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ANÁLISIS. Feminismo burgués bajo el lema “Es tiempo de mujeres”
Martes 26 de agosto de 2025, por
Michoacán, a 26 de agosto de 2025
A la opinión pública
Al momento de asumir la presidencia de la república, la Dra. Claudia Sheinbaum Pardo sentenció “llegamos todas” y desde el partido de Estado, MORENA, se alza el eslogan “Es tiempo de mujeres”, pretendiendo engañar al pueblo y a las mujeres proletarias sobre la llegada de un gobierno que busca la igualdad y el empoderamiento de la mujer. Tales consignas son parte de la imposición de los planes oligarcas plasmados en la Agenda 2030 que en su objetivo 5 busca el empoderamiento de la mujer, pero en la práctica niega la existencia de la lucha de clases y con ello la participación activa de la mujer proletaria en la liberación de los oprimidos y explotados.
Para impulsar esto la burguesía se apoya en el feminismo, término utilizado en el siglo XIX para referirse médicamente a los hombres que perdían su virilidad por enfermedad y, para nombrar de manera despectiva a aquellos que apoyaban la lucha de las mujeres proletarias. En lo posterior el anarquismo y el socialismo utópico francés darían al feminismo su carácter político, donde se llamaba a las mujeres a la lucha contra el patriarcado pero sin atentar contra la propiedad privada burguesa y las relaciones de producción capitalistas. Por lo que el origen del feminismo se ubica bajo la ideología pequeño burguesa, siendo “mina de oro” para la burguesía, pequeña burguesía, políticos de oficio y la institucionalidad, pues les permite adoptar un discurso y medidas en apariencia progresistas (para engañar a las masas) pero que no resuelven de raíz las demandas de las mujeres.
La razón del porqué el feminismo burgués no es alternativa para las mujeres proletarias es que se enfoca en la lucha de la mujer contra el hombre, mas no contra el régimen. Durante el modo de producción del comunismo primitivo la mujer ocupaba un lugar importante donde algunas tribus llegaron a ser de carácter matriarcal (Léase El Origen de la familia, la propiedad privada y el Estado, F. Engels). El surgimiento de la propiedad privada sobre los medios de producción y las clases sociales (explotadores y explotados) vino a traer la desigualdad y, con ello, la opresión de la mujer.
Como cada modo de producción trae sus propias reglas, ética y moral, las formas de explotación cambian, donde las relaciones de producción se trasladan hacia todos los campos de la vida social como la educación y la familia. Por ello es que el abuso, el machismo, la discriminación en contra de la mujer es el reflejo de una sociedad basada en la propiedad privada y su división en clases.
Es aquí donde está el quid de la cuestión, el feminismo lucha por reformas y derechos, pero no busca transformar la sociedad desde sus cimientos, es decir, no lucha por la liberación de los explotados y oprimidos. Esto fue entendido por las mujeres comunistas como Clara Setkin, Alexandra Kollontai, Nadezhda Krupskaya, Rosa Luxemburgo y otras que llamaban a la lucha contra la explotación y opresión y por la liberación de los trabajadores. En México Elisa Acuña Rosseti, Adela Velarde Pérez, María de la Luz Espinoza Barrera, Elvia Carrillo Puerto, etc., participaron en esta causa. Entre ellas y el feminismo no hay comparación, por lo que resulta un error considerarlas feministas.
Por lo tanto, para erradicar la injusticia contra la mujer, es necesario erradicar la explotación del hombre por el hombre (en su sentido genérico que contempla al varón y mujer). Bajo las actuales condiciones: luchar por el socialismo.
Esto lo sabe la burguesía, por ello es que promueve el feminismo de tal manera que mantiene a las masas dividas en una lucha fratricida, por reformas penales que más tarde son utilizadas para justificar la represión, en actos de catarsis y anarquismo que sirven de vía de escape para el descontento y generar el repudio popular hacia lucha de la mujer. Esto no quita la legitimidad de aquellos esfuerzos que honestamente buscan justicia e igualdad, pero es necesario comprender de donde emana la violencia y la injusticia para sí atacar su origen.
En ejemplos prácticos, se tiene el caso de la gobernadora de Campeche, Layda Sansores, quien por vía judicial ejecutó la censura en contra de medios de comunicación y obligó a otras personas a disculparse por el hecho de ejercer la crítica hacia su papel como representante del poder ejecutivo estatal. Pero ante sus palabras de “ser mujer, ser indígena y ser pobre es lo peor que te puede pasar”, no ha emitido ninguna disculpa pública. Sus actos y declaraciones amparados confirman que como político de oficio emanado de las siglas morenistas, en su calidad de mujer se comporta con igual despotismo que cualquier otro hombre del régimen.
Mientras desde la oficialidad se dice “llegamos todas” y “es tiempo de mujeres”, las mujeres proletarias son víctimas de la creciente violencia de Estado, la discriminación por su origen de clase, la injusticia y negación de derechos fundamentales. Mientras que desde Palacio Nacional se hace alarde del discurso feminista y los derechos de la mujer, se ejerce la represión, la prisión y persecución política.
Los anterior confirma que “Si no hay cambio de régimen de nada o poco sirve empoderar a la mujer, porque indefectiblemente se va a conducir como un engranaje más de la maquinaria capitalista que oprime, explota y reprime a las masas trabajadoras y populares. La realidad que vivimos hoy por hoy es muy ilustrativa al respecto, la representante del Poder Ejecutivo es omisa ante la continuidad del cometido de crímenes de lesa humanidad como las desapariciones forzadas y las ejecuciones extrajudiciales, de esta manera las madres, esposas, hermanas, hijas y demás familiares de los detenidos desaparecidos se enfrentan a la misma indolencia y perversidad del Estado Mexicano que, tras el rostro de una mujer, intenta maquillar y reducir las cifras de víctimas bajo el argumento de tener “otros datos” y negar las causas reales de este fenómeno que contabiliza millones de víctimas en todo el país.” (8 de marzo, Día Internacional de la Mujer Proletaria, FNLS, Mayo 2025)
En conclusión, el feminismo burgués es reaccionario desde su origen, por lo que abrazar sus planteamientos es hacer eco a los llamados a la lucha fratricida del “hombre contra la mujer” al grado de cometerse diversas injusticias bajo el amparo de la “violencia de género”. Las mujeres que actúan bajo su auspicio tienden a preservar el régimen y con ello, el patriarcado capitalista.
La igualdad sólo puede alcanzarse luchando por la transformación de la sociedad, o sea, destruyendo el capitalismo e impulsar la instauración del socialismo en nuestro país. Dicha lucha no es exclusiva del hombre o de la mujer, sino de todos, pues en nuestras venas recorre la misma sangre roja como las banderas del comunismo internacional.
Atentamente:
¡Por la Unidad Obrera, Campesina, Indígena y Popular!
Frente Nacional de Lucha por el Socialismo
FNLS
Frente Nacional de Lucha por el Socialismo