Tinta Socialista No 33: ¿Qué diferencia hay entre la administración de Miguel Ángel Yunes Linares y la de su antecesor Javier Duarte de Ochoa?

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23 de marzo de 2018

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El cometido de crímenes de lesa humanidad, la impunidad y la corrupción son política del gobierno de Miguel Ángel Yunes Linares, quien a casi dos años de su administración la violencia institucional y el terrorismo de Estado incrementaron de manera exponencial; los crímenes de Estado y de lesa humanidad que cometió su antecesor Javier Duarte de Ochoa en seis años, él en menos de dos años de gobierno lo superó.

Político de oficio, con un historial sombrío en su carrera política, llegó al gobierno del estado de Veracruz a través de la alianza PAN-PRD, con el compromiso de recuperar la “seguridad para los veracruzanos en seis meses”, crear una policía una estatal capacitada y sometida permanentemente a exámenes de confianza, así como solicitar mayor presencia y coordinación de las Fuerzas Armadas, la Policía Federal y Gendarmería Nacional.

Entre sus discursos sobresalió uno con mayor ahínco “habrá mano dura contra los delincuentes, los trataré como lo que son: enemigos de los veracruzanos. Se vigilará a los delincuentes y no a los ciudadanos”. Perorata que mostró la política a seguir durante su administración, la cual, no se diferencia en nada a la ejecutada por el gobierno federal de Enrique Peña Nieto.

El argumento gubernamental de combatir “al narcotráfico y la delincuencia organizada” es infundado, discurso encubierto que pretende justificar los más aberrantes crímenes contra la humanidad; las víctimas son gente trabajadora, principalmente jóvenes, que su único delito fue pasar por el “lugar equivocado” para ser tachados como “delincuentes” o “criminales” de tal o cual supuesta banda delictiva y así justificar la forma de operar de los diferentes cuerpos policíacos.

Ejemplos hay muchos en todo el territorio nacional, pero uno ilustrativo es la reciente ejecución extrajudicial de las jóvenes adolescentes de 14 y 16 años de edad, Nefertiti y Grecia Camacho Martínez en el municipio de Río Blanco, Veracruz por policías estatales, quienes a quemarropa les dispararon por el simple hecho de verlas “sospechosas”. Los elementos policíacos no conformes con haber perpetrado el crimen, manipularon la escena del delito para aparentar un supuesto enfrentamiento.

Lo más deleznable son las declaraciones de Miguel Ángel Yunes linares y del fiscal Jorge Winckler, al señalar que las jovencitas “pertenecían a una banda delictiva, tenían tatuajes abandonaron la escuela y tenían modos no normales”, estas expresiones reflejan el odio de clase contra el proletariado, no les importa si es hombre, mujer o menor de edad, sólo cumplen con los designios burgueses.

Los argumentos de estos políticos de oficio rayan en lo absurdo, es ilógico lo que expresan con tal de justificar el actuar de los cuerpos policíacos, en esencia lo que develan es la revictimización y criminalización de las víctimas; por un lado, las señalan como “delincuentes” para tratar de explicar el hecho, la policía les dispara a quemarropa y las culpa por no ser “gente bien”, es decir, según su lógica merecían ese trato; por el otro, al ser parte de familia proletaria se “sospecha” que estén en malos pasos. Estás alocuciones expresan las prácticas fascistas con las que se conducen los tres niveles de gobierno: federal, estatal y municipal, en todas las estructuras institucionales permea esta política de gobierno.

El objetivo es tener un mayor control de la población a través del terrorismo de Estado en los lugares con mayor cantidad de recursos naturales, de los corredores industriales y puertos marítimos para garantizar el flujo y traslado de las mercancías por las transnacionales; por ejemplo, el municipio de Río Blanco está situado en el corredor industrial Córdoba Orizaba, que recorre desde Ciudad Mendoza hasta Coatzacoalcos, este lugar también es conocido como la ruta de la muerte, según fuentes periodísticas, por tener el mayor índice de ejecuciones extrajudiciales, desapariciones forzadas y el hallazgo de fosas clandestinas.

Yunes objetiva su compromiso a inicio de su administración, para él los delincuentes, según su lógica, son la juventud proletaria, los trabajadores, profesionistas, periodistas, luchadores sociales o activistas políticos; éste es el enemigo a combatir, al que hay que considerar enemigos de los veracruzanos, pero ¿quiénes son veracruzanos para él? Los dueños del capital, el grupo político económico que lo situó en esta administración.

¿Qué diferencia hay entre la administración de Miguel Ángel Yunes Linares y la de su antecesor Javier Duarte de Ochoa? Ninguna, ambos imponen las políticas neoliberales a través del terrorismo de Estado; lo que devela que independientemente del partido político burgués que representen todos se conducen con las mismas formas burguesas de hacer política, nadie escapa a éstas.

La impunidad es política de gobierno, los policías detenidos por cometer desapariciones forzadas son la parte desechable de las estructuras institucionales, no se ha visto que detengan a un integrante de las fuerzas armadas o aun alto mando de la Policía Federal o Gendarmería Nacional, no existe castigo alguno para ellos, al contrario, tanto el gobierno federal como estatal les garantizan inmunidad para que a diestra y siniestra cometan desapariciones forzadas y ejecuciones extrajudiciales. Por tanto, la mayor coordinación entre el gobierno de Veracruz y las Fuerzas Armadas es para tener un mayor control de las masas trabajadoras e imponer a través del terrorismo un Estado policíaco militar.

El gobierno de Miguel Ángel Yunes se manifiesta tal cual es: profascista, antipopular, represivo y corrupto; político de oficio, fiel representante de la burguesía que puede disfrazarse de priista, panista o perredista, no importa de qué color con tal de obtener sus prebendas y cotos de poder.

El pueblo de Veracruz vive en un ambiente de incertidumbre, con miles de desapariciones forzadas, miles de ejecuciones extrajudiciales, cientos de fosas clandestinas y las amenazas constantes de ser una víctima más del terrorismo de Estado; pareciera que no tiene sentido vivir ahí donde la vida siembra la muerte, donde el anhelo de tener una vida digna se detiene ante esta política aberrante.

Aunque el contexto político y económico en el país sea de muerte y desolación es donde más debe brotar la combatividad para denunciar a cada uno de los responsables materiales e intelectuales de estos aberrantes crímenes; cada víctima es un hermano de clase que no debemos olvidar ni esperar a que el terrorismo de Estado toque la puerta de nuestros hogares.

Hagamos de cada víctima del terrorismo de Estado una bandera de lucha, de la indignación acciones políticas de masas para desenmascarar a los políticos de oficio, represores y corruptos que con sus acciones criminales pretenden mantener bajo el yugo del opresor y explotador al pueblo trabajador.

Frente Nacional de Lucha por el Socialismo


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