Testimonio de Gumersindo Bustos: Fui detenido por tres policías, intenté protegerme, pero en lo inmediato uno grito “vengan rápido para tirar este verga”

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Mi nombre es Gumersindo Bustos, estudié la licenciatura en derecho en la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo (UMSNH), soy integrante del Frente Nacional de Lucha por el Socialismo (FNLS). Mi presencia en Chiapas fue para exigir justicia por la ejecución extrajudicial del compañerito Humberto Morales Sántiz y estar al pendiente de la exhumación que realizó el Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF).

El aparato represor, que hoy se ufana en llamar “Mando Único”, de nueva cuenta salió pertrechado para golpear al pueblo organizado que al unísono clama justicia por sus hermanos de clase que son asesinados, ejecutados de forma extrajudicial y desaparecidos de manera forzada.

Fue durante la mañana del 29 de junio del año en curso, de forma colectiva realizamos acciones políticas de masas en el plano estatal y nacional con el objetivo de denunciar la ejecución extrajudicial del compita Humberto Morales Sántiz de tan solo 13 años de edad, el asesinato político del camarada Héctor Sántiz López y la desaparición forzada del compa Fidencio Gómez; crímenes cometidos con la aquiescencia de los gobiernos federal de Enrique Peña Nieto y estatal de Manuel Velasco Coello.

Esa mañana arribaron más de cien policías agrupados en el Mando Único, que lo componen diferentes corporaciones policíacas como los municipales, estatales y federales. Llegaron a la altura de la caseta de peaje Chiapa de Corzo-Tuxtla Gutiérrez, lugar donde realizábamos actividades de volanteo y denuncia.

La corporación policíaca al mando del comandante M. Salinas E. en compañía de otros dos comandantes sin identificación de forma prepotente y sin mediar más palabra nos dijeron en tono amenazante “vamos a realizar detenciones, vale verga quién esté”, se acercaron a nosotros y comenzaron a golpear a compañeros, entre ellos, niños, mujeres y jóvenes. Se escucharon varias detonaciones, me pude percatar que era gas lacrimógeno arrojado hacia el contingente de compañeros.

En ese momento los policías lograron agarrar a tres de nuestros compañeros y los azotaron al suelo para después golpearlos con palos y escudos, por tal motivo tratamos de impedir que no se los llevaran y no nos detuvieran. Algunos intentaron protegerse, otros no lo lograron, nos detuvieron de forma arbitraria.

Fui detenido por tres policías, intenté protegerme, pero en lo inmediato uno grito “vengan rápido para tirar este verga”, de pronto llegaron otros dos policías y con lujo de violencia me golpean, dos me doblaron los brazos hacia atrás, dos más me golpearon en la espalda y en el cuello para que me agachara, el otro me jaló del cabello hasta llegar a la patrulla con letras de Fuerza Ciudadana con número 50027; me aventaron en su interior y en él ya había dos compañeros que también estaban golpeados. Enseguida nos pisaron la cabeza para que nos los miráramos a su rostro y nos gritaban, “otra vez ustedes, les gusta meterse en problemas. deberás se sienten muy vergas, pero de esta no se salen, se los cargó la chingada”. Al cabo de unos minutos me di cuenta que traían entre golpes y empujones a un compañero y cuatro compañeras más, todos ellos fueron subidos a la misma patrulla y nos encimaron como bultos o animales, al mismo tiempo nos rosearon gas pimienta.

Momentos después las patrullas de números 50027, 40039 y 40037 de la Fuerza Ciudadana en donde nos mantenían a los 13 compañeros, ya se disponían a partir y de pronto se acercó un hombre a solidarizarse con nosotros, con la cámara de su teléfono grabó nuestra detención y exigía una explicación del trato inhumano que nos daban, la policía lo sujetó y comenzaron a golpearlo brutalmente hasta producirle heridas en la cara, en esas condiciones le rosearon gas lacrimógeno, después lo soltaron.

Fuimos trasladados, en la posición que nos tenían nos impedía ver a dónde nos llevaban, sólo se escuchaba el acelerador de la patrulla y las voces de los policías, nos hacía suponer que estábamos fuertemente custodiados por policías. Al lugar donde arribamos nos mantuvieron en las patrullas, agachados con la puesta del sol, así nos mantuvieron durante una hora y media, posteriormente nos concentraron en una sala a los 13 compañeros. Ahí me di cuenta de que estábamos en la Fiscalía de Distrito Centro Jardines de Grijalva.

Entre todos los detenidos nos revisamos, nos dimos cuenta de las lesiones y golpes que nos proporcionaron los cuerpos policíacos. Durante todo el tiempo que nos tuvieron detenidos nos trataron, tanto policías como funcionarios, de manera injusta e indignante, por pertenecer al Frente Nacional de Lucha por el Socialismo (FNLS), exigir justicia para todas las víctimas del terrorismo de Estado, desenmascarar al Estado mexicano como represor y profascista, que aplica una política contrainsurgente contra el pueblo organizado y no organizado.

En el transcurso de la mañana, los funcionarios negaron información de nuestra integridad física y psicológica a nuestros compañeros y familiares, hablaban a la fiscalía, a la procuraduría y no les decían dónde nos tenían, para los compañeros eso constituía una desaparición forzada, porque no tenían ningún dato de nosotros después de la detención.

Gran parte del día jueves 29 no nos decían los motivos de nuestra detención y se negaron a proporcionar una llamada telefónica que exigimos de forma grupal como un derecho para informar a compañeros o familiares.

Varios de nuestros compañeros de forma inmediata al enterarse de la detención arbitraria y la negación de no presentarnos, se movilizaron e hicieron la denuncia respectiva en algunas partes del país, como en los estados de Michoacán, Puebla, Veracruz, Hidalgo y por supuesto Chiapas, esta acción permitió que las autoridades les dijeran en qué fiscalía estábamos los 13 compañeros.

