Crónica política. Oaxaca fue el testigo del crimen de desaparición forzada de los luchadores sociales Gabriel Alberto Cruz Sánchez y Edmundo Reyes Amaya

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El estado de Oaxaca fue el testigo del crimen de desaparición forzada de los luchadores sociales Gabriel Alberto Cruz Sánchez y Edmundo Reyes Amaya el 25 de mayo de 2007, crimen que a la distancia no existe duda de la participación de distintas corporaciones policíacas en su cometido, tanto locales como federales, por lo que a 10 años se convierte en el caso más emblemático por la ruta jurídica que ha logrado trazar, pero también por todos los aspectos metodológicos por los cuales las demás víctimas pueden transitar.

Esta entidad federativa no escapa al contexto general de terrorismo de Estado por el que los gobiernos en turno conducen al todo el país, es de hecho, uno de los estados donde los crímenes de lesa humanidad se incrementan exponencialmente, sobre todo en aquellas regiones donde existe la presencia de la organización popular o riqueza natural y energética.

Es también en esta región del país donde se presentaron actos de represión gubernamental contra el pueblo organizado, en los cuales, aún no se logra dimensionar con toda plenitud las consecuencias en víctimas que esta oleada represiva causó en el pueblo. Están recientes las consecuencias nefastas de la brutal represión en Nochixtlán, y aunque a la distancia, se rememora con singular frescura los acontecimientos tristemente célebres de la represión al movimiento magisterial-popular de 2006.

Los gobiernos estatales se han sucedido y sin embargo, la política con la que se dirigen hacia el movimiento popular no difiere en lo sustancial, incluso, los actuales amenazan con cometer más crímenes en tanto que pretenden ampararse al marco jurídico para "reestablecer" el orden, léase, cometer crímenes de lesa humanidad para intentar ahogar en sangre y fuego la protesta popular.

Este en este contexto que la Jornada nacional de lucha: Las víctimas del terrorismo de Estado son del pueblo, no desistiremos ¡HASTA ENCONTRARLOS! llega a esta entidad para contribuir a la denuncia que desenmascare a los verdaderos responsables de los crímenes de Estado. Jornada de lucha que dicho sea de paso, se encuentra en la recta final en su paso por varios estados.

Similar a los demás estados, por donde pasó la jornada hay que disponer de todo lo necesario para la propaganda y denuncia política, organizarnos en tiempos y ver los espacios donde se realizarán las actividades.

La conferencia de prensa se convoca en el Jardín Madero, el lugar donde a través de diversas investigaciones de sus compañeros de lucha y de las distintas comisiones como la Comisión de la Verdad, les permitió determinar el lugar donde se cometió este crimen de lesa humanidad.

Este dato es significativo, no sólo por el factor de espacio donde se cometió este crimen, sino porque cierra el margen al Estado mexicano de intentar montar versiones que confundan al pueblo para que no brinden la solidaridad, para tender el estigma y tratar de aislar a sus familiares.

Con esta información dada a conocer por la Comisión de la Verdad en Oaxaca se coadyuva a la construcción de la memoria colectiva e histórica, porque a la vez que permite saber con relativa exactitud cómo sucedieron los hechos, abona para cerrar la pretensión del Estado de escamotear la justicia con subterfugios de toda índole.

El día y la hora llegan de la conferencia, el Jardín inmediatamente es convertido en espacio de denuncia, los rostros impresos en lona flanquean el monumento, con puntualidad llegan los compañeros del Movimiento de Unificación y Lucha Triqui, quienes de manera solidaria han acompañado este caso desde el inicio. Poco a poco se acercan algunos periodistas, no obstante, es significativo que esta ocasión haya menos convocatoria que otros años.

Al ser el estado de Oaxaca la penúltima sede de la jornada nacional, antes de entrar a la fase culminaría en la Ciudad de México, por lo que se dan por menores de lo que hasta la fecha ha resultado el desarrollo de la esta actividad política, a la vez que se expone que al ser esta entidad y esta ciudad el lugar donde se cometió, el pueblo no debe olvidar que aquí se cometieron crímenes de lesa humanidad.

Es meritorio de especial realce el hecho de que a casi cumplirse 10 años de que se cometió este crimen, hasta la fecha no haya indicios claros de que la justicia se haga presente para las víctimas, por el contrario, cada vez más se pretende ampliar el campo de la impunidad al dotar de garantías jurídicas al ejército, marina y policía federal, sobre quienes pesan innumerables de testimonios de ser los que cometen los crímenes de lesa humanidad.

El calor cae a plomo, sobre los rostros de los compañeros en quienes recae la responsabilidad de atender a los medios se notan algunas gotas de sudor, pero no es motivo para dejar la elocuencia en la lectura y responder con suficiente claridad a la pregunta expresa por un periodista. ¿A diez años, cuál ha sido la respuesta del Gobierno estatal, en atención a que en 2011 aceptó la recomendación de la CNDH realizada en 2009?

Si bien la investigación se conduce en instancias federales, particularmente en la Fiscalía Especializada en Búsqueda de Personas dependiente de la PGR, esto no diluye la responsabilidad estatal, máxime cuando se tardaron dos años para atender esta recomendación, y que el primer acto del entonces gobernador Ulises Ruiz Ortiz fuera deslindarse de responsabilidades, acto que secundó el gobierno municipal.

