La Organización Campesina Emiliano Zapata (OCEZ) integrante del Frente Nacional de Lucha por el Socialismo (FNLS) condena toda expresión que albergue el dolo, provoque confusión o estigmatización en los diversos sectores populares organizados

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Chiapas, México a 2 marzo de 2019

A los medios de comunicación

Al pueblo en general

La calumnia o todo señalamiento dirigido a desprestigiar, crear confusión en el pueblo como al conjunto del movimiento popular es una práctica recurrente del Estado y su aliado el oportunismo, la razón consiste en evitar que el pueblo adquiera conciencia de clase proletaria y evitar la unidad de las masas trabajadoras.

La Organización Campesina Emiliano Zapata (OCEZ) integrante del Frente Nacional de Lucha por el Socialismo (FNLS) condena toda expresión que albergue el dolo, provoque confusión o estigmatización en los diversos sectores populares organizados, en particular contra las organizaciones que se caracterizan por ser independientes y combativas, hacerlo implica negar el sustento económico, político y filosófico que legitiman la práctica política del proletariado mexicano en la lucha por sus demandas más sentidas.

El sector campesino organizado en la OCEZ marcha sobre la misma ruta, la lucha popular independiente y combativa alejada de toda forma corporativa para hacer política del Estado; caminamos sobre la misma sigla y principios político organizativos, es decir, somos parte del conjunto de organizaciones que le dan cuerpo y vida orgánica al FNLS, defendemos la tierra y luchamos por el socialismo en México.

El régimen neoliberal a través de diversos mecanismos trata desarticular y desprestigiar nuestra organización, por ser un esfuerzo político organizativo de carácter independiente, con más de tres décadas de lucha y defensa de la tierra, por solidarizarnos con las causas justas del pueblo y en particular con los familiares de las víctimas del terrorismo de Estado.

Actitud política que se explica debido a nuestra independencia política, económica e ideológica del Estado, tras ese comportamiento yacen causas eminentemente políticas y el sexenio anterior es un ejemplo evidente de la intención del gobierno federal por desarticular nuestra organización.

No somos los únicos que hemos sido calumniados, señalados dolosamente y estigmatizados, también lo han sido otras organizaciones que conforman el conjunto del movimiento popular, reflejo de que el derecho a la protesta se pretende mediatizar con artilugios para justificar el accionar de la violencia institucional.

La OCEZ-FNLS en su experiencia de lucha ha sido víctima de señalamientos, calumnias y de un conjunto de dichos dolosos para confundir al pueblo, ese mecanismo es recurrido por el régimen para generar la discordia y la división entre hermanos de clase, lleva implícita la intención de evitar la unidad del pueblo para organizarse y luchar contra sus explotadores y opresores.

No es fortuito que ahora el representante del Ejecutivo Federal replique ese mecanismo que los gobiernos de los últimos dos sexenios practicaron contra luchadores sociales, organizaciones populares, defensores de derechos humanos y periodistas, porque señalar de “conservadores”, “radicales de izquierda”, “provocadores”, “imprudentes” no es la actitud de un gobierno que dice “ser del pueblo”.

Esas expresiones recurrentes en la retórica del Presidente de la República sólo expresa su intento por evadir la crítica política de las masas, mediatizar el derecho a la protesta, niega el derecho a disentir. Con su discurso de no reprimir y la aprobación de la Guardia Nacional, constituyen un ejemplo palpable del carácter burgués del Estado, porque de esa manera pretenden ganar la simpatía del pueblo pero en otro sentido, se legaliza y da continuidad a la militarización del país.

Desprestigiar la organización del pueblo con calificativos que no abonan a la solución de las demandas más sentidas del pueblo sino a la estigmatización de las masas organizadas es una política que caracteriza al gobierno actual, de esta manera pretende inhibir y descalificar los fundamentos políticos filosóficos que dan pie a la acción política del pueblo descontento ante las políticas que impulsa la nueva administración.

Cada expresión alberga la condición de clase de quien la enuncia o lleva el sello de la clase burguesa o proletaria, por tanto, el gobierno mexicano recurre a artilugios para justificar las políticas que implementa en su gobierno, sin embargo, en la práctica es necesario observar con una mirada objetiva cuando arguye que no es un gobierno represor, pero los escenarios represivos en Michoacán, Morelos, Chiapas y la incontenible ola de ejecuciones extrajudiciales se opone fehacientemente a su retórica, de ahí que nos preguntemos ¿Quién o quiénes ordenan semejantes atropellos contra el pueblo cuando el representante del Poder Ejecutivo ha negado ser represor?

Llamar “insensatos” a un sector inconforme del pueblo morelense es una regañina que minimiza sus exigencias y hasta hoy, reduce la gravedad de la reciente ejecución extrajudicial del activista político de esa entidad. Tildar de conservadores a todo ente político que disiente respecto de algunos aspectos de la actual política de Estado o ante las exigencias del pueblo devela que lo prioritario son los intereses oligarcas y no transformar las relaciones sociales fundamentadas en la propiedad privada.

La práctica añeja del Estado contra organizaciones independientes y combativas se debe además porque se oponen a toda forma corporativizada de lucha, luchar por mejoras en las condiciones materiales de vida de los explotados fuera de la lógica oficial va en dirección contraria a los objetivos de la clase en el poder.

La acciones políticas masas del pueblo organizado y la denuncia política por cada crimen y exigencia por sus demandas más sentidas son legítimas, le asiste la razón, por lo tanto, mediante esas expresiones de protesta los amplios sectores populares reflejan el acto consciente en la lucha por superar la precariedad de las familias y trabajadores proletarios.

Eso explica que toda calumnia o epítetos dirigidos para desprestigiar la lucha de los oprimidos, constituye una falacia y el mecanismo para detener o aplazar una tarea estratégica, la unidad popular. Fiarnos a ciegas y elevar nuestras expectativas de manera mecánica por un discurso “benevolente” de los hombres del régimen, se antoja pernicioso para quienes vivimos en carne propia las consecuencias de los designios del Estado burgués.

La lucha del pueblo debe guiarse bajo las banderas de la lucha independiente y combativa, toda forma corporativizante del Estado sólo conduce a las masas a la pasividad, la sumisión y retrasa la toma de conciencia proletaria. Ante la coyuntura actual es necesario estar atentos al curso de los acontecimientos, analizarlos con ojo crítico y con sustento en concepciones científicas.

¡Alto a la criminalización y estigmatización de la lucha independiente y combativa!

¡Alto a la militarización y paramilitarización del país!

¡Por la unidad obrera, campesina, indígena y popular!

Organización Campesina Emiliano Zapata
Frente Nacional de Lucha por el Socialismo

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