tenido un efecto de devastación y muerte en nuestras vidas.
Nuestra demanda, como FNLS, es de JUSTICIA SOCIAL porque, de manera deliberada, el Estado mexicano y administraciones en turno nos excluye de derechos humanos y constitucionales fundamentales y al mismo tiempo de manera perversa lucra con la desgracia del pueblo pobre.

FRATERNAL Y COMBATIVAMENTE
¡POR LA UNIDAD OBRERA, CAMPESINA, INDÍGENA Y POPULAR!
FRENTE NACIONAL DE LUCHA POR EL SOCIALISMO
FNLS

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