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Ser normalista, no es sinónimo de delincuente
Jueves 4 de septiembre de 2025, por
Ciudad de México, a 4 de septiembre de 2025
A la opinión pública
Ser normalista no es motivo por el que los tres niveles de gobierno hayan ejercido la represión contra estudiantes de la Escuela Normal Rural Carmen Serdán de Tételes, Puebla el día 2 de septiembre del presente año, después de manifestarse contra la reducción de la matrícula de nuevo ingreso que atenta contra el derecho a la educación para jóvenes de escasos recursos, el ejercicio del derecho a la educación no los convierte en delincuentes, criminales son las corporaciones policiaco militares y los tres niveles de gobierno que reprimieron el ejercicio de un derecho legítimo.
A dos días de la declaración de la jefa de Estado de que en su gobierno no se usa la fuerza del Estado para reprimir a nadie, los hechos del 2 de septiembre contra el normalismo rural desmienten la versión del Estado, con la que se oculta y engaña el carácter represivo de este. Es a través de la violencia institucional que se oprime a las voces que exigen solución a sus demandas.
El normalismo es un enfoque educativo que se centra en la formación de docentes a través de las escuelas normales. El normalismo educativo considera a los maestros como los que dirigen el proceso de enseñanza-aprendizaje para educar y formar a los futuros ciudadanos, por lo que el maestro tiene una tarea importante en el desarrollo de capacidades en los alumnos, su práctica pedagogía entre otras tiene que ver con la planeación del contenido pedagógico, evaluación del proceso de enseñanza aprendizaje y la disciplina.
Para la formación integral de un docente, el normalismo considera cinco ejes principales: 1. Académico; el cual tiene que ver con el desarrollo del pensamiento crítico y la capacidad de análisis de los estudiantes, 2. Cultural; en él se promueve la participación en actividades artísticas y culturales y el desarrollo de oficios, 3. Deportivo con este se fomenta el desarrollo físico y la disciplina, 4. Productivo que fomenta la actitud correcta ante el trabajo y la sana interrelación humana y 5. el político; tiene que ver con la participación de actividades académicas organizadas por la FECSM, en las que se realizan círculos de estudio y análisis de la realidad del país, ello con la intensión de que los futuros docentes puedan resolver problemas de la vida en comunidad y contribuir a la transformación social.
Para quien se forma en las normales rurales, ser normalista significa un compromiso para coadyuvar en la transformación de las condiciones de vida en las que se encuentran las comunidades campesinas e indígenas, ya que muchos de los que ingresan a las aulas de las normales son herederos de las condiciones de vida de los campesinos; es decir son hijos, de campesinos.
Para los normalistas, las normales tienen razón de ser, por las condiciones precarias en las que se encuentran las comunidades campesinas e indígenas y consideran que una forma de superar las condiciones oprobiosas en las que se encuentran es a través del acceso a la educación.
Las normales rurales fueron creadas para que los campesinos pudiesen tener acceso a la educación laica y gratuita, tema que en los gobiernos del pasado y el presente no han respetado, porque existen jóvenes que no tiene el recurso económico para acceder al derecho a la educación, por mucho que en discurso cada gobierno que llega a la silla presidencial declara garantizar el derecho a la educación, en los hechos los jóvenes de comunidades tienen que abandonar sus estudios para trabajar de manera asalariada y solventar las necesidades familiares.
La intensión de los gobiernos de cerrar estos recintos académicos es por la nueva etapa de concentración y acumulación de capital, la cual exige la creación de la mano de obra barata certificada para realizar cierto tipo de trabajo que no requiere de un pensamiento crítico ni reflexivo, como lo desarrollan las normales.
La violencia que se dirige contra los estudiantes normalistas ha tenido la intensión de desaparecer estos espacios educativos, productos de la lucha del pueblo desde la Revolución Mexicana. La violencia institucional ha consistido desde la reducción del subsidio para la alimentación, la mejora de las instalaciones, la reducción de la matrícula de nuevo ingreso, hasta los crímenes de Estado y de lesa humanidad como las ejecuciones extrajudiciales y desapariciones forzadas contra los estudiantes que exigen a través de las manifestaciones solución a sus demandas.
Los hechos represivos contra las jóvenes normalistas de Tételes puebla, son condenables, por lo que en el Frente Nacional de Lucha por el Socialismo exigimos cese la represión contra los estudiantes de las normales rurales del país. ¡Ser normalista, no es sinónimo de delincuente!
Fraternalmente:
¡Por la unidad obrera, campesina, indígena y popular!
Frente Nacional de Lucha por el Socialismo
Frente Nacional de Lucha por el Socialismo