Existen diligencias que se deben hacer y que en este aspecto en particular deber haber coadyuvancia entre ambas instancias, sin embargo, se conduce con especial lentitud como si esperaran que el cansancio o la desesperación lleguen para que se desista de exigir la presentación con vida de los detenidos desparecidos.

La conferencia concluye con la invitación a la presentación del libro Gabriel Alberto Cruz Sánchez y Edmundo Reyes Amaya, lucha por su presentación con vida que trasciende familia y militancia política, a las 18:00 horas en el patio de la Biblioteca Henestrosa en la Casa de la Ciudad.

La tarde prácticamente empieza a caer, pero los efectos de los rayos del sol no ceden y la sensación térmica es de un calor que para muchos parece atípico. El patio central de la Biblioteca está listo, con las sillas y mesa principal. Los asistentes al evento se observan con cierta timidez como para verificar si en verdad ahí será la actividad anunciada. Este sentimiento desaparece cuando en los costados de la mesa se colocan los rostros de Gabriel y Edmundo, y la mesa es acompañada con el cartel que difunde la jornada de lucha.

El panel está integrado por los familiares de Gabriel Alberto Cruz Sánchez y Edmundo Reyes Amaya, Margarita Cruz Sánchez y Nadin Reyes Maldonado, hermana e hija respectivamente; Emelia Ortiz del MULT que abordará el caso de las hermanas Daniela y Virginia Ortiz Ramírez; y, Flavio Sosa Villavicencio de Comuna Oaxaca para aportar sus comentarios respecto al libro.

Quienes abren la mesa son los familiares, donde una vez más es muy aliciente escuchar expresar su testimonio en esta década de lucha. A pesar de que en momentos la voz flaquea y la garganta quiere traicionar la elocuencia de la voz, toman las pausas para no dejar escapar los detalles que tienen preparado para compartir con nosotros.

"Nuestra lucha la iniciamos por amor, porque al principio no conocíamos de su participación política hasta que sus compañeros los reclaman como integrantes del EPR". "Cuando mi hermano se fue, entonces no entendía por qué se tuvo que ir, pero hoy digo que bueno, así le permitió luchar otros años más". Son algunas de las palabras que nos compartió la compañera Margarita.

"Desde que iniciamos esta lucha sabíamos que no sería corta, se dicen fácil diez años, pero son los que han pasado de una manera muy difícil desde que nos arrancaron su presencia física con la desaparición forzada". Por esa razón se le recuerda como lo que son, el familiar, el padre, el hermano y el luchador social, reconocido por sus compañeros como revolucionarios.

Es distintivo el hecho del reconocimiento entre las víctimas, porque hasta antes de la desaparición forzada de "nuestros familiares, nuestras familias no se conocían, hoy nos hemos hermanado, incluso que la propia familia consanguínea". Por esa razón el título del libro no pudo definir con más precisión el momento político en el que nos encontramos.

"Cuando se comete la desaparición forzada de nuestros familiares no conocíamos de su militancia política, hoy lo decimos con orgullo, son revolucionarios y ahora nos toca dignificar su persona y su lucha".

La compañera Emelia se nota nerviosa, ha preparado en una hojas algunas de sus reflexiones para este momento, inicia con una de ellas "es muy lamentable conocernos en estas circunstancias, como familiares de víctimas de la desaparición forzada, pero finalmente nos conocimos, y en estos años hemos aprendido juntos lo que implica este largo caminar".

"Hablar es difícil, vienen las lágrimas en los ojos, se quebranta la garganta, pero es una necesidad compartir nuestras experiencias"... "Es importante dejar nuestra huella", por eso "el libro no es sólo hojas con tinta, en él está el dolor, las lágrimas, pero también la esperanza de encontrar a nuestros detenidos desaparecidos".

Finalmente toca el turno a Flavio Sosa, quien para entrar en materia trae a colación las cifras estadísticas que ponen al descubierto la magnitud del cometido de crímenes de lesa humanidad en el sexenio de Enrique Peña Nieto, donde se da cuenta que aproximadamente es víctima de este crimen, una persona por cada hora con 52 minutos. Si bien son meros datos cuadrados, nos sirve para dimensionar la magnitud del terrorismo de Estado.

La recomendación es a que se consulte el libro, porque es el testimonio que reconoce a Gabriel y Edmundo como lo que son, dos revolucionarios, así es como lo señalan distintas personalidades, entre ellas evoca el recuerdo del Maestro Carlos Montemayor, el periodista Miguel Ángel Granados Chapa, el obispo Samuel Ruiz, a quienes la vida nos les alcanzó para ver coronados parte de sus esfuerzos.

El evento culmina con la evocación a leer no sólo este material, sino a continuar con la lucha por la presentación con vida de todos los detenidos desaparecidos, hoy la lucha nos convoca por Gabriel Alberto Cruz Sánchez y Edmundo Reyes Amaya; por Daniela y Virginia Ortiz Ramírez; por Teodulfo Torres Soriano; Carlos René Román Salazar; Lauro Juárez y las más de 300 mil víctimas.

Frente Nacional de Lucha por el Socialismo


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