Por estas acciones a las 13:00 horas fue posible la entrada de observadores de Derechos Humanos, en la fiscalía donde nos encontrábamos. Llegó al lugar un integrante del Comité Cerezo y nuestros asesores legales o abogados que por derecho constitucional nos asistía para nuestra defensa.

Ante la arrogancia y prepotencia del Fiscal, de la Policía Ministerial y el hostigamiento constante de agentes del Estado, que portaban armas en la cintura con la clara intención de intimidar y recopilar información nuestra, nuestra actitud fue defendernos a pesar de las circunstancias.

Comandantes y fiscales nos querían intimidar, nos tomaban fotografías en el rostro y pedían datos de nuestros generales, nos opusimos y protestamos, denunciamos que el estado obtiene información de compañeros para posteriormente utilizarlos en la elaboración de expedientes o cometer más crímenes Estado y de lesa humanidad, como ya ha ocurrido con nosotros y contra del movimiento popular independiente.

Cerca de las 12:50 de la madrugada de nueva cuenta los policías y los ministeriales nos agarraron y nos trasladaron a la Procuraduría General del Estado de Chiapas (PGJCH), recuerdo perfectamente que en siete patrullas nos subieron, a cada compañero lo custodiaban en su interior cuatro policías, y todos éramos trasladados por un fuerte operativo, con dos camiones de policías ubicados uno enfrente y otro hasta la parte de atrás.

Para nosotros era claro el mensaje, el gobierno mexicano quería amedrentarnos más y equipáranos como “delincuentes”, hecho que hoy ya todos en libertad repudiamos ese trato porque no somos delincuentes, somos activistas políticos, luchadores sociales que defendemos nuestros derechos y libertades políticas y. nos solidarizamos con los familiares de las víctimas del terrorismo de Estado para exigir juicio y castigo a los responsables de tan abominables crímenes.

A esas horas de la madrugada del 30 de junio del año en curso nuestros compañeros seguían exigiendo nuestra libertad inmediata. Siempre confiamos en la calidad humana y solidaria de cada camarada, que como en otras ocasiones han exigido libertad de cualquier compañero que cae en las cárceles o mazmorras del estado burgués, estábamos seguros que harían lo posible hasta lograr la libertad de todos, pero sin perder de vista las intenciones del Estado, el actuar de sus instituciones y los funcionarios que hoy operan con dolo y omisión, es sabido que utilizan la táctica de dilación y burocracia en un sistema judicial tan corrupto e injusto.

En distintas jornadas de lucha denunciamos que la represión es política de gobierno y es transexenal, se aplica de forma particular y masiva en México, en estos momentos se torna aún más aguda, porque que antes de la detención de los 13 compañeros sucedieron otros actos de represión contra del movimiento popular, magisterial y estudiantil en Chiapas. El gobierno de Manuel Velasco Coello es el puntal del gobierno federal que reprime y castiga a las organizaciones combativas en cada acto de protesta y repudio a la política neoliberal de gobierno priista de Enrique Peña Nieto.

Para ser exactos el 27 de junio en San Cristóbal de la Casas en otra actividad de volanteo fueron reprimidos nuestros compañeros, les arrebataron volantes y mantas. Actividades que se realizaron también en Tuxtla Gutiérrez en el marco de la exhumación del cuerpo del compita Humberto Morales Santiz a cargo del Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF) en el Ejido el Carrizal, municipio de Ocosingo; y que posteriormente se realizaría la necropsia para determinar la causa real de muerte del niño Humberto.

Después de nuestra libertad, nos dimos cuenta en periódicos y medios electrónicos que no sólo al Frente Nacional de Lucha por el Socialismo (FNLS) se le reprimió en esos días, sino que en el estado de Puebla, ese mismo día de nuestra detención, asesinaron a Meztli Sarabia Reyna, hija de Rubén Sarabia Sánchez “Simitrio”, dirigente de la Unión Popular de Vendedores Ambulantes (UPVA 28 de Octubre) quien cumple prisión domiciliaria; en Tuxtepec, Oaxaca, el artero asesinato de Ezequiel Morales Filio militante del Movimiento de Unificación y lucha Triqui (MULT), en este mismo estado el día miércoles 28 de junio del presente año, el ejército incursiona a la colonia de Pinoteca Nacional con el objetivo de hostigar a la Unión Cívica Democrática de Barrios Colonias y Comunidades (UCIDEBACC).

Se comprueba a lo que hemos señalado anteriormente, de que existe una escalada represiva contra todo el movimiento popular, por todos los medios el Estado burgués reprime al pueblo organizado y no organizado para abortar el proceso organizativo y diluir la combatividad que despliega nuestro pueblo en cada acción de protesta.

Es necesario conjuntar y coordinar los esfuerzos organizativos en el país para frenar la embestida del estado, para enfrentar el terrorismo de estado que hoy se traduce en las ejecuciones extrajudiciales, desapariciones forzadas, detenciones arbitrarias, todos en contra de campesinos, estudiantes, maestros, periodistas, etc.

Tenemos el conocimiento de que a raíz de nuestra detención varias organizaciones hermanas, colectivos y organismos de derechos humanos se pronunciaron por la represión y exigieron nuestra libertad, a todos ellos que de forma colectiva o particular se solidarizaron, les saludamos y agradecemos su contribución para lograr nuestra libertad.

¡Porque ser luchador social no es sinónimo de delincuente!
Frente Nacional de Lucha por el Socialismo (FNLS)

Estas fotografías fueron repcuperadas del celular de un compañero que le arrebataron los policías.




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