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ANÁLISIS. La realidad que vive el pueblo es diferente a la del discurso oficial

Miércoles 20 de agosto de 2025, por Michoacán

Michoacán, a 20 de agosto de 2025

A la opinión pública

Desde el municipio de Ecatepec, Estado de México, la presidente de la república Claudia Sheinbaum Pardo presumió que los niveles de pobreza han sido los más bajos desde hace 40 años y que la hazaña de la autodenominada “4T” es haber sacado de la pobreza a 13.4 millones de personas (según datos del INEGI) en lo que respecta del 2018 al 2024. Con ello se pretende imponer una visión distorsionada de la realidad que vivimos los mexicanos donde el régimen intenta engañar al pueblo sobre un supuesto cambio de modelo económico.

Este balance subjetivo hecho desde la oficialidad corresponde a la urgente necesidad de darle legitimidad al régimen y tratar de acallar con cifras a modo toda voz crítica y de descontento popular que cuestiona la demagogia gubernamental y pone en evidencia el carácter antipopular de la presente administración.

El modelo económico en nuestro país se basa en las relaciones capitalistas de producción, los únicos cambios han sido solamente de matiz, pero conservando lo fundamental y característico del modo de producción capitalista. La anterior administración encabezada por Andrés Manuel López Obrador (AMLO) puso por encima de los intereses populares las exigencias de la élite burguesa, siendo beneficiados capitalistas de la talla de Alfonso Romo, Germán Larrea, Alejandro Bailleres, Juan Beckmann y Carlos Slim. Bajo la presidencia de Claudia Sheinbaum, el Plan México es impulsado para beneficio de los intereses capitalistas además que, bajo el contexto de las pugnas con la administración estadounidense, se hace defensa del actual T-MEC, cuyo carácter neoliberal ha permitido el saqueo de nuestros recursos naturales, la anulación de los derechos fundamentales del pueblo y la dependencia económica respecto al imperialismo norteamericano.

De esta manera, en medida que las relaciones de producción se mantienen incólumes, la desigualdad social, la explotación económica, la pobreza, el hambre y la miseria persisten en perjuicio de la mayor parte de la población mexicana. Se presume que la pobreza se mantiene en niveles bajos, lo cual indica que la administración no busca erradicarla, sino administrarla de manera que el pueblo no se dé cuenta de su miseria. Por lo que los programas sociales del “Bienestar” representan medidas paliativas que no resuelven de fondo el problema, sino que convierten a la población en una especie de mendigo con el cual pueden lucrar políticamente.

Mientras se ofrecen becas y apoyos de diferente índole, los derechos a la salud, educación, pensión digna, la vivienda, salario digno, entre otros, son negados y anulados sistemáticamente. No se puede hablar que con las becas otorgadas a la juventud y niñez se respeta el derecho a la educación, cuando en las universidades públicas se excluye a los estudiantes por medio de filtros empresariales como el examen CENEVAL y cuando se coartan los derechos laborales de los trabajadores de la educación a través del USICAMM; tampoco se puede decir que se garantiza el derecho a la salud cuando los hospitales públicos carecen de lo más básico y los pasillos hospitalarios rebozan de enfermos en espera de atención médica y por si fuera poco este martirio, se les obliga a comprar medicamentos a altísimos costos, por lo que el derecho a la vida queda condicionado a la capacidad económica, o sea, que vive y se cura quien tenga dinero.

Mientras que los aumentos al salario mínimo y los programas sociales ayudan a palear las consecuencias de la crisis económica, esta sigue estando presente. La prueba de ello es el crecimiento (según el INEGI) del 0.1 por ciento anual en julio del presente, con menor avance en la industria, el comercio y los servicios. Esto confirma que el país no ha logrado superar la crisis estructural del capitalismo, de tal manera que las masas populares resienten las consecuencias.

El ligero crecimiento y la minúscula disminución de la pobreza son expuestos como grandes logros del régimen, pero no se dice que estos “avances” tienen su costo para la población, pues para mantenerlos se ha optado por imponer mayor rigor fiscal a los contribuyentes, realizar recortes a la educación y salud para financiar el asistencialismo y los proyectos económicos capitalistas e incrementar la deuda pública.

Mientras el régimen se esfuerza por maquillar la realidad, el pueblo es víctima del incremento de la violencia de Estado a través de las desapariciones forzadas, represión sistemática, ejecuciones extrajudiciales, despojo, desplazamientos forzados, militarización y la intensificación de la violencia en sus diferentes vertientes. El estado de Chiapas es un claro ejemplo del actual proceso de acumulación originaria del capital que se está echando a andar para mantener vivo al capitalismo.

En conclusión, no hay datos alentadores, solo una realidad que trastoca todas las esferas de la vida social, política y económica del pueblo. En medida que los pilares del capitalismo se mantengan en pie, la desigualdad y pobreza son males que se mantendrán vigentes.

Atentamente:
¡Por la Unidad Obrera, Campesina, Indígena y Popular!

Frente Nacional de Lucha por el Socialismo
FNLS